Comienzo de clases

Mano a mano con Thomas: "En marzo volveremos a plantear la reforma educativa y tendrá cambios" 

A horas del comienzo de clases, el director general de Escuelas anunció que volverán a discutir la Ley de Educación y que hay buen ánimo en el SUTE para hacerlo. Habló del pedido a los intendentes para que inviertan en infraestructura escolar y de la relación con el ministro nacional

El titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), José Thomas, analizó cómo llega Mendoza al arranque de las clases. Habló de un buen clima de diálogo con SUTE para analizar una reforma educativa, en un debate que abarque a toda la comunidad. Agregó que a los intendentes no se les explicó bien el pedido para que arreglen los colegios. La intención de eliminar la repitencia, la refacción de los edificios, el vínculo con la Nación y el daño que hizo la pandemia; todo, en esta nota.

- En algún momento dijo que 2022 era el año de volver a tratar la reforma educativa que pretende Suarez. ¿Cuándo y con qué herramientas concretas van a volver a ponerla sobre la mesa?

- Bueno, no solamente lo digo yo, sino que este nuevo sindicato me ha señalado que es un buen momento para pensar un marco normativo novedoso, por lo menos en los encuentros que he mantenido hasta ahora con ellos. Ahí tenemos una interesante postura, así que, una vez terminada la paritaria, hay que arrancar con diálogos y planteando cuáles son las visiones que tiene cada uno. El gobernador me ha dicho que la educación tiene que ser el eje de la sociedad y así lo creo, realmente.

- O sea que después de marzo van a convocar al SUTE a discutir otra vez la reforma.

- No sólo al SUTE. A la sociedad en general. La educación es mucho más que un sindicato y la comunidad educativa no es sólo los docentes y los directivos. Ellos la conducen, o la conducimos, si querés. Pero hay que sumar a padres, chicos barrios. Debe ser un debata así de amplio.

- ¿Y será la misma ley o tendrá cambios respecto a la que propusieron en el 2020?

- Primero que la de 2020 era un borrador, o sea que sí o sí tenía que recibir cambios, y lo dijimos desde el primer día. Por más que algunos pensaron que era mentira, hoy queda demostrada esa flexibilidad. Hay mucho para corregir de aquello, por eso te digo: no es tan importante dónde empezamos, sino dónde terminamos, y la intención es llegar a un proyecto donde la gente se sienta representada, que surja la sociedad que queremos. Que la educación mendocina contemple más solidaridad, más trabajo en equipo, más pensamiento crítico, la tecnología como parte de nuestras vidas. En fin, todo lo que precisa una sociedad del futuro. Por eso insisto: hay mucho para debatir y mucho para construir con esa ley.

- Y la resistencia que tuvo el proyecto, ¿cree que fue por cuestiones técnicas de la ley o por motivos políticos y/o ideológicos? Alguna vez dijo que el SUTE hacía su juego al oponerse.

- No sólo el SUTE. Hubo un juego muy claro en torno a lo que pasó. El que retome todas las cosas que se dijeron en ese momento, se va a dar cuenta de lo que digo, que el rechazo fue por el rechazo en sí. Pero no importa, lo que pasó no fue malo, fue un aprendizaje. Yo realmente pienso que lo que no te mata, te hace más fuerte; y también nos hizo prepararnos mejor para dialogar y para construir. Ahora, también sé que no se puede esperar tanto tiempo para un nuevo marco normativo. Mendoza lo necesita ahora.

- Este lunes arranca el tercer ciclo escolar bajo su gestión. ¿Será el primero “normal”?

- Bueno, ya la palabra “normal” depende de muchas cosas, ¿no? Pero no me voy a poner a filosofar. Te diría que arrancar con protocolos, desde el vamos, no es normal. Esperamos que el tramo sea lo más reparador posible, pero algunas cosas no van a volver a ser como antes. Hemos aprendido y hemos mejorado con todo esto que pasó. Se suma, por ejemplo, una renovada importancia a la presencialidad y un calendario más cargado. Pero sin dudas va a ser un año mucho mejor que los otros dos en posibilidades para que los chicos aprendan. Y los chicos, está visto, aprenden con un docente en el aula.

- Dijo “que sea reparador”. ¿Alcanzan estos próximos dos años (de su labor en la DGE) para subsanar el daño que hizo la pandemia?

- Te lo pongo en veinte años, no en dos. Hace veinte años que viene cayendo la calidad educativa en Argentina. Obviamente lo que ocurrió fue todavía más complejo; pero si, a la luz de lo que vivimos, mejoramos, los chicos van a estar mucho mejor que antes. Estamos aprendiendo a ponderar cosas que antes no veíamos y eso es bueno.

- ¿Qué cosas?

- La importancia del docente. Antes del Covid algunos la ponían en duda en relación a la tecnología. Hoy tenemos la certeza de que el aula, el profe, son fundamentales. Además se habla como nunca antes de trayectorias reales del alumno. Acá en Mendoza fuimos a buscarlos uno por uno gracias al GEM. No hemos llegado al 100%, pero seguimos trabajando.

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Thomas asegura que

Thomas asegura que "va a ser un año mucho mejor que los dos anteriores en términos de aprendizaje".

- A nivel técnico, y político también, hubo una discusión sobre “presencialidad sí, porque es segura” o “presencialidad no, porque implica contagios masivos”. ¿Hoy queda claro que los de la primera postura ganaron ese debate? ¿Qué pueden decir “te lo dije”?

- Yo creo que al principio de la disputa hubo errores porque había falta de información para tomar las decisiones, pero te estoy hablando del 15 de marzo de 2020, cuando se sabía muy poco. Si te faltan datos es difícil acertar. Pero desde octubre del 20’ para acá, acertamos. Y acertamos porque no trabajamos mirando políticamente, sino con los números de la pandemia, y diciendo que, con la escuela abierta, la curva de los contagios era la misma que con la escuela cerrada. Teníamos razón, pero no porque habláramos con el resultado puesto, sino porque actuábamos mirando los números.

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El Director General de Escuelas José Thomas y el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta.

El Director General de Escuelas José Thomas y el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta.

- Si hubiera sido ministro de Educación nacional; ¿Cuánto tiempo hubieran estado cerradas las escuelas?

- No tengo idea. Lo que sé es que el 14 de abril del año pasado, cuando el Consejo Federal decidió una cosa, jamás hubiera permitido que el presidente dijera después lo contrario, como pasó. Ojo, los debates no fueron malos en ese ámbito. Pero no todos tenían la información con la que contaba Mendoza para tomar decisiones. Eso es gracias al GEM, que nos permitió soportar debates profundos porque sabíamos como se movía.

- Fue muy comentada la frase de Soledad Acuña, la ministra de Educación de CABA, que dijo “Hay chicos que se salieron del sistema y a los que ya es tarde para ir a buscar”. Más allá de la controversia, vamos al problema de fondo: ¿Está pasando eso en Mendoza también? ¿Jóvenes que se caen del mapa de forma irrecuperable?

- Tengo dos respuestas. Antes de 2019 ya había un abandono de la escuela secundaria, tanto en la Argentina como en Mendoza. La diferencia es que nosotros, acá, sabemos dónde están, porque tenemos todos sus datos. Después, si los podemos traer o no, si los podemos recuperar o no, es otra cosa. Estamos hablando de un problema más sistémico.

- Volvamos a las clases que arrancan este lunes. El ministro Isgro dijo que iban a seguir refaccionando hasta el sábado y el domingo a la tarde, inclusive, para dejar las escuelas en condiciones. ¿No se empezó tarde a trabajar, para tener que estar tan al filo de la navaja con los tiempos?

- Nunca se terminó de trabajar. Nosotros hemos intervenido todas las escuelas en los últimos dos años.

- ¿Todas las escuelas?

- Si, todas. Al 100% de los edificios, algo se les ha hecho. Imaginate que tenemos 1.350 establecimientos. Desde reparaciones menores a grandes abordajes edilicios, hemos pasado por cada uno de ellos. Ahora, lo que es trabajo fuerte, fuerte; se hizo en 200 escuelas y se comenzó el primero de enero. El primer presupuesto que nos tocó armar en materia de infraestructura, aumentaba 70% respecto al anterior. Y el segundo, 80%. A eso le vamos a sumar los 1.500 millones de pesos de los municipios. Acá el problema no es de tiempo, es de plata. Y como necesitamos más plata, vamos a buscar más financiamiento local, más financiamiento nacional y más municipal, si se puede. ¿Hay problemas? Seguro, muchísimos, pero le estamos metiendo dinero al problema. Y hoy estamos mejor que hace un año.

-¿Hablando de eso, el gobernador le pidió que interviniera con los intendentes por este pedido de que inviertan en infraestructura escolar? Porque es un tema que parece problemático por momentos.

- No sólo me lo pidió, me toca por ley dialogar con ellos porque encabezo el órgano para construir políticamente ese objetivo. Aparte me gusta hacerlo. Si queremos consolidar una política nacional educativa, que sea federal y que contemple las particularidades de la provincia, hay que comprometer a los intendentes a ese trabajo, porque esto es una gestión transversal. Además, principalmente se necesita ese apoyo en lugares alejados y en lugares vulnerables, así que ese respaldo es fundamental. Aparte este vínculo viene creciendo, hace dos años que vengo hablando, y cada vez más, con los 18 intendentes.

- Sí, pero las características concretas de este diálogo son distintas. Les están diciendo “che, pongan plata y colaboren más que antes en hacer o en refaccionar los colegios”.

- No, no, no. Es mucho más que eso. Esa fue la reducción que hicieron los medios de comunicación sobre el tema. Lamentablemente te lo tengo que decir así. Cuando visito un municipio, hablo de política educativa, y la emergencia edilicia es una pata de eso, pero el problema lo tenemos hace muchos años, no seis. Si vos crecés a razón de cinco mil alumnos por año, entonces tenés que hacer algo. Nuestro diálogo en las comunas es mucho más amplio y más complejo que ese planteo: jardines, primera infancia, trayectorias débiles, educación, trabajo. Te podría dar todo lo que hablo cada vez que me recibe un intendente y es muy extenso.

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Algunos intendentes se quejaron de que les pidan fondos para arreglar escuelas.

Algunos intendentes se quejaron de que les pidan fondos para arreglar escuelas.

- Pero hay intendentes que no quieren saber nada, que están disconformes.

- No, eso no es cierto. He hablado, creo, con todos ellos sobre el tema. Lamentablemente la grieta plantea que algo que es una solución, parezca un problema, pero estamos halando de un convenio que define qué es lo mejor para su territorio. Por supuesto que al principio a algunos no les gusta, o te preguntan por qué te metés, o no entendían bien de dónde venía el financiamiento porque no estuvo bien explicado; pero con todos tenemos, por lo menos, una visión común. Después está claro que hay que achicar distancias.

- Se criticó que faltaban raciones alimenticias (en momentos de más aislamiento, los famosos bolsones) en las escuelas. ¿Cuántas se entregan hoy; ¿Se piensa en incrementar ese número?

- Es que hoy estamos volviendo a la normalidad y está cambiando eso, pero nunca bajamos la cantidad que entregábamos. Terminamos 2021 con más prestaciones. Cuando bajaron los bolsones, aumentó el número de los que comen en la escuela, pero incrementamos todas las meriendas y todos los desayunos. En la pandemia llegamos a entregar 120 mil de esos bolsones, y hoy, los 30 mil chicos de jornadas extendidas comen en los colegios.

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Suarez fue abordado por los dirigentes del SUTE en el auditorio Bustelo a principios de febrero. Pidieron una reunión que se concretó días más tarde.

Suarez fue abordado por los dirigentes del SUTE en el auditorio Bustelo a principios de febrero. Pidieron una reunión que se concretó días más tarde.

- Da la sensación de que, a nivel nacional, cambiaron algunos perfiles con la salida de Trotta y la llegada de Perczyk. De hecho, su primera definición fue la de ser “un militante de la presencialidad plena”. ¿Lo ve así?

- Yo tuve buena relación con Trotta y tengo buena relación con Jaime Perczyk. Son distintos, es cierto. Valoro que sea un militante de la presencialidad, y creo que, tan importante como eso, es ser militante del federalismo, porque algunos han sido militantes del federalismo, pero de AMBA. Lo que veo, por ejemplo, en la última reunión del Consejo Federal, es que se deciden políticas escuchando más a las jurisdicciones. Eso es lo que pedimos siempre, como te decía al principio de la entrevista. Celebro eso fuertemente, creo que es algo de lo que faltó en los años anteriores, que nos dieran la autonomía que nos concede la Constitución Nacional.

- Se ha manifestado abiertamente en contra de la repitencia. ¿Ha considerado una propuesta para eliminarla definitivamente? ¿Mendoza tiene la autonomía para una reforma así?

- Sí la tiene. Pero hay que construirla a la reforma, porque no se puede eliminar la repitencia sin contemplar un proyecto que haga que, esos chicos que no aprendieron en un principio, efectivamente incorporen los conocimientos. A ver, la repitencia es mala porque cuando el chico repite, no aprende, no mejora lo que sabe. Eso está confirmado por varios estudios internacionales, pero si sacamos la repitencia sin poner nada, entonces estamos en peores condiciones que si lo hacemos repetir. Eso es lo complejo y lo desafiante del tema, por eso marco que hay que construir una política educativa en esa dirección. Hay que trabajarlo.

- La última: ¿Por qué cosas quiere que se recuerde a su gestión?

- Debería contestarla dentro de dos años. La verdad, es difícil evaluar el partido en el entretiempo. Puse seis ejes cuando comenzamos y hoy los mantengo. Si, cuando me vaya, logramos algo en cada uno de esos ejes; y, fundamentalmente, si logramos que trascienda y se mantenga en el tiempo alguna de esas políticas, sea cual sea, va a ser algo positivo. Tenemos que lograr políticas que trasciendan. Si no nos transcienden, quedan en cosas puntuales y del momento, que no es lo que buscamos. Nosotros venimos con varias políticas de la gestión anterior que son muy buenas y que nos permiten ampliar lo que realizamos. Con que en el futuro se reconozca que trabajamos y que logramos algunos resultados, vamos a estar satisfechos.