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Del "¿cuándo se jodió Perú?" al "milagrito" argentino

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Mauricio Macri ha definido como "un milagrito" la forma en que está transcurriendo la transición hacia el 10 de diciembre cuando asumirá Alberto Fernández.

A ese pequeño milagro, traducido en la tranquila marcha institucional  (tanto antes como después de las elecciones), lo podríamos "leer" como parte de una marcada consolidación de la democracia argentina.

La sensación

Y no hablamos de la economía ni de las finanzas, que siguen a los tumbos, sino de una decisión profunda de los argentinos al no tener dudas de que el sistema institucional republicano contiene los caminos para salir de los pozos y de las grietas.

No es una decisión que esté escrita o que se recite, sino algo distinto, algo así como una corriente subterránea, una sensación que quizás muchos no puedan poner en palabras, pero que sin embargo lo sienten.

Una necesidad profunda de que nos dejen vivir con cierta tranquilidad. Sin aspiraciones revolucionarias, que ya nos jodieron bastante. Pero sí con ánimo de evolucionar como sociedad justa y abierta.

Basta mirar la violencia en las calles de Chile, de Colombia o de Bolivia, y comparar con lo que ha ocurrido en la Argentina en los últimos meses, a pesar de las movilizaciones partidarias y de los piñazos y las sorpresas que sufrieron los contendientes políticos. 

El factor Zavalita

Parafraseando al famoso ¿Cuándo se jodió Perú? que repetía Zavalita, el  personaje central de Conversación en La Catedral, la monumental novela de Mario Vargas Llosa, los argentinos quizás deberíamos preguntarnos ¿Cuándo empezó a sentar cabeza la Argentina en lo institucional?

Consolidación que está sostenida, decimos nosotros, no sólo por los políticos sino de manera fundamental por los ciudadanos de todo pelaje e ideario. Son éstos los que le están marcando a los Macri y a los Alberto cómo hay que vivir una transición.

No estoy diciendo que esto sea un paraíso. En todos estos meses han habido peleas, disputas, debates, picotazos, golpes de corriente entre Alberto y Macri, pero ambos han entendido que no había plafond social para hacerse los machos de la pradera.

Ni unos por haber ganado holgadamente la elección ni los otros por la remontada de votos luego del mazazo de las PASO.

Vamos por...lo sensato

Alberto Fernández sabe que ni con Cristina al lado puede imaginarse en posiciones tales como las del "vamos por todo" de otros años. El 52% de los argentinos no ha votado la opción peronista-kirchnerista.

Y Mauricio Macri sabe también que el 48% logrado por quien será su sucesor presidencial es demasiado potente como para no tenerle respeto y darle tiempo. No hay chances de que la oposición salga con los tapones de punta.

El control opositor deberá ser inteligente y sensato, sobre todo porque están bien fresquitas las promesas que Macri incumplió en el plano económico. 

Y el accionar oficialista deberá afianzarse transmitiendo claridad de que los tiempos que corren no dan cabida para experimentos políticos propios de otras épocas.

 

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