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Camino a las PASO

Omar Bruno De Marchi, el hijo del sodero

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

Omar De Marchi (52), el intendente, presidente del PRO mendocino y  precandidato a gobernador por el Frente Cambia Mendoza, alguna vez fue sólo “el Omar”, el hijo menor del sodero más conocido de Luján. Don Bruno –tal y como se llama su padre- lo subía a los camiones de la sodería familiar, que tenía sus instalaciones en su casa de la infancia, en Colombres y Bustamante, pleno corazón de la ciudad lujanina.

“Yo soy totalmente lujanino. Esto se lo debo a mi padre, que conocía a cada familia, en cada distrito del departamento”. Este es su recuerdo más fuerte de la niñez y la adolescencia, una estrecha relación con su padre, que se afianzó más al morir su mamá, cuando Omar tenía 15 años.

Los primeros años

Los primeros años de la vida de Omar De Marchi, transcurrieron apasiblemente, en las veredas del centro de Luján. 

"Tengo muchos recuerdos de mi casa de la infancia, en la calle Colombres (donde también estaba ubicada la sodería familiar). Los primeros años de niño los pasé en esas calles”, relata buscando en no olvidarse de los detalles del barrio.

Luego agregó: “Los sábados nos cruzábamos la medianera de la escuela –se refiere a la Torres, donde hizo la primaria, ubicada a 50 mts de su casa materna- porque tenía una canchita muy linda. Cuando no se daba cuenta el director, don Napoleón Salvatella –o se hacía el que no se daba cuenta- éramos 15 o 20 jugando al fútbol ahí”.

-Es decir que  su vida se ha desarrollado enteramente en Luján
-Luján total. Me acuerdo de cada lugar. En la esquina de mi casa estaba la sidrera de Pincolini. Cuando llegaban los camiones a descargar las manzanas, abrían el portón de atrás, y se veía a las chicas que separaban las manzanas de la cinta transportadora. Cuando no las veían nos tiraban unas manzanas a nosotros –a mis amigos y a mí- que mirábamos de afuera. Agarrar esas manzanas era todo un trofeo.

-Me marcó varias casas de su barrio de niño.

-Yo puedo marcar donde vive cada familia del Luján histórico, y también de los distritos, conozco a las familias más tradicionales de todo el departamento. Del centro, de donde yo nací, los conozco a todos. Soy muy lujanino.

-¿Eso lo adquirió caminando durante las campañas?
-No, esto lo aprendí de mi viejo, a él le debo mucho.

Mi viejo, el sodero

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Aquí el tiempo de la entrevista se detiene, para abrir un gran paréntesis, que podría titularse, “Don Bruno De Marchi, el vecino más querido de Luján”. Así lo reconoce su hijo, que ahora es intendente, pero que en un tiempo fue apenas el ayudante de don Bruno.

“Mi viejo fue un comerciante, un emprendedor, siguió con el emprendimiento familiar de la sodería. La trabajó hasta 1970. La vendió y después tuvo fábrica de jugos concentrados, de tomate triturado, inicialmente de refrescos y de amargos. Me atrevería a decir que es el vecino más conocido y querido de Luján” dice y agrega

“El sodero era una figura muy familiar en los pueblos, entraba en todas las casas, eso era mi papá, un personaje popular”. “El sodero era una figura muy familiar en los pueblos, entraba en todas las casas, eso era mi papá, un personaje popular”.

-Habla de su padre, y se enorgullece

-“El 14 de abril cumplió 94 años y está muy bien, estamos muy encima de él, con mis dos hermanas mayores”.

-Según asegura, el tema de quedarse huérfano de madre a los 15 años, lo unió mucho a su papá y así siguen juntos hasta hoy.

-Don Bruno está absolutamente lúcido, lee los diarios y ve los noticieros, está muy bien informado –“Mejor que yo”, aclara De Marchi- y dice que la campaña le preocupa porque no quiere que se ponga mal. “Me dice, si ganás está bien, pero sino, no te hagas problema, hijo. Todavía me cuida”.

De chico, le ayudaba mucho a mi padre, que además de la sodería, tenía la concesión de la cooperativa Luján, de vinos. Íbamos en unos camiones viejos a buscar el vino a la cooperativa, sobre todo en la hora de la siesta, que era la hora en que se distribuía”. De chico, le ayudaba mucho a mi padre, que además de la sodería, tenía la concesión de la cooperativa Luján, de vinos. Íbamos en unos camiones viejos a buscar el vino a la cooperativa, sobre todo en la hora de la siesta, que era la hora en que se distribuía”.

La vida complicada

De una niñez de buenos recuerdos en las calles de árboles altos de Luján, quien hoy eligió el camino de la política, pasó a una adolescencia turbulenta y complicada.

“Mi madre –Zitta Stevanato- falleció de cáncer cuando yo tenía 15 años. Era una mujer joven y su muerte me unió mucho a mi padre. Sin embargo, fue difícil, y en la adolescencia la muerte de la madre te golpea más”. “Mi madre –Zitta Stevanato- falleció de cáncer cuando yo tenía 15 años. Era una mujer joven y su muerte me unió mucho a mi padre. Sin embargo, fue difícil, y en la adolescencia la muerte de la madre te golpea más”.

Eso se tradujo en el deambular por muchos colegios secundarios, hasta que decidió ordenarse, cuando comenzó la carrera de Derecho.

-¿Cómo fueron sus primeros años de la universidad?

-Comencé en la Universidad Mendoza, hice dos años y me iba muy bien, pero decidí irme a estudiar a Córdoba, porque yo ya había empezado a militar en política y si no me iba, no iba a terminar nunca la carrera. Emprendí viaje a Córdoba, y allí en tres años, me recibí, en la UNC.

-¿Fue una exigencia familiar?

-Para nada, si algo le tengo que agradecer a mi padre, es que me haya dado tanta libertad. Porque eso también implicaba responsabilidad, y yo la tuve. A los 25 años ya estaba recibido y de regreso.

Pasión por lo público

-¿La militancia en el PD fue algo que vivió en su familia?

-Para nada. En mi familia nadie –salvo mi sobrino, Sebastián Bragagnolo, el precandidato a intendente- militó jamás en política, yo he sido el único en varias cosas. El primero en hacer política, y también el único hincha de Boca, porque todos los demás son de River.

-¿Se acuerda de algún líder público que lo haya marcado?

-Cuando empecé a militar –a comienzos de los 90’- aún vivía don Pancho Gabrielli. A los jóvenes que teníamos inclinación por lo público su figura nos inspiraba mucha admiración.

-¿Tiene algún recuerdo de él?

-Tengo grabado que yo le hice la última entrevista a don Pancho Gabrielli, para una revista que se llamaba “Persona a Persona”, que sacábamos en ese momento en el partido. Al poco tiempo falleció, me quedé con ese privilegio.

Liderazgo

-¿Se siente un líder en su espacio?
-Sí, desde muy chico yo he tomado decisiones, con aciertos y errores. Conté con el respaldo de mi padre, que me dio la más absoluta libertad para esto. y quizás por esto siempre me ha tocado liderar.

-¿En política? 

-Particularmente en política. Esto es bueno porque uno va abriendo caminos, pero también se tiene una carga de responsabilidad muy fuerte, porque sos vos el que está en la trinchera."Yo nunca me escondí en una lista sábana y tampoco le debo mi actuación política a nadie, nadie “me eligió”, nadie “me puso”. Siempre fui yo el que lideró en los espacios en los que me tocó actuar".

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