¿Qué peronismo saldrá de lo que se cocina en el actual justicialismo de Mendoza?
¿Será una nueva versión de esos caciques que terminan acobachando su poder no más allá de los límites de su territorio municipal, sin tener influencia en el resto de la provincia?
¿O estaremos a las puertas de algún nuevo liderazgo que reposicione al PJ, como en la época del Equipo de los Mendocinos (1987-1999), cuando el peronismo mendocino, con Bordón a la cabeza, fue algo distintivo en el país?
Estas preguntas se hacen hoy más necesarias por dos coyunturas políticas inminentes en las que el PJ mendocino deberá demostrar cuánta capacidad de reacción posee y cuánta pasta conceptual hay de verdad en esta movida resucitadora.
Los 4 jinetes domingueros
Por un lado, este domingo habrá elecciones para intendente en cuatro municipios que el peronismo maneja como si fuera una hacienda propia: San Martín, San Rafael, Lavalle y Tunuyán. Las encuestas y las PASO coinciden en que esas comunas seguirán en las mismas manos peronistas.
Ni Jorge Giménez (San Martín), Emir Félix (San Rafael), Roberto Righi (Lavalle) ni Martín Aveiro. (Tunuyán) pintan para ser futuros líderes provinciales o para generar sorpresas con sus ideas. Están muy cómodos en lo suyo. Cuidan su quintita, donde son exitosos.
Por otro lado, ya queda sólo un mes para que la Provincia elija a su nuevo gobernador, contienda para la que el peronismo ha logrado reagruparse, (increiblemente para Mendoza) bajo la guía del kirchnerismo, lo cual le permite jugar a meterle presión diferenciada al oficialismo de Juntos para el Cambio.
Cuidate del santo: prendele velas
Hasta hace unos meses muchos mendocinos, con Alfredo Cornejo a la cabeza, creían que la reelección del radicalismo iba a ser un paseo en la provincia de Mendoza. Hoy, a la luz de lo que dejaron las PASO nacionales, en el otrora Cambiemos admiten que van a tener que usar más combustible del que pensaban para depositar a Rodolfo Suarez sin problemas en la gobernación.
La candidata a gobernadora del kirchnerismo-peronismo, Anabel Fernández Sagasti, no va a pasar desapercibida. Lo cual ya es un mérito.
Sobre todo en una mujer que siempre ha actuado bajo el dedo y el libreto de Cristina Kirchner ( de la nada pasó a ser legisladora nacional) y que ahora tiene que demostrar su cintura política para la gestión. Cornejo la chicanea diciéndole que "nunca ha manejado ni un kiosco".
La chica de la peli
¿Tendrá la Sagasti uñas de guitarrera para seducir, aglutinar y conducir a quienes aun creen que el peronismo tiene futuro?
¿Se sabrá "resetear" a tiempo bajo el packaging de un moderno partido republicano?
¿Tendrá la capacidad de entender que al mendocino medio no le gusta la sumisión de su gobernador a los presidentes de la Nación?
Y, sobre todo, ¿tendrá en cuenta Anabel que los gobiernos de sus compañeros Celso Jaque y Paco Pérez están entre los peores de la historia institucional de Mendoza, siendo que a diario le rendían pleitesía a su jefa política?
Ponete de perfil
Uno de los misterios a desentrañar en el peronismo mendocino es si este partido seguirá buscando un perfil que lo diferencie en el país, como por ejemplo lo tiene Córdoba, o si en se licuará en un kirchnerismo tardío y light, a la espera de que aparezcan nuevos líderes y mejores ideas,
Como si atrasáramos varios años, el kirchnerismo, al que aquí se miraba con recelo por hechos como la corrupción o la explosiva y fallida coalición con el mendocino Julio Cobos, ha logrado aquí rejuntar las partes de un peronismo provincial chirle y acomodaticio, y promete poner nervioso a más de un oficialista.

