- ¿En diciembre de 2015 algunos de su propia escudería decían que no le veían uñas de guitarrero para la Seguridad. ¿Qué les dice ahora?
-"No había escuchado nada al respecto, pero todos pueden opinar y eso debe ser una norma. Y sirve la crítica, uno se baja del caballo y eso es muy bueno para un funcionario. La ocupación de un cargo como éste es una elección del gobernador, que representa a un partido y a buena parte de los votantes. ¿Qué significaría, entonces propia escudería? No obstante, bienvenidas las críticas".
- Cornejo también fue ministro de Seguridad. ¿Se anima a hacer una comparación entre aquella labor de “el jefe” y la suya?
-"Cuando fue ministro, el hoy gobernador Cornejo sentó las bases que se continuaron ahora. En los últimos meses de aquel gobierno tuve la suerte de participar en la elaboración de normas e ideas que se concretaron con esta administración. Compartimos con Cornejo la fe absoluta en que la seguridad puede establecerse definitivamente. Estamos luchando contra el delito con seriedad y respeto, introduciendo la ciencia y las tecnologías.
-Usted ha sido periodista, abogado, político...¿en cuál de estos rubros ha salvado las papas?
-"No me han dado tiempo de medirme. Me queda mucho tiempo de vida aún para esos balances, espero".
- ¿En qué áreas de la seguridad ha tenido algún tipo de éxito?
-"Hemos tenido éxito en defender una concepción ideológica y jurídica de Seguridad y en convencer de que el sistema funciona ateniéndose firmemente a la ley. Gestionar es cumplir la ley. Eso tiene un efecto simbólico que refuerza la autoridad y ayuda a la paz social".
-Tradúzcalo a asuntos concretos
- "La Justicia en lo Penal tiene ahora un justificativo de causa eficiente. La Policía es cada vez más una herramienta del ciudadano y no una “agencia” criticada por un falso naturalismo. El Servicio Penitenciario es un antídoto contra el delito. Y el Estado busca mejorar a aquellos que no lo hacen por sí mismos. Intentamos seguir un camino donde la gente encuentre respuestas y no culpas por querer un país más seguro.
-Mucho se habla hoy de la labor de su par Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad nacional. ¿Usted también se va a bolsonarizar?
-No creo que la ministra Patricia Bullrich se haya bolsonarizado. Ella empezó muy duramente contra el delito, antes que Bolsonaro. Y lo está haciendo muy bien. Comparto 100% su gestión y tengo relación personal con ella y su equipo donde abundan mendocinos. Recordemos que tomó una Argentina que, de continuar la gestión kirchnerista, iba camino a ser la sexta temporada de la serie Narcos.
- ¿Su gestión confecciona mapas del delito? ¿Los que hizo Jaque están todavía guardados en el Ministerio?
-En Mendoza el concepto mapa del delito ha quedado como símbolo del desastre. El Ministerio usa ahora todo el tiempo lo que se denomina "mapas de calor” y otros similares que son herramientas técnicas para patrullaje, estadística delictual, o movimientos del delito, entre otras cosas. Nunca vi esos mapas de Jaque y no sé si realmente existieron. Igualmente no cabe tomarse el tiempo de ir a buscarlos.
¿Por qué los sectores progresistas suelen machacar que ocuparse de combatir el delito es un asunto de la derecha?
-Es una cuestión ideológica de la izquierda autóctona. En Europa y Asia cuando la izquierda toma el poder, hace de combatir el delito (lo que comprenden como delito) una cuestión de absoluta fe. En Cuba, por caso, opinar contra el régimen es delito, y se persigue con penas que nunca imaginaríamos aquí, como por ejemplo que además de cárcel existe la anulación del ejercicio profesional. Usted ya no puede ejercer más lo que le da de comer. Yo discuto muy fuertemente con esos sectores denominados progresistas ya que las políticas que ejercemos cada vez aseguran más derechos de modo real. En realidad lo que hacen es descalificar políticas a las que no adhieren, bajo consignas distractivas.
- ¿Cómo se mide hoy una política moderna y democrática de seguridad?
-En que el ciudadano pueda salir a la calle y volver a su casa sin temor. Que sienta como amigo al policía, que el temor al delito sea restringido y con fe en obtener justicia en caso de ocurrir. Que el fiscal y el juez sean figuras de respeto y apoyo al buen ciudadano y no de temor o sospecha. Que las universidades y usinas intelectuales enseñen también estas concepciones. En fin, que el ciudadano pueda vivir más pensando en su trabajo y no en lo que le pueden hacer otros y que, en ese caso, el Estado esté de su lado y no del delincuente.
-¿Se animaría a afirmar con la mano sobre la Constitución que ahora los aspirantes a policías salen mejor preparados?
- Sin dudas. Doy datos: antes de tomar el Ministerio de Seguridad la política reinante bajó tanto los requisitos de ingreso que casi le rogaban a la gente que entrara a la fuerza bajo falsos conceptos, como el de que siempre se necesitan muchos más policías. Así es como los punteros políticos hicieron entrar a su gente, degradando la Policía y el Servicio Penitenciario. Por eso después nadie quería formar parte de eso y les faltaban aspirantes. En el curso de este año hemos seleccionamos poco más de 80 cadetes, de 1.600 que no pudieron ingresar. El nivel es sustancialmente mejor y la respuesta policial también. Sienten orgullo por haber superado la dificultad de acceso y eso los lleva a una espiral de mejoras.
-Cuando Cobos era gobernador lanzó un plan para que los policías gordos adelgazaran y bajaran la panza. ¿No habría que retomarlo?
- Entiendo que esa fue una dieta con efecto rebote, juzgando lo que vino después. Me atrevo a invitarlo a observar y verá que es prácticamente nulo el mal estado físico ostensible dentro de las fuerzas.
-Hablemos de esa tétrica mochila llamada gatillo fácil. ¿Se avanzó en combatirla?
-No hemos tenido un solo caso desde diciembre de 2015. Y la razón es una: la capacitación. La palabra gatillo fácil es un término peyorativo de la progresía argentina que, por abuso discursivo, va perdiendo su seriedad. Observe los informes con los que se alimenta el sistema de derechos humanos. Se le llama gatillo fácil a cualquier enfrentamiento, anulando la preservación de ese concepto.
-¿Qué le hubiera gustado que le preguntara?
- Me hubiera gustado explicar la concepción total del Estado para producir seguridad. Hablar de cómo se enlazan las diversas políticas y tácticas para que giren en base al principio de evitar el delito, y cómo eso se conecta con el trabajo en las cárceles pasando por la modernidad justificativa de la reiterancia, la caída de los tótems procesalistas de mediados del siglo XX, la naturaleza de la acción delictual y el nuevo Código Contravencional, entre otras herramientas puestas en la acción trabajando entre sí.


