En un nuevo capítulo de su batalla cultural y económica, el presidente Javier Milei lanzó una durísima ofensiva contra las principales figuras del empresariado de la industria argentina, quienes criticaron la apertura de importaciones.
Con una publicación en su cuenta de la red social X, Milei mencionó irónicamente a “Don Chatarrín” por Paolo Rocca, de Techint; “Don Gomita Alumínica” por Javier Madanes Quintanilla, de Fate; y Señor Lengua Floja por Roberto Méndez, de Neumen.
El origen del conflicto: los caños de la India
La tensión con Paolo Rocca, a quien el Presidente apodó irónicamente como "Don Chatarrín", se disparó tras una licitación estratégica para la provisión de ductos en Vaca Muerta. Por primera vez en décadas, el Ejecutivo permitió que una empresa extranjera —la firma india Welspun— desplazara a Tenaris (filial de Techint).
Mientras el holding argentino denunció "competencia desleal" y "dumping" por parte de los proveedores asiáticos, la respuesta de la Casa Rosada fue tajante: "No vamos a pagar más caros los caños". Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, calificó la oferta de Techint como "indefendible", al situarse un 40% por encima de la competencia internacional.
"Gomita" y el negocio de los neumáticos
Otro blanco predilecto del mandatario fue Javier Madanes Quintanilla, dueño de la fabricante de neumáticos Fate y de la productora de aluminio Aluar, a quien rebautizó como "Gomita". Milei aprovechó el reciente cierre de la planta de Fate y las declaraciones de otros empresarios del sector para arremeter contra el proteccionismo.
Javier Milei celebró un posteo del periodista Tomás Díaz Cueto donde se recordaba que industriales del sector admitieron haber trabajado con rentabilidades de hasta el 70% gracias a las barreras a la importación. "Dejaron los dedos marcados a todos los chorros que, poniendo la bandera de la industria nacional, se asocian con empresaurios para robar a los argentinos de bien", disparó el Presidente en su cuenta de X.
El "Principio de Revelación"
Para el jefe de Estado, estas confrontaciones forman parte de lo que denomina el "principio de revelación": situaciones que dejan en evidencia, según su visión, un sistema corrupto donde la "vieja política" apadrinaba a industriales para mantener precios inflados.
El Gobierno ratificó que no habrá marcha atrás con la apertura económica ni con la quita de privilegios arancelarios. "Se terminó el nacionalismo barato que solo sirve para que cuatro o cinco empresarios amigos se llenen los bolsillos a costa de la gente", concluyeron fuentes oficiales, marcando una ruptura definitiva con la histórica élite empresarial que, hasta hace poco, buscaba canales de diálogo con el libertario.






