Lo que va de Jimena Barón a Hugo Moyano

Hay días en que uno se asoma a a los títulos periodísticos importantes (e incluso a los de raigambe bochinchera) con una generosa actitud de querer comprender lo que conllevan. En el caso de un periodista, esa debe ser la actitud profesional. 

Pero hay otras mañanas, en las que nos topamos con títulos que nos generan una rara desazón que no es fácil de disimular. Por ejemplo: "Sugestivo encuentro del presidente Fernández con el sindicalista Hugo Moyano en la Casa Rosada" es sin duda un título para ponerse en guardia por los antecedentes poco edificantes del gremialista y dirigente futbolístico.

Moyano está que trina porque no ha podido colocar hombres de su confianza en el entorno presidencial. Como contrapartida y para ratificar el carnet vitalicio de guapo recargado al que no le pasan por encima, acaba de sacar de huevo, y sin esperar las paritarias, un acuerdo salarial con las tres cámara del transporte de cargas con lo que ha llevado  los sueldos de los camioneros muy por encima de los porcentajes que había sugerido el gobierno. Me retaceás poder, yo me la cobro. 

La cobra se apichonó

Distinta es la actitud cuando estamos frente a un título que involucra a la cantante y actriz Jimena Barón y al bolonqui que ha generado con su nuevo tema musical llamado Puta, que ella intentaba convertir en hit a base de un escandalete promocional.

Fue tal la reacción negativa de las mujeres empoderadas (desde las feministas hasta las organizaciones que combaten la trata y la prostitución) que Barón, quien vendía la imagen de "yo hago lo que se me canta la vagina" cayó en un pozo depresivo y debió suspender los shows programados para presentar Puta y con los que esperaba alzarse de buenas regalías.

Le dijeron de todo: Desde que era una feminista trucha, hasta que siempre derrapaba, como cuando defendió a un supuesto violento de género como el futbolista Daniel Osvaldo, de quien fue pareja y con el que tuvo un hijo. 

Jimena Barón es el típico ejemplo de esas personas que parecen jugar a que la audacia y el desparpajo pueden suplantar la inteligencia y el manejo con método de una carrera artística.

Parecido es el caso de Sol Pérez para quien mostrar el tujes es el centro de su catecismo libertario (lo cual es respetable) pero que cuando tiene que demostrar su profesionalismo dentro de una compañía teatral hace agua generando escándalos de cuarta categoría con sus compañeras de elenco. 

No se olviden

Nunca podemos asegurar cuál va a ser el derrotero de una noticia cuando está dando sus primeros pasos. Aún recuerdo aquel sábado a la noche cuando estando en el cierre de Diario UNO  alcanzamos a poner un "última hora" con la muerte del fotógrafo José Luis Cabezas sin todavía sospechar el fenómeno político que se iba a desatar con tal crimen. 

¿Quién podía prever que el ataque de un grupo de rugbiers a un joven de 19 años a la salida de un boliche Villa Gesell iba a ser el cimbronazo sociológico y político en el que se convirtió dicho asesinato este verano?

¿Quién nos dice que no ocurrirá  un remezón similar con el escándalo que ha empezado a ventilarse por las muertes de niños desnutridos en la comunidad wichi de Salta? Eso ya le ha costado una catarata de críticas a Marcelo Tinelli  por su famosa frase "Hagan algo con los wichis" siendo que él integra de manera rumbosa el Consejo Federal de Lucha contra el Hambre.