Fueron los primeros en mostrar su jugada en el tablero político y ahora tienen que sostenerla. Los radicales de Cambia Mendoza inauguraron antes que nadie la postura de ser neutrales en la puja del balotaje entre Sergio Massa y Javier Milei y ahora deberán poner el cuerpo para sostener ese paraguas en medio de la tormenta de reclamos y tironeos. Aún cuando el líder del PRO, Mauricio Macri, los tildó de tibios y el mismo Luis Petri aseguró que la neutralidad es funcional al kirchnerismo.
En sólo 48 horas, desde el domingo electoral, los radicales mendocinos pasaron de asumir que no tendrían una presidenta afín por la derrota de Patricia Bullrich, a verse obligados a mostrarse neutrales entre los presidenciables que se enfrentarán en el balotaje.
Lo que ellos no sabían era que esa misma noche del martes, mientras en la residencia gubernamental de La Puntilla Alfredo Cornejo, Hebe Casado, Rodolfo Suarez y los intendentes firmaban la neutralidad del frente, en la casa de Mauricio Macri en Acassuso se gestaba el acuerdo por el que Patricia Bullrich y Luis Petri respaldarían a Javier Milei, inaugurando así no sólo una nueva grieta en Juntos por el Cambio, sino una nueva era en la política argentina, que los libertarios llamaron el posmacrismo.
Esa estrategia de Macri, que se habría gestado incluso antes de las elecciones, dejó a los radicales, fundamentalmente a los mendocinos que fueron los primeros en expresarse, en la incómoda situación de explicar esa neutralidad, aún cuando Milei había sido el candidato más votado en Mendoza, con el 43% de los votos.
Es más, en una entrevista que dio el ex presidente este viernes, golpeó sin tapujos: "No puede ser que desde el radicalismo, bajo la falsa neutralidad, se dediquen a apoyar a Massa".
Por si no les bastara con el reclamo interno de Macri, también aparecieron algunos peronistas que olfateando la crisis en el frente opositor salieron a advertirles los peligros de la neutralidad.
"Los radicales están en situación de meterse en un hermoso lío. Los dirigentes, los que hacemos política y tenemos responsabilidades, tenemos que plantear un camino. Cuando vos te corrés de esa alternativa cuidado, porque está claro que los votos no son tuyos, pero te estás corriendo de tu deber de conducción y te estás corriendo de la gente", les enrostraba Emir Félix, el intendente de San Rafael.
"Todos nos tiran la pelota de nuestro lado y resulta que la pelota está pinchada, la cancha está embarrada y nosotros estamos descalzos", describió un radical con cierto dejo de victimización.
Ante todas esas escenas cinematográficas, Sergio Massa que esta semana logró la foto de la unidad con los 18 gobernadores peronistas, saca pecho y podría protagonizar el sticker del personaje que va al cine y come pochoclo.
Que nadie ose sacar un pie fuera de la neutralidad
Exceptuando a la vicegobernadora electa Hebe Casado, que firmó aquel documento de la neutralidad de Cambia Mendoza pero adelantó en el programa Séptimo Día que a título personal ya había decidido su voto por Milei, el resto de los radicales mendocinos tiene muy claro que nadie, más allá de las cercanías o las preferencias personales por un candidato u otro, va a poner un pie afuera del paraguas de neutralidad que construyeron.
►TE PUEDE INTERESAR: Hebe Casado: "Obviamente voy a votar a Javier Milei y me corto la mano antes de apoyar a los K"
De hecho hay intendentes e incluso algunos legisladores nacionales radicales que mantienen desde hace tiempo una relación de cuidada amistad con Sergio Massa, pero en estas condiciones, ni presionados saldrían a reconocer públicamente esa cercanía, y mucho menos a blanquear su voto por él.
Por lo bajo todos reconocen dos límites que se autoimponen y no piensan cruzar: uno moral y otro de pura especulación electoral.
La corrección, más moral que ideológica, les marca que conociendo la matriz antikirchnerista que reina en Mendoza, y que ellos discursivamente vienen alimentando desde el 2015, no podrían inclinarse por apoyar a un candidato como Massa. Ni aún cuando haya quienes piensen en la gobernabilidad y admitan por lo bajo que se podría gestionar mejor y con algún grado de negociación con Massa, y no con Milei.
Decirlo abiertamente sería para la mayoría aceptar que avala ese kichnerismo que tanto combatió, y al que eligió poner en el ring cada vez que detectó que le era rentable electoralmente.
"Petri sale a posicionarse en apoyo a Milei, porque él está liviano, no tiene que gestionar nada y desde ese lugar es mucho más fácil tomar esa posición" dice uno de los dirigentes electos, que detrás de esa queja devela que a su entender, a los que sí les toque gestionar no les beneficiaría un eventual gobierno libertario.
El otro límite que ningún correligionario se atrevería a cruzar, lo marca la pura especulación electoral.
Que Alfredo Cornejo y su séquito se mantenga en la neutralidad, y se cuiden de golpear a Patricia Bullrich o a Luis Petri por haberse pronunciado a favor de Milei, le podría asegurar a los radicales la chance de quedar bien con los dos sectores en pugna en el balotaje, y no tener que dar explicaciones o pagar facturas con quien termine perdiendo.
Sea cual fuere el resultado del balotaje, la UCR estaría liberada de la responsabilidad de haber colaborado con esa derrota. Como se dice en política salga el sol por donde salga, siempre los estará alumbrando.
"Hay que ampararse en la liga de gobernadores"
Contra todos los ataques propios y ajenos, y las conveniencias latentes, los radicales optarán por hacer oídos sordos y al menos por ahora se guardarán para la intimidad la definición de su voto.
De igual manera la estrategia de Cornejo y sus correligionarios será ampararse en que el resultado de las elecciones les dio el rol de ser oposición y buscarán, al precio que sea, sostener la unidad de la liga de gobernadores. En ese grupo de 10 mandatarios de Juntos por el Cambio es en donde pretende influir y crecer el dirigente mendocino.
Tanto que luego de construir esa neutralidad mendocina, que discursivamente llamaron prescindencia, no sólo buscó reeditar los mismo términos en la reunión con la dirigencia radical nacional, sino también que se plasmara en el manifiesto que firmaron todos los mandatarios de Juntos por el cambio.
Tan interesado estuvo que habría comenzado con una ronda de llamados a su colegas gobernadores el mismo domingo en que cayó derrotado Juntos por el Cambio.
Es que Cornejo sabe que en la reconstrucción de liderazgos en ese frente, luego de que Macri pateara el tablero con su alianza con Milei, ese grupo es clave para marcarle el ritmo y el rumbo a quien sea el próximo presidente. Para eso tiene por ahora un único desafío: mantenerse unido.
Por ahora, con el comunicado que firmaron todos, algunos más cercanos Massa y otros comulgando con Milei, dejaron claro que planean sostenerse como oposición.
Entre las prioridades le marcaron al próximo presidente que es urgente estabilizar la economía, y exigieron ordenamiento fiscal, déficit 0 en el 2024, reducción impositiva, un Banco Central independiente para asegurar el fin de la emisión monetaria, unificar los tipos de cambio y ordenar los precios relativos.
Con todo eso, sobre todo los radicales, habrían logrado sacarse de encima la presión de tener la pelota y tener que jugar, y habrían logrado que el balón ahora esté en el terreno contrario y que sean los presidenciables quienes deban explicar su juego.







