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¿El corona péndex es rebrote o segunda ola?

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Nosotros estamos aún en pleno brote pero en los lugares del mundo donde se suponía que ya pasaron lo peor, el virus ha vuelto a joder la pava.

A ciertos especialistas no les gusta referirse a una "segunda ola". Prefieren hablar sólo de "rebrotes" de la primera. Como cuando en Mendoza hablamos de réplicas de un terremoto.

En lo que sí coinciden es que en las zonas de los "rebrotes" (Europa, Asia) la peste se hace la piba. O el péndex. Es que allí la edad promedio de los contagios es ahora de 34 años. Cuando el coronavirus hizo su aparición en China, era de 61 años.

Los jóvenes fueron los que más viajaron este verano europeo. De poco valió toda la experiencia de peste acumulado desde enero a la fecha y los pedidos de prevenciones de los especialistas.

Los costas de España, Croacia, Italia, Grecia y Malta han sido las preferidas por los sub 40, que no le dieron bola ni al distanciamiento social ni a los barbijos.

En la mira

Los entendidos dicen que mucho peor que las playas atestadas han sido -y son- las fiestas electrónicas, las masivas movidas en las discotecas, y otros saraos en donde los protocolos se han respetado poco y nada.

Y claro, los aviones y los aeropuertos. Todo ese combo aparece como el principal sospechoso de los rebrotes péndex.

La propia OSM ha sido contundente: la pandemia se está realimentando por infectados que tienen entre 20 y 40 años, algo que han ratificado 27 países de Asia y el Pacífico.

Muchos de esos jóvenes son asintomáticos y en caso de enfermar no se convertirán en casos severos, pero el asunto es que muy probablemente contagiarán a los grupos que sí son de riesgo (sus padres y otros familiares mayores de 60, embarazadas, personas con enfermedades preexistentes) y que, por prevención, en este verano europeo no se fueron de vacaciones.

Bajar la guardia

El ocio nocturno, las fiestas y las aglomeraciones, son la clave de la cultura del verano. Pero sin pandemia.

Los virólogos dicen que este verano, en el hemisferio norte, se ha bajado la guardia para favorece al turismo, pero que se van a terminar jodiendo todos. Es la maldición de la frazada corta. Siempre deja a alguien a la intemperie.

En Italia están haciendo hisopados a los jóvenes que vuelven de vacaciones en otros sitios de Europa. Es como forma de frenar otra vez la transmisión comunitaria. Se trata de presionar sobre el virus. Probar, detectar y rastrear la infección. Mucho hisopado para detener a tiempo a los contagiadores sin síntomas.

¿Y por casa ?

¿Y aquí? En San Juan vuelven a clausurar escuelas por la reaparición de casos. Y en San Rafael, donde el bicho se había hecho rogar, ahora salieron a cerrar hasta la municipalidad, además de cafés, restoranes y los templos de todas las religiones porque en unos pocos días brotaron 62 casos.

En esa ciudad sureña están que trinan contra un pastor evangélico quien luego de estar en Buenos Aires y en la Ciudad de Mendoza se apareció por el sur y empezó a visitar casas de fieles donde se supone que dejó un tendal de infectados.

No puede menos que asombrarnos la cantidad de contagiados de estos días en Mendoza, que han llegado a estar en torno a los 250 diarios. Se cierran sanatorios, sedes de la ANSES, dependencias del Poder Judicial. Es como que los casos aparecen agrupados en torno a vectores contagiantes, tal el caso del pastor ya citado, un personaje que lo ha dejado al Gordo Maxi y a la comerciante de Luzuriaga como aprendices.

Ni poco ni demasiado pareció consignar el ex gobernador Alfredo Cornejo quien salió a despotricar porque, dijo, uno lo escucha al ministro de Salud, Ginés González García, o al Presidente y pareciera que en Mendoza se apilan los cadáveres".

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