Organizar políticamente un Poder Judicial acorde a las necesidades operativas de capacitación y modernización que requiere la prestación de este servicio público fue determinante para que la elección de Dalmiro Garay como presidente de la Suprema Corte de Justicia demandara diez horas de negociaciones entre los supremos radicales y peronistas.

El cónclave, que se desarrolló este jueves, pasó por distintos momentos, mutó de la presencialidad al Zoom, se quebró y hubo reinicios y coincidencias hasta que a las 21.15 se anunció que Garay gobernará la Corte hasta 2023 tras haber sido elegido en forma unánime por todos los supremos.

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El radical Dalmiro Garay, presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.

El radical Dalmiro Garay, presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.

La unanimidad es indicio de apoyo y confianza y le otorga un fuerte respaldo político, que dista fuertemente con la elección anterior, cuando en 2019 Jorge Nanclares accedió a la presidencia gracias a un ajustadísimo 4 a 3 que se definió por el autovoto de quien posteriormente renunció para jubilarse.

La elección de Garay en los términos que se dieron este jueves implica una nueva etapa para una Corte altamente politizada donde el radicalismo generalmente tiene los votos para imponer la mayoría y el peronismo, aunque en minoría, mide fuerzas todo lo que puede hasta el límite de retirarse de una reunión plenaria e incluso promover y apoyar a un contrincante, como lo hizo con Nanclares hace dos años.

Llamó mucho la atención que el cónclave del jueves fuera tan extenso. Como nunca antes porque antes elegir presidente de la Corte era un trámite de 10 minutos. Otros tiempos.

Puertas adentro del Poder Judicial y también afuera llamó la atención lo maratónico de la reunión. Adentro, por ejemplo, inquietó la ausencia de ministros de la Corte durante el acto de lanzamiento del protocolo contra la violencia laboral elaborado por la Dirección de la Mujer. Afuera, en las cúpulas del radicalismo y el peronismo mendocinos.

Lo nuevo

El supremo Julio Gómez renunció a la coordinación del fuero de Familia y a propuesta del presidente Dalmiro Garay el pleno de la Corte aceptó que la magistrada Teresa Day se haga cargo de esa función. Pasó Gómez, también con pleno apoyo, a desempeñarse como referente en cuestiones ambientales y la Ley Yolanda.

Mario Adaro, considerado el especialista de la Corte en materia tecnológica, quedó como referente en Innovación y Teconológía y el supremo Omar Palermo como Director Académico del Centro de Capacitación del Poder Judicial.

La organización interna

La elección de presidente de la Corte trajo disposiciones reglamentarias aparejadas, como la rotación en las presidencias de las Salas I y II que atienden las causas civiles, comerciales y de familia y los expedientes penales y laborales.

Teresa Day y Mario Adaro presidirán esos tribunales que seguirán estando integrados por ellos y Julio Gómez y Pedro Llorente, en el caso de la Sala I, y por José Valerio y Omar Palermo en la Sala II.

Hasta 2023 Garay presidirá la Sala III que atiende las cuestiones administrativas y presupuestarias del Poder Judicial secundado por Day y Adaro.