Ver al ministro de Economía Martín Guzmán transformarse en El otro yo del Dr. Merengue ante el periodista Gustavo Sylvestre, por C5N, ha sido uno de los puntos más interesantes y alocados de la semana política.
Martín Guzmán y El otro yo del Dr. Merengue
El Dr. Merengue, que se caracterizaba por tener dos personalidades, fue un personaje de historieta creado por el dibujante Divito en los años´40 para su mítica revista de humor Rico Tipo, y encarnaba al prototípico chanta argentino que dice una cosa y hace otra.
C5N, propiedad del empresario kirchnerista Cristóbal López, es uno de los canales de noticias donde los funcionarios pueden concurrir tranquilos a hablar porque nadie los va poner en aprietos. Por el contrario, les van a facilitar el lucimiento de la verba. Ese es el periodismo que, en el fondo, quieren todos los gobiernos. El problema es que eso no es periodismo, es propaganda. Allí no se confronta al poder de turno para sacarle de mentira, verdad.
Por ejemplo, de esa cantera volvieron al primer plano dos de las actuales estrellas del gabinete nacional, Aníbal Fernández y Roberto Feletti quienes eran, hasta la eclosión de las PASO, columnistas estables del programa Caníbales que emite esa señal de cable.
Maldita derecha
Guzmán, acuciado por el kirchnerismo duro que exige su participación activa en la campaña electoral, asistió a C5N y recitó un nuevo libreto preñado ahora de palabras y conceptos a favor de la patria y la soberanía y en contra "de la derecha", algo que no le habíamos oído durante los casi dos años que lleva como ministro responsable de renegociar la deuda con el FMI.
Respire, lector, y lea este textual de Guzmán: "Está más que claro que en la Argentina hay un conflicto estructural de intereses. Así, de un lado tenemos a Juntos por el Cambio, que formó una alianza con parte del poder económico de la Argentina y con el establishment financiero internacional para ir en contra de los intereses del pueblo argentino".
Seguimos la voz de Guzmán: "Las posiciones que mantienen dirigentes claves de esa oposición, como la exgobernadora María Eugenia Vidal y el expresidente (no quiso mencionar a Macri ) son antisoberanas y antiargentinas. Eso es lo que motiva a la gente, como es mi caso, a dar todo para cuidar al país".
Cipayos, atrás
Suelte, lector, la respiración contenida. Digamos que desde la época de Isabel Perón que no se escuchaba con tanto fervor hablar de la antipatria. Le faltó mencionar a los cipayos y a la sinarquía internacional. Démosle tiempo. Ni en el kirchnerismo ni en la izquierda tradicional es usual encontrar hoy expresiones como "antisoberanas".
¿Este es el mismo economista de la Universidad de Columbia de alto perfil técnico, que parecía riguroso con los análisis y datos de la realidad, y que hacía malabares para no meterse en el barro de la pelea entre albertistas y cristinistas?
Sigamos leyendo lo que Guzmán dijo en C5N: “Cuando a la derecha le tiramos la justa, de inmediato sacan a sus perros a ladrar, porque si se supiera de qué se trata esto, no podrían ganar ninguna elección”. Esto es, los votantes de Juntos por el Cambio ignoran la realidad.
Guzmán respaldó al secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, por el congelamiento de precios de 1.432 productos por tres meses y negó que ese funcionario se esté cortando solo (es decir, reportando únicamente a Cristina). Por el contrario aseguró que las decisiones de Feletti fueron consensuadas con el equipo económico. Y afirmó: “Lo que se está haciendo para reducir la inflación y mantener los precios tiene apoyo de todo el gabinete”.
El equilibrista
Martín Guzmán cree que hay sectores que no quieren colaborar con un proceso de desinflación y que "el gobierno no se puede quedar de brazos cruzados sino aplicar instrumentos con los que cuenta para que se pueda ir anclando el proceso de desinflación”. Está en su derecho de expresar lo que crea conveniente. Pero no hay una sola palabra de autocrítica acerca de lo que el Gobierno no ha hecho (o ha hecho mal) para bajar la inflación.
No es que el ciudadano de a pie no entienda la difícil tarea que tiene Guzmán al estar al frente de la negociación con el FMI por una deuda de 45.000 millones de dólares. Claro que comprende el nivel de desafío y que también valora que en todo este tiempo el ministro haya tenido que hacer difíciles equilibrios entre las posiciones de los albertistas y de los cristinistas, es decir entre la Casa Rosada y el Instituto Patria de Cristina, y lo que exigía el raciocinio económico.
De pronto pareciera que Guzmán ha aceptado que Hebe de Bonafini, Amado Boudou y Luis D´Elía, entre otros integrantes de la marginalidad k, que lo han desollado sin piedad en estos dos años, sean ahora sus compañeros de ruta que le van a ayudar en una negociación que es un mecanismo de relojería que no acepta los fanatismos. Toda esa gente ya ha dicho que no hay que pagarle un dólar al FMI. Ni ahora ni nunca.
La verba de Stiglitz
Por eso suena tan raro que ahora Guzmán nos quiera vender un relato radicalizado que no formaba parte de su historial profesional. Y que para eso apele al desgastado cuco de la antipatria y de "la derecha" que impide la reacción económica.
El mentor de Guzmán, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, es un crítico de los extremismos del neoliberalismo y un impulsor de la actuación del Estado para equilibrar los aspectos ultras del mercado. Es un investigador que cuestiona aspectos del sistema, pero sin salirse de él.
En un artículo publicado en El País, de Madrid, el 11 de mayo de de 2019, Stiglitz defendió, ante los abusos que exhibía Donald Trump, "un sistema de gobierno basado en el estado de Derecho, con controles y contrapesos, todo ello sostenido por valores como los de la libertad individual y la justicia, para que eso produzca decisiones acertadas y justas. Estas instituciones no serán perfectas pero se las diseñó para hacer más probable la detección y posterior corrección de los defectos".
Y fíjese lo que dice Stiglitz del periodismo: "Gran parte del éxito económico de los estadounidenses se debe a un variado conjunto de instituciones dedicadas a decir, descubrir y a verificar la verdad, donde es central la libertad de expresión y los medios independientes. Los periodistas son tan falibles como cualquiera, pero como parte de un sólido sistema de controles han sido proveedores de un bien público esencial". Telón. Y volvemos a estudios.




