Qué hacemos con ese dedo

¿Qué tendrá el dedo levantado de Alberto Fernández? Bastó que Mauricio Macri le cuestionara ese gesto durante el primer debate presidencial para que ese "dedito acusador" fuera el disparador de las interpretaciones más diversas.

Para Macri, por ejemplo, es el gesto de la típica "canchereada" argentina.

"Ese dedo, Alberto. Ese dedo que señala. Se te nota el autoritarismo” le contestó sobre el pucho la investigadora del Conicet Sandra Pita, aquella que tuvo un fuerte encontronazo con Fernández cuando éste la mandó al frente, con nombre y apellido, en un masivo acto con científicos  asegurándole que no la iba a echar por discrepar con él.  "Quedate tranquila Sandra Pita" (repitía el nombre), ante la risotada de sus colegas del Conicet que festejaban el soterrado escrache.

Los pelotaris

El peronista bonaerense Felipe Solá, del equipo de campaña de Alberto, salió a defender de inmediato a su jefe. "Decir esas cosas forma parte de Pelotudolandia", dando por sobreentendido que es el lugar donde vive Macri.

"¿Deberían ir al psicoanalista todos los que alguna vez levantaron un dedo para reprender a un hijo?, preguntó Solá dando por sentado que es un gesto natural.

El funcionario Hernán Lombardi, del Sistema Federal de Medios, opinó que el dedo acusador de Alberto estuvo en alto durante todo el debate. "No lo podía bajar, fue muy agresivo  desde un primer momento". 

El escaneo de Rossi

El santafesino y diputado kirchnerista Agustín Rossi prefirió hacer semiología y nos explicó que "El dedito no acusa, indica; no advierte, invita a reflexionar; marca el camino". El dedo de ⁦⁦Alberto Fernández señala un horizonte de esperanzas y ahí vamos”.

Chúpese esa mandarina, querido lector/a. ¡Qué verba inflamada la de  Agustín!

La claque kirchnerista ha coincidido en marcar que Alberto no es agresivo sino que en realidad no sigue las reglas de la actual corrección política, tan plagada de exageraciones.

Dejarse llevar

Este 17 de octubre en la tapa del diario La Nación, el columnista Carlos Pagni comienza de la siguiente manera una opinión sobre Alberto.

" Es bastante obvio que Alberto Fernández es víctima de su impulsividad". La columna hace alusión a la forma en que el presidenciable del kirchnerismo sigue utilizando las redes sociales como si fuera un vecino más que se deja llevar por una calentura y no el futuro presidente argentino que marcan las encuestas.

Ante la reacción que el "dedito acusador" tuvo de inmediato en las redes sociales, Fernández le confió a su equipo de campaña que no podía entender que se estuviera debatiendo sobre "esa pavada".

¿"En serio a ustedes les parece que esto es importante"? le preguntó el candidato a sus asesores cuando se juntaron a analizar los resultados del debate.

Hay coincidencia entre los especialistas que ese gesto tiene un significado agresivo, ya que con él se busca culpar, señalar, dejar en evidencia. Es como obligar a otra persona a aceptar que es culpable de algo malo.

Maldito tema

El segundo debate presidencial de este domingo 20 tiene un tema que inquieta al cuartel de Alberto y que envalentona al de Macri: la corrupción.

Cuando un periodista le preguntó a Fernández cómo se preparaba para ese desafío, la respuesta fue fiel a su estilo: "No tengo ningún problema en hablar de eso. Le diría a Macri que por suerte mi padre no fue un corrupto, como dijo él sobre el suyo".