Marcos Peña, que desde su rol de jefe de Gabinete supo ser "los ojos de Macri", asegura que el rol fundamental de la campaña electoral de este año no la tendrá ningún ser humano. La tendrán los celulares inteligentes.

El funcionario sostiene que desde esos aparatos hay que hacer un trabajo como el de aquellos guerrilleros del vietcong que le ganaron la guerra a los Estados Unidos por su presión constante.

Para el atildado funcionario hay que dar la guerra cuerpo a cuerpo. Y hay que hacerlo "en términos vietnamitas", sobre todo en los últimos 15 días de campaña que, según él, es el lapso en que se define una elección.

Big enojo

Este es el tipo de cosas que a los políticos con carnet les hace hervir la sangre en Cambiemos.

Hablamos de los Monzó, de los Frigerio, de los radicales como Cornejo o Morales, e incluso de la Vidal, de Rodríguez Larreta, o de la díscola Lilita Carrió, esto es, de gente que ve la política como un arte donde ellos creen que debe primar el diálogo y el consenso con la oposición, sobre todo en las etapas de crisis.

O para para decirlo con términos de Monzó: la vindicación de "la rosca política", a la que hace un tiempo, y como advirtiendo de lo que se venía, este funcionario trató de rejerarquizar para poder enfrentar tantos embates de la realidad  por lo que no se hizo a tiempo o lo que no se previó.

¿Lo qué?

Los políticos clásicos no creen que sean los trolls o los community manager o los celulares inteligentes los que hacen la política. Ni aquí ni en el mundo.

Por ejemplo, desde su rol de presidente del bloque nacional de Diputados de Cambiemos, Monzó le otorgó a Macri dos primeros años en los que el Presidente pudo sacar una serie de leyes vitales para el proyecto macrista gracias, entre otros aspectos, a su  incansable tarea de negociador.

Pero eso no es todo. Lean con atención la línea que les bajó Peña a los militantes de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.

"Hay que meterse incluso en los whatsApp de las mamis" para hacer llegar el mensaje que convenza de la reelección de Macri.

Las caras de asombro de los oyente fueron la nota saliente. ¿Vietnamitas y mamis pegan?, se preguntaban por lo bajo.

Fíjese como lo explica Peña: "Esta será la primera vez en la que si nosotros no hacemos campaña, ésta puede ocurrir igual a través de los celulares"

En la cosmovisión del temido y odiado Marcos Peña, la masividad de estos aparatitos en la vida cotidiana ha terminado dándole mucho poder a las personas.

Según su lenguaje, el celu "ha empoderado"a las personas y les ha les dado un protagonismo que antes no tenían. O que lo tenían los políticos profesionales, esos que son nuestros representantes.

Y la Constitución ordena que el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes. Entonces, según la teoría Peña, hay que cambiar urgente la Constitución.

La pelela

Para Peña una elección es una guerra que se gana en los últimos 15 días de campaña". Para los políticos de raza una campaña es un proceso que nunca deja de existir. Y que, sobre todo, existe, paradójicamente, en esos años en que muchos se felicitan porque "menos mal que no estamos en un año electoral".

Ni mucho ni tan poco. Ni los smartphones van a fundar una nueva república, aunque la influirán. Ni los políticos van a desaparecer barridos por trolls con espíritus de vietnamitas ni porque las mamis del jardín chateen a discreción.

Los griegos sentaron las columnas de la política en un tiempo en que la tecnología (como se entiende hoy) no existía. Y sin embargo hoy esos basamentos siguen teniendo una vigencia enorme.

No por nada Macri ha salido corriendo a pedir la escupidera republicana.

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