Protagonista

Claudio Loser, el ex director del FMI que nunca dejó de ser y pensar como mendocino

Egresado de la UNCuyo, Claudio Loser vive en Estados Unidos hace 50 años. Del cielo y las tortitas de Mendoza, su niñez en Godoy Cruz y el acuerdo entre Argentina con el organismo internacional

El economista Claudio Loser se declara "mendocino a todos los fines prácticos" porque, explica, vivió en Mendoza a partir de los 3 años cuando sus padres se mudaron desde Buenos Aires.

Tiene 78 años y en este 2022 cumple 50 años viviendo en Estados Unidos, adonde emigró con la esposa y un hijo muy pequeño, "que ya está totalmente norteamericanizado".

Loser, quien fue director del FMI para el hemisferio occidental entre 1994 y 2002, se crió en Godoy Cruz. "En la calle Derqui entre San Martín y Beltrán", precisa desde Miami, adonde fue a pasar unos días con la expectativa -un poco frustrada por cierto- de escaparse de la ola polar que reina en Estados Unidos.

Egresado de la UNCuyo, durante treinta años integró las filas del FMI, ese organismo internacional con el cual Argentina ha negociado tantas veces préstamos y condiciones a través de la historia, como ahora, situación que desató una guerra interna en el Gobierno y fuertes exigencias de la oposición.

El ADN mendocino

"Fui a la escuela primaria Guillermo Rawson; toda la secundaria la hice en la escuela de Comercio Martín Zapata, cuando funcionaba en calle 25 de Mayo, cerca de la plaza Italia, de Ciudad"

Como buen godoicruceño es hincha del Tomba. La parte más importante de esta última etapa, dice Loser, que rápidamente advierte de que será poco correcto al contarlo, "era que estábamos a una cuadra de la Escuela del Magisterio mirando a las chicas que pasaban con sus guardapolvos blancos".

- ¿Y cómo era aquel Claudio Loser de adolescente?

- Yo era como ahora: era feíto pero muy estudioso. Ellas ni me miraban, ja ja ja. En mi casa no había auto, así que iba a la escuela en tranvía; recuerdo que bajaba en San Martín esquina Rivadavia.

Loser evoca especialmente "aquellas frías mañanas de Mendoza, cuando andábamos bien abrigadito y estaba todo oscuro todavía".

Estudió en Ciencias Económicas de la UNCuyo, cuando esa facultad funcionaba en "la calle Lavalle, frente a la Catedral (de Loreto)". A Ciencias Económicas de la UNCuyo, ya situada en la ciudad universitaria, arribó para dar clases.

"Mendoza es mi lugar de referencia. Pongámoslo así: Mendoza es un día de cielo azul brillante y en cualquier lugar que esté eso es cielo mendocino". "Mendoza es mi lugar de referencia. Pongámoslo así: Mendoza es un día de cielo azul brillante y en cualquier lugar que esté eso es cielo mendocino".

Amante de las tortitas mendocinas en todas sus variedades, el economista considera que los vinos mendocinos descollan en el exterior, incluso por sobre aquellas producciones vitivinícolas de California.

"La economía política me encantó desde la secundaria, y mis compañeros de curso me decían ¿Qué vas a hacer con estos conocimientos?, y yo les contestaba: trabajaré en las Naciones Unidas, como asesor en el Gobierno o en la universidad" "La economía política me encantó desde la secundaria, y mis compañeros de curso me decían ¿Qué vas a hacer con estos conocimientos?, y yo les contestaba: trabajaré en las Naciones Unidas, como asesor en el Gobierno o en la universidad"

Ser parte del FMI

La oportunidad de llegar al FMI llegó a comienzos de los ´70 tras la recomendación del economista Ricardo Arriazu de que ese organismo no buscara reclutar profesionales en Buenos Aires, sino también en Mendoza.

Vino gente del FMI a Mendoza, entre otras provincias, y encontró a un Loser con "un entrenamiento perfecto", que ya tenía un doctorado y enseñaba economía internacional y macroeconomía. Le ofrecieron trabajo y se fue por dos años, pero se quedó 30.

"En 1972 entré al plantel de economistas de batallas, sin acomodos. Pensé que iría a hacer investigaciones pero me metieron en un sector que llamaría El Vaticano del FMI porque se ocupaba de las recaudaciones de las iglesias"

Así sobrevinieron las misiones de consulta y negociación con distintos países, y Loser desarrolló entre 4 y 5 cada año.

Para evitar conflictos de intereses, la gente del FMI no trabaja sobre la situación del país de origen, aclara el entrevistado.

"Después de mucho batallar me nombraron director del FMI para el hemisferio occidental en 1994 y estuve durante 8 años, hasta que debí enfrentar la crisis del Gobierno de Fernando de la Rúa, que fue muy dura"

- ¿Eso marcó el final de la carrera?

- Tuve que jubilarme entonces, muy joven por cierto, pero alguien debía pagar los platos rotos. ¿Por qué no te jubilás?, me dijeron.

El FMI y Argentina, otra vez

- ¿Qué opina del preacuerdo anunciado días atrás?

- Es muy importante: ahora hay que trabajar en los detalles, en los números y en ciertas acciones específicas. Todo eso es normal.

- Se viene el tratamiento en el Congreso, que asoma como un escenario complejo desde lo político, incluso con la renuncia de Máximo Kirchner al bloque de diputados oficialistas.

- Es una decisión de Argentina que el preacuerdo sea tratado por el Congreso de la Nación: el FMI nunca requiere, aunque en este caso lo ve bien, que el Congreso lo apruebe.

- La interna del gobierno habla de modificarlo. ¿Qué opina?

- Modificar este preacuerdo generaría problemas bastante serios en términos de la negociación porque ha habido entendimiento con la Junta Directiva del FMI, no oficial, en cuanto a los lineamientos,

"Que el FMI sacara un comunicado implica que esto le parece bien" "Que el FMI sacara un comunicado implica que esto le parece bien"

"Del lado del FMI también están descontentos pero con que el programa sea bastante blando: esta es una verdadera negociación" "Del lado del FMI también están descontentos pero con que el programa sea bastante blando: esta es una verdadera negociación"

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