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Cinco sindicalistas denunciaron a Roberto Macho de ATE por violencia, acoso y amenazas

Ellas integran la comisión directiva provincial de ese sindicato y denunciaron en la Justicia a Roberto Macho por acoso, violencia, amenazas y abuso de poder

Cinco sindicalistas que integran la Comisión Directiva de ATE. la Asociación de Trabajadores del Estado, denunciaron en distintas fiscalías de Violencia de Género al secretario general de ese sindicato,Roberto Macho por amenazas, violencia política e institucional, acoso y abuso de poder. En la nota que envió la Intersindical de mujeres trabajadoras, aseguran que tanto Macho, como la secretaria adjunta, Adriana Iranzo, ejercieron todo tipo de violencia contra las denunciantes.

Para graficar el maltrato que dicen recibir de las autoridades de ATE, uno de los gremios que mayor cantidad de empleados públicos representa, esa intersindical reprodujo algunas frases que se le atribuyen a Macho e Iranzo: “Si no te gusta, arrodillate”; “que vergüenza, este sindicato se está llenando de putos y lesbianas”, “te metés conmigo, ya sabés lo que te va a pasar”, “dejate de romper las pelotas, porque te voy a hacer boleta”, “el Roberto las va a matar política y laboralmente”, “el sindicato no está hecho para mujeres”, y aseguran que reciben un constante maltrato verbal explícito "por medio de insultos cotidianos y comentarios homofóbicos y discriminatorios contra les compañeres de identidades diversas".

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Las denuncias de las sindicalistas, cuyas identidades se reservaron "a fin de proteger la integridad física y psíquica de las compañeras", según la misma nota, quedaron reunidas en el expediente P-26294/21.

En la nota que envió la Intersindical a los medios aseguran que el hostigamiento es tal que existe una "orden de perseguir y vigilar a las compañeras denunciantes cuando se reúnen entre ellas, en ámbitos públicos (bares, cafés) y privados (casas particulares), demostrado con el envío de fotografías marcadas de las compañeras a sus teléfonos particulares con mensajes cuestionando por qué se reúnen; y que también hicieron circular "calumnias y difamaciones referidas a conductas y relaciones sexuales mantenidas supuestamente por las compañeras".

Tras la denuncia judicial y a pedido de la denunciantes, a ellas se les asignaron rondines policiales en sus domicilios para asegurarse de que no sean víctimas de represalias.