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Éramos pocos y llegó el Manifiesto Harper's

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

¿Ha sentido usted hablar del Manifiesto Harper's? Es un documento generado por intelectuales norteamericanos de diversas extracciones e ideologías que se expidieron en favor del estado de derecho y la democracia y en contra de las radicalizaciones políticas planteadas desde lo "políticamente correcto".

Esto último se traduce en acciones "aleccionadoras" como linchamientos, escraches, y hasta el ataque y derribo de estatuas de líderes que ahora son puestos bajo la lupa de un revisionismo ultra.

El manifiesto original fue publicado en la revista Harper's y de allí el nombre con el que se empezó a mencionar a esta movida. El eco fue tan importante que empezó a replicarse en otras capitales del mundo. Así se fueron conociendo casos puntuales de intransigencia extrema detectados en cada país. A las advertencias y quejas se sumaron también científicos, académicos y políticos.

Lo bueno es que bajo el paraguas del Manifiesto se han ubicado liberales, conservadores y un gran número de progresistas que no comparten los extremos ni la violencia, lo que le da más riqueza al grupo.

Puntas del ovillo

Hubo -sobre todo- dos hechos que prendieron la mecha. Uno, fue la utilización de las legítimas protestas en contra el asesinato de George Floyd, el ciudadano negro que murió a manos de la policía norteamericana, para hacer colar una ola de ataques violentos contra personas e instituciones acusadas de no haber combatido el racismo en el pasado.

Hasta en Hollywood se alzaron voces pidiendo prohibir la legendaria Lo que el viento se llevó, de 1939, por no contener una condena explícita a los sureños esclavistas. Otros disparatados dijeron que de exhibirse debía ser precedida de un texto donde se explicara que toda esa gente que mostraba la película eran escoria humana. No pude menos que acordarme de nuestro Borges cuando enseñaba:"Al artista le está dado escribir la fábula, no la moralidad de la fábula".

El otro hecho, en apariencia muy menor, se dio en el terreno periodístico y en una de las "catedrales" de esa actividad: The New York Times. Allí una de las editoras de la sección Opinión dio un sonoro portazo al presentar su renuncia y denunciar el haber sido víctima de ataques y discriminaciones por no formar parte activa de la cofradía "pogre" de ese diario, que no le perdonó haber publicado un artículo de opinión firmado por un conocido dirigente cercano a Donald Trump, como si en un diario prestigioso e independiente no tuviese que haber cabida para todas las voces.

Una KGB de la corrección

Cuando el Manifiesto de los moderados se publicó en Harper's la "policía" políticamente correcta lo recibió con "gritos y piedras", según la gráfica versión de muchos de los firmantes.

En España el documento de apoyo a esta movida incluyó aspectos muy singulares. Hubo quienes aclararon que había puntos del manifiesto que no compartían plenamente e incluso que tenían recelos hacia otros firmantes, pero que era mejor un ejercicio de transigir para estar en sintonía con el espíritu esencial de Harper's, según contó el sitio cultural Disidentia.

Otro de los ámbitos en el que los afectados están haciendo oir su voz ante el creciente avance del catecismo de la corrección es el de las universidades norteamericanas donde se repiten casos de profesores que han denunciado sufrir bullying (aunque no pueda creerse) por no ser del rebaño esclarecido y dogmático.

El documento de los Harper's de España aclara que "hay un uso perverso de causas justas (la lucha contra el racismo, el sexismo o la xenofobia) para estigmatizar a personas que no son sexistas o xenófobas, con el fin de introducir la censura, la cancelación y el rechazo al pensamiento libre, independiente y ajeno a una política intransigente".

Estos son los que le cargan el sambenito de "facho" a cualquiera, los que abogan por un puritanismo de izquierda, o los que, como ocurrió en la Argentina a acusan de "violador de niñas y empalador de mujeres" al dibujante Sendra (el de las historietas Yo, Matías) por haber publicado un chiste gráfico más antiguo que machista.

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