Guaymallén

Entre los del riñón y los emergentes: los posibles sucesores de Marcelino Iglesias para el 2023

Se dividen en dos espacios, según el nivel de cercanía con el intendente. Una agrupación militante tendrá mucho protagonismo y será una carrera muy distinta a la de otros departamentos radicales

Hay cinco anotados en la línea sucesoria de Marcelino Iglesias para el 2023 y son casi todos del mismo palo: el sector político que aún hoy lo respalda en la gestión y que lo ayudó a ganar cuatro elecciones al hilo (contando las legislativas). Sabiendo que ya no podrá reelegirse, quienes sueñan con la intendencia anticipan y proponen –al menos por ahora- una interna amistosa, light. Pero hay tres nombres que surgen con mucha fuerza y otros dos que no les pierden pisada en ese camino a la candidatura.

En el primer lote conviven los más cercanos al jefe comunal y son los que, para el resto, tienen mayor posibilidad de sucederlo. Son los del riñón, dicen desde adentro. El ingeniero Marcos Calvente es uno de ellos: no viene de la política, sino del sector privado, y ocupa el cargo de Secretario de Obras y Servicios Públicos.

Ese rol le permite mostrar algunas cualidades: un perfil muy técnico y la capacidad de manejar una de las cajas más importantes del municipio, no sólo por el volumen, sino porque la ejecución de obras ha sido una de las marcas distintivas en la gestión. Y en cada uno de esos proyectos, es la mano derecha de Iglesias.

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Marcos Calvente ocupa el cargo de Secretario de Obras y Sevicios Públicos.

Marcos Calvente ocupa el cargo de Secretario de Obras y Sevicios Públicos.

“Marcelino es inteligente. En ese lugar fue uno de los pocos que colocaron a una pieza de cabeza fría, de política dura, por algo durante el gobierno de Macri, Guaymallén fue uno de los municipios que más fondos recibió. De entrada, el tipo presentó 30 proyectos de urbanización”, rememora una voz radical y medio nostálgica desde el Concejo Deliberante. “Calvente tiene dos cosas: la mente puesta en las obras, y el hecho de que supo moverse bien cuando había que terciar en Buenos Aires”, evoca.

Sin embargo, el perfil bajo que suele buscar el intendente (sin grandes gestos y sin actos de inauguración en casi ninguna de esas incursiones), le viene restando al secretario la chance de más protagonismo, de esa cuota de vidriera que nunca viene mal cuando se quiere encabezar alguna lista. Aunque admiten, en el selecto grupo de los que asoman, que ese déficit viene más o menos parejo para todos.

En el peronismo también le ponen fichas al secretario: “Para mí puede ser él el apuntado, o por lo menos va a pegar muy cerca”, vaticinaron desde el PJ guaymallino. “Cada vez que viene algún nombre potente del radicalismo provincial, Alfredo Cornejo incluido, se sacan fotos con él, y eso es algo que no hacen con todos. Ahí tenés una punta”.

Pero no son todas flores. En contra, le señalan una posible falta de destreza política y de carisma. No es uno de los que ha construido de manera tradicional con la militancia ni con el territorio, como se suele hacer en estos casos. Ha hecho otra cosa, una suerte de “armado de lo intangible”, generando lazos con nombres clave dentro de la estructura radical y también con el propio Marcelino Iglesias. Da la sensación de que casi nadie tiene tanta llegada como él al intendente.

Habrá que ver si le alcanza, o si esos puntos en el “debe” le terminan complicando las aspiraciones que dicen que abriga. “No es popular, no sé si es masivo, pero acá cuesta serlo, igualmente”, analizaron desde el municipio.

La Legislatura: ¿te acerca o te aleja?

En el radar de la sucesión también aparece Evelin Pérez. La actual presidenta del Concejo Deliberante es una de las fundadoras de la Agrupación Alem, el espacio de jóvenes radicales en el que Marcelino se apoyó para desembarcar en el municipio y de donde provienen muchos cuadros que luego fueron incorporados a la gestión.

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Evelin Pérez, actual presidenta del Concejo Deliberante.

Evelin Pérez, actual presidenta del Concejo Deliberante.

“Es picante. Tuvo un papel protagónico en ese momento muy denso que vivimos cuando se iba la gente de Lobos y llegábamos nosotros, y eso la curtió bastante”, explicó uno de los posibles “rivales” en la carrera–por ahora lenta- a la intendencia. “Ella ya venía con una banca antes del 2015 y sabía con qué bueyes araba. Tiene mucho carácter y la parte ejecutiva está entre sus aspiraciones, creo que no lo esconde”, remató.

Pérez supo buscarle una impronta social a su presidencia del Concejo y es una de las caras que los vecinos reconocen. Además, hace dos años fue ratificada en ese rol, lo cual amplió todavía más su importancia en la comuna.

Cuando desde las bancas se votó eliminar la figura de la Reina de la Vendimia (con abstención del peronismo) y las críticas arreciaron, fue una de las que más exposición tuvo para salir a bancar la parada. Algunos vieron ahí una doble ganancia para ella: primero hacia adentro del esquema y, luego, hacia afuera por los resquicios de visibilidad mediática que recibió.

Sin embargo, entre los que miran de cerca a este ring en ciernes, hay quienes aseguran que su salida de la comuna para aterrizar en la Cámara Baja provincial (fue tercera en la lista de Cambia Mendoza), es lo que certifica que ya está fuera de competencia.

“Va a ser una buena legisladora la Evelin, pero ahora va a ser difícil que traccione acá, listo”, explican, tajantes, a la vuelta del municipio, en el recinto legislativo. “Sus aspiraciones se van a truncar ahora, justamente, porque se fue a la provincia. Lo más probable es que pierda proyección adentro del departamento”. Las frases salen de dos personajes distintos, pero que dicen ver exactamente lo mismo- y no son los únicos-.

También hay una vereda de enfrente: “Es una política con ideas. Lo que demostró como concejal, lo redobló como autoridad de cámara. Y si sigue así, puede aprovechar la visibilidad de haber entrado a la Legislatura para seguir en carrera. Además, las elecciones que vienen pintan un espacio más importante para las mujeres de la coalición, esto es algo que algunos comparten y otros no, pero en varios municipios, al menos, tenemos esa expectativa”, auguró uno de los cercanos a Evelin.

A esas dos posturas se suma un dato no menor: es cierto que deja el atril que mira de frente a los legisladores en Villa Nueva, pero ya fue elegida como Vicepresidenta del Comité Guaymallén de la UCR, con lo cual, su ficha sigue sobre el tablero.

De perfil fuerte y con militancia

El primer cuadro lo completa el Secretario de Gobierno de Iglesias: Nicolás González Perejamo. Es uno de los perfiles más políticos de la gestión y alguien que ha sabido abrirse tres caminos esenciales: construcción territorial (también de la mano de la Agrupación Alem, de la que es cofundador), relación con el sindicato y los trabajadores de la comuna y, por último, haber logrado algunos centímetros más de exposición que sus competidores.

El próximo martes por la noche se va a hacer una celebración partidaria en Rodeo de La Cruz. Ahí, González será presentado como nuevo presidente del Comité departamental del radicalismo, un gesto importante si se tiene en cuenta la tradición que la UCR les reserva a quienes asumen esos roles: se dice que es el trampolín de salto hacia el ejecutivo (de hecho, en la provincia, Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez son los últimos ejemplos cabales de esto).

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El Secretario de Gobierno de Marcelino Iglesias: Nicolás González Perejamo.

El Secretario de Gobierno de Marcelino Iglesias: Nicolás González Perejamo.

Una rareza: en 2015, Marcelino lo eligió para ocupar el cargo que todavía ostenta, cuando González tenía tan sólo 28 años. Sin embargo, la juventud no lo privó de hacerse su lugar. “Políticamente, no hay nadie que le pase por arriba. Hoy gestiona casi a la par del intendente y tiene ese carisma que te puede dar una luz de ventaja”, lo subió a la arena otro funcionario que también está desde hace seis años en el municipio.

“Fue el jefe de campaña en casi todas las elecciones”, suma otra voz. “La confianza que le tiene Iglesias sólo la comparte, quizás, (el mencionado) Calvente”.“Hay cierto celo a su alrededor, porque saben que tiene construcción territorial, que los chicos están con él y que se viene moviendo con mucha fuerza”, agregó otra fuente, en este caso del PJ.

Entre los aludidos, alguien pronunció esta frase: “Es el sueño de los tres, los tres tenemos chances y la vamos a pelear, Marcelino ya lo sabe”.

Los emergentes

“A lo mejor tiene una chance Ignacio Conte”, sueltan casi al pasar. También es de los más jóvenes- una constante entre los funcionarios de Marcelino- y también es de los que darán un paso al frente en 2022, porque presidirá el Concejo Deliberante luego de ser reelegido como edil hace dos años.

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Ignacio Conte junto a Marcelino Iglesias.

Ignacio Conte junto a Marcelino Iglesias.

Siempre en consideración, fue el segundo en la lista del 2015 (hoy, en el recuerdo, bañada de cierta mística entre los “correligionarios” de Guaymallén) y viene de familia radical.

“No sé si es su perfil y no sé si es lo que él quiere, pero te puedo decir que es de los que más dinámica han mostrado. Está en una segunda línea, yo te diría que, si bien es muy cercano, no es del riñón, sino del lote de los emergentes”, ilustró un experimentado dirigente de Cambia Mendoza.

Por otro lado, aparece el hijo del intendente, Mauricio “Rulo” Iglesias. Otro de los fundadores de la Agrupación Alem, a la que prácticamente co-gestó desde sus días como estudiante del colegio Martín Zapata y la cual, como dijimos, tracciona mucho en la comuna. Presidente del comité departamental, funcionario del gobierno de Suarez y uno de los que reúne faceta técnica y política, aseguran.

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Omar de Marchi, Mauricio

Omar de Marchi, Mauricio "Rulo" Iglesias y Gabriel Pradines durante un acto.

Por defecto -por derecho sanguíneo, incluso- deberíamos anotarlo entre los del “riñón”, pero la mayoría de los consultados por este diario lo ubican en otro lado.

“No. Dudo de que Marcelino ponga a su hijo como candidato. Podría pasar, pero lo veo difícil. No sé si va a querer dar ese mensaje. Aunque es de los perfiles más serios, más parecidos a él, en cierto sentido, y además tiene la experiencia de la gestión provincial. Anotalo, pero con menos fichas, para mí”, sugirió otra fuente consultada.

El Intendente se va a hacer esperar

Hay una cosa innegable en Iglesias: mantiene el discurso severo que condena “a los que se anotan antes de tiempo”, tanto en público como en privado. Le molesta responder sobre el tema aun cuando el posible sucesor sea él (como pasó hace algunos días cuando lo empezaron a poner entre los candidatos post Suarez). Frente a cada proceso electoral, siempre ha aguardado casi hasta el límite para dar los nombres.

“El que me venga a pedir algo, ése no va a ser”, dicen que amenazó hace algún tiempo, aunque también les pasó una mano por el lomo, apaciguador: “Va a ser radical y va a ser de nuestro equipo, ¿qué más quieren? Quédense tranquilos”, habría apuntado. Sabe que no alcanza para calmar a los ansiosos.

No va a dar gestos de preferencia y mucho menos, a decir algo explícito. Por eso es difícil anticipar hacia dónde se va a terminar inclinando en 2023. Sin embargo, su cercanía con este espacio de juventud es, para algunos, un indicio que puede torcer la balanza.

Observemos:

En las últimas elecciones, “La Alem” metió tres de los últimos cinco concejales que entraron por la UCR: Juana Allende (también conducirá la Juventud Radical de la provincia), Jonathan Mazuela y Florencia Triviño. En realidad, podrían ser cuatro, ya que Miqueas Burgoa (que encabezó el último cuerpo de la boleta) también viene de la misma agrupación, pero algunos apuntan, hoy por hoy, que no tiene el mismo apego que el trío mencionado anteriormente.

Esa preferencia por el espacio juvenil tiene el sello de Iglesias. Es él quien los ha sembrado a su alrededor en el Legislativo y también a la hora de ejecutar. Y casi todos los mencionados como posibles intendentes, provienen de allí. Todos menos Marcos Calvente.

“Él dice que , apurarse a dar nombres siempre termina socavando el poder e instalando el síndrome del pato rengo en las gestiones”, explican cerca del mandatario. La referencia es a una figura que se popularizó en la política estadounidense y que designa a un funcionario que, por conocer a su sucesor de antemano (sea propio o ajeno), pierde margen de maniobra y capacidad de negociar con los distintos sectores. “Eso es lo que no quiere”, explican desde adentro.

En estos años, Iglesias se puso en contra de varios históricos de la UCR guaymallina y eso implicó tener que despejar de la cancha de varios “internistas”, hoy radicales enojados. De ahí también viene esa línea que bajó para que los suyos no se pongan en carrera antes de tiempo, y que respetan casi todos los anotados. Casi.

Ese departamento especial

Varios aspectos le dan singularidad a esta interna. En primer lugar, señalan que Marcelino Iglesias “no está obligado a abrirle la puerta a nadie”, haciendo referencia al PRO y a los sectores que surgieron hace poco en Cambia Mendoza, como el de los empresarios, por ejemplo (que está en ebullición, pero esa es otra historia).

“Él sabe que acá sólo vamos a jugar radicales, que nadie va a venir a disputarnos por adentro, como les empezó a pasar a otros intendentes. Y eso es un poroto que hemos construido entre todos, justamente blindando al equipo en vez del partirlo. Ese es un problema que, si mirás otros departamentos, ya lo tienen. Mientras que nosotros nos lo ahorramos”, se entusiasman.

En la misma línea, hay quienes entienden que, “a diferencia de lo que pasará en otras comunas del Gran Mendoza en donde también gobierna el radicalismo, no habrá cabezas de la UCR que le dicten nombres. No vendrá nadie a decirle a Marcelino: ‘este o aquel’, la lapicera es absolutamente suya. Va a ser, como siempre, el gran decisor”, aseguraron desde el edificio de calle Libertad.

Pero no es todo. Hay otro punto que diferencia a esta carrera de otras que se van a dar en la política local. Al ser la comuna más poblada de Mendoza, con casi 300 mil habitantes, los que sueñan con ser intendentes saben que es muy difícil que los vecinos los identifiquen. Lo resumen así: “Si uno va casa por casa preguntando, te aseguro que ninguno de nosotros tiene más del 10% de reconocimiento. Sólo Marcelino se sale de ese piso, y en parte, es lo que lo llevó a donde está. Acá la cocción es más lenta que en otros municipios, hay que laburar distinto para llegar”, confió uno de los que tienen posibilidades.

Está claro, Iglesias logró bajar la línea de que este camino será a fuego lento, y entre los mencionados no sólo piden no apurarse, sino que se cuidan mucho de no resaltar demasiado, para que la bordeadora no los termine cruzando justo a la altura del cuello. Sea por eso, porque convergen en el mismo espacio, o por respeto genuino, también tienen otra actitud llamativa: se tiran flores entre ellos, aunque saben que le están regando el jardín a la competencia.

Hoy Guaymallén parece un municipio que rehúye de las internas, pero que, por empuje natural de las cosas y también de sus propios resultados políticos, ya tiene la propia, y con los nombres bien puestos.

Es tenue, es casi invisible. Pero está.

El desenlace, como todo lo que se hace esperar, promete ser interesante.