Macri fue quien hizo popular al "círculo rojo", pomposa forma de llamar a esa entente de gente reputada que busca influir sobre los gobernantes. Pero esa fama no fue por halagar a sus integrantes, sino por criticarlos.
El Presidente decía que muchos de ellos no terminaban de vibrar en la misma cuerda que él tocaba porque seguían pensando con viejas categorías argentinas.
En este junio de tantos cambios políticos, el Presidente ha pateado parte de su propio tablero y les ha dado una señal amistosa a los del "circulo" al abrir la coalición gobernante y ungir al opositor civilizado que será su candidato a vicepresidente para el anhelado segundo mandato.
El chochamu
Miguel Angel Pichetto (68), que de él se trata, es nada menos y nada más que un peronista. Usted dirá que es uno razonable, republicano, confiable, o como quiera llamarle, pero peronista.
¿Y qué aporta esto? Basicamente, la idea de un pacto político entre oficialismo y un sector de la oposición con el que la Argentina intentará mostrarse como una Nación confiable y previsible, tanto ante sus habitantes, como ante el resto de los países de la región y sobre todo ante los influyentes mercados de los países centrales.
Cuando la coalición Cambiemos llegó al gobierno en 2015 con el valioso apoyo de los radicales y de la Coalición Cívica, Macri y su mesa chica liderada por Marcos Peña, decían que iban a superar 70 años de peronismo, el partido que vertió sobre el país una poderosa cultura política que, paradojalmente, terminó inmovilizando su progreso.
¿Qué aporta esto?
Ahora ese "círculo rojo " compuesto por empresarios, banqueros, periodistas, economistas, sociólogos, entre otros varios etcéteras, parecen estar viviendo un romance con el Gobierno nacional. Eso se da no sólo en el "círculo" criollo sino en sus similares de Brasil, de México, de Wall Street, de la Unión Europea o de Asia.
El nombre mágico de Pichetto asociado al de Macri ha hecho que la inflación y el el dólar bajen, que los bonos argentinos suban y que el riesgo país se desplome. ¡Vaya usted a saber cuánto va a durar esto en la Argentina!
Disparen sobre Pichetto
Mientras en el "círculo" ven futuro, los bueyes cornetas que nunca faltan (y que está bueno que existan para ponerle condimento) ya han salido a demoler a Pichetto.
Hebe de Bonafini, cuyos comentarios hace años que dejaron de tener seriedad, ha recibido a Pichetto con un: "es un facho", algo que jamás dijo de César Milani o de Guillermo Moreno.
Tampoco están muy conformes los trolls de Marcos Peña quienes ven la llegada de Pichetto como una claudicación insoportable. Basta revisar el debate que se ha armado en las redes sociales con este gente para preguntarse cómo se reinventarán Marcos Peña y Durán Barba.
La inclusión de Pichetto en la fórmula de Cambiemos parece ser un triunfo del "círculo rojo" que le venía reclamando a Macri "más política" y "más peronismo razonable" en el Gobierno. Macri resistió durante toda su gestión, hasta el martes 11 de mayo en que dio el brazo a torcer porque el miedo no es zonzo.
Qué dicen los papers que se mueven por estas horas en las oficinas rumbosas del "círculo rojo". Rescatan, por ejemplo, la "cuota de racionalidad" que le aportará el senador nacional de Río Negro que acompañará a Macri, el mismo que conoce al dedillo el manejo del Congreso donde deberá reinar si los argentinos lo avalan.
Miguel Angel Pichetto dice cosas como ésta: "El Vaticano está en medio de un país (Italia) que aprobó el aborto hace 40 años". El jefe del bloque justicialista del Senado dijo esto durante una crítica al catolicismo, del que aseguró, se siente parte. "La Iglesia debe ser tolerante y compartir los cambios", fue su remate sobre el aborto.
Al final, Alfredo Cornejo propuso y predijo todo esto que pasando en el oficialismo. La coalición ya tiene otro nombre, se está oxigenando y hasta ha incluido a un sector del peronismo antikirchnerista. Nada mal para este mendocino del que se habían hablado pestes cuando osó lanzar la idea.


