Diario Uno Política Antoni Gutiérrez-Rubí
Análisis y opinión

Los sobresaltos del catalán en la campaña peronista

En política las formas hacen al fondo. Esa es una de las semillas que el consultor que dirige la campaña del kirchnerismo no logra que germine

El catalán Antoni Gutiérrez-Rubí (61 años), diseñador de la campaña electoral del Frente de Todos, había aconsejado a las principales figuras de la Casa Rosada que la propaganda del oficialismo para las elecciones del 14 de noviembre debía ser positiva, sin agravios, basada en la palabra "Sí" y en los logros económicos por venir.

Nada de andar garchando de manera peronista por la vida, como proponía Tolosa Paz. Ni de sacarse los ojos como ocurrió entre las huestes de Alberto y Cristina en la primera semana posterior a las PASO. Este barcelonés, al que califican de "culto" y "ocurrente" fue, por ejemplo, quien le sugirió al presidente Alberto Fernández llevar siempre una libreta para anotar los reclamos de la gente.

Seguir leyendo

También es quien dispuso dejar de lado aquello de "La vida que queremos" como eslogan central de la campaña kirchnerista, que parecía más el título de la última novela de Eduardo Sacheri que una idea para seducir a votantes.

Es que, por caso, la vida que quieren los que se asumen como clase media, e incluso los de clase media baja, tiene poco que ver con la que despliegan en sus fantasías algunos dirigentes de La Cámpora o los kirchneristas más fanáticos del tipo de la diputada Fernanda Vallejos, la que se cansó de insultar a Alberto Fernández en esos famosos audios posteriores a las PASO.

Antoni Gutiérrez-Rubí
Antoni Gutiérrez-Rubí, diseñador de la campaña electoral del Frente de Todos. Un experto en problemas.

Antoni Gutiérrez-Rubí, diseñador de la campaña electoral del Frente de Todos. Un experto en problemas.

Mirá quién vino

Por estas horas hasta el mendocino Ernesto Sanz, asesor off shore de la oposición, usó el humor y puso en duda que ese gurú de campañas pueda ayudar a dar vuelta los resultados de las elecciones primarias. "Llamen mejor a Caruso Lombardi" dijo el sanrafaelino en alusión al técnico de fútbol al que suelen acudir los clubes cuando se van yendo para el fondo de la tabla.

Pruebas al canto: la cara de Gutiérrez-Rubí se transfiguró cuando al inicio de la semana unos tuits del ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, vertidos de manera intimidante contra el dibujante e historietista Nik (Cristian Dzwonik), parecieron patear todo ese entramado de supuesta concordia.

El inclasificable funcionario, quien ya venía protagonizando en las redes sociales un picoteo con el artista gráfico, cometió uno de los peores pecados: le advirtió al autor de Gaturro, como para desalentar sus críticas, que sabía a qué escuela iban sus hijas. "Fue algo muy desafortunado" resumió el jefe de Gabinete, Juan Manzur.

Casi al mismo tiempo, el aparatoso ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, tuvo que salir a aclarar que no había "agarrado del cogote" a Máximo Kirchner en medio de una discusión. Berni, que no pierde ocasión de aclarar que su jefa política es Cristina Kirchner y que no tiene empacho en ningunear a su gobernador Axel Kicillof, admitió que efectivamente tuvo una fuerte discusión política con el hijo de Cristina pero negó lo del "cogoteo".

El citado Berni, que asegura que "los peronistas somos de discutir fuerte", tiene otro lío en puerta que va a repercutir en la estrategia del consultor catalán: hay, nuevamente, mar de fondo en las filas de la policía bonaerense por el tema salarial.

La pregunta molesta de los uniformados es: ¿por qué hay plata para regalarles viajes de egresados a miles de estudiantes y no para mejorar los sueldos de los policías? A ello hay que sumar los hechos de inseguridad registrados en el Conurbano, como el del estudiante de 17 años, al que mataron en Quilmes para robarle el celular, cuando iba la escuela.

Quedó cruzado

El consultor político y asesor en comunicación que nos ocupa, creador de la firma Ideograma (un invento con chapa cool que funciona en lo que fuera una fábrica de Barcelona), ya venía medio cruzado porque no está muy de acuerdo con lo de la platita ni con el reparto de heladeras.

Este experto cree que una remontada y un triunfo se logran a base de actitud. Claro que en un movimiento tan variopinto como el peronismo-kirchnerismo hacer coincidir cuál será esa actitud es casi imposible.

En uno de los artículos publicados en su blog personal hace un tiempo (antes de ocuparse del Frente de Todos), Gutiérrez-Rubí advirtió que el político, sobre todo el que está en las primeras líneas, debe ser muy perceptivo para tratar de sortear "ese momento de quiebre, ese instante en que la conexión del líder y del electorado se rompe de manera imparable".

Gutiérrez-Rubí está convencido de que "en política, las formas hacen al fondo", lo cual sería una forma más académica del famoso "todo tiene que ver con todo" de Cristina, excepto que la vicepresidenta utiliza esa idea sólo para tratar de unir puntos en común para poder acusar a los opositores.

Vaya usted, paciente lector, a hacerle entender a Aníbal o a Berni eso de la importancia de las formas a la hora de hacer política, máxime en época de elecciones.