Nunca me he topado con alguien que me venga a hacer una encuesta política. Ni personalmente, ni por teléfono, ni en la web. Mentiría si asegurara que no lo espero.
Pero algunos de los que sí han sido consultados en Mendoza me cuentan de una particularidad que hay que tener en cuenta en esta campaña a la hora de cerciorarse de que el sondeo no esté vencido.
Me explican que cuando le preguntan a un ciudadano a cuál de los candidatos oficialistas usted elegiría para suceder a Cornejo, la frase tiene siempre el mismo final: ¿votaría usted a Fulano "con el apoyo de Cornejo?" o ¿votaría usted a Mengano "con el apoyo de Cornejo"? Y así sucesivamente.
No quiero ser jodido, pero a mi me gustaría que me hicieran una pregunta directa: ¿quiere usted ganar gracias a Cornejo votando a Fulano?
Creyeron que se iba a ligar un "hundido"
Pese a que la puesta en marcha del Mendotran abrió una ilusión en peronistas e izquierdistas que creyeron haber encontrado -por fin- un hueco que les permitiera cascotear con éxito a Alfredo Cornejo, las encuestas están marcando que, salvo un error garrafal, "el que te jedi" va terminar su cuarto año de gobierno con el poder casi intacto y siendo el gran elector.
Cualquier hijo de vecino sabe desde hace un largo tiempo que Cornejo viene intentando posicionar a su ministro de Economía, Marín Kerchner, para convertirlo en su delfín.
Un delfín XL, agrego yo, por el portento y estatura del ministro.
Al punto que otros radicales, particularmente los intendentes con vuelo, empezaron a decir el año pasado frases rimbombantes en las que dejaban traslucir que iban a arriar las banderas porque insistir podría terminar en un disgusto con "el Alfredo".
Golpean a la puerta
El lord mayor de la Ciudad de Mendoza, Rodolfo Suarez, ventiló por las redes sociales en julio del año pasado, el siguiente texto: "En lo personal manifiesto mi deseo de continuar junto a los vecinos como intendente".
Sancarlino como Cornejo, Suarez, integrante de una familia de extendida prosapia "radicha", no quería por entonces salir a enfrentar al poderoso gobernador quien había puesto toda la carne en el asador de Kerchner.
Con el paso de los meses se empezó a notar que el esfuerzo para posicionar a Kerchner no rendía lo esperado. Para colmo, por una vocal no se llamaba igual que Néstor y Cristina.
Cornejo, zorro viejo, empezó a abrir el juego, pero sin dejar de sostener a su pollo. Y cuidándose de no bendecir oficialmente a nadie.
Y en ese abrir el juego empezó a mencionar como otro "cuadro" valioso a Rodolfo Suarez, intendente de la Ciudad de Mendoza, quien repuntaba en las encuestas.
Eso no quiere decir que no siga midiendo nombres y cotejando posibilidades.O bancando a Kerchner. O que aún podamos tener alguna que otra sorpresita. A Cornejo le encanta rumiar con la almohada.
Previsibilidad, esa utopía
Todas estas movidas nos sirven para ratificar que en la Argentina aún falta mucho tiempo de previsibilidad política para planificar con largo tiempo. Ocurre que no todas las personas catalogadas como capaces o estudiadas están en condiciones de presentarse con éxito a una elección para gobernador. Llámense como se llamen.
Hacen falta esas verdaderas gemas que son la facilidad para comunicar, el poder de seducción (política, claro), la habilidad para convencer, o la fama de honesto, lo cual no se consigue de un día para otro.
Según la canción, los delfines tienen la costumbre de bailar pegados con el mar. Pero llegadas algunas mareas, algunos deben terminar en la costa.



