¿En cuántos países del mundo estarán preparados para soportar, como nos pasa a nosotros, esa montaña rusa a la que nos suben de prepo (casi a diario) la política y la economía de la Argentina?
Hasta el reciente sábado, 24 de agosto, a la mañana, Alberto Fernández era para casi todo el mundo el “electo” presidente argentino aunque no hubiese sido elegido aun para tal función.
Las PASO nacionales del 11 de agosto sólo lo habían ratificado como candidato a presidente del kirchnerismo dietético, pero claro, la cosa se había dado a modo de cataclismo por lo que desde el establishment le mandaban a Alberto F.misivas con el encabezamiento “Su Excelencia”.
Al caer la tarde del mismo sábado, Mauricio Macri renacía de entre las cenizas de esas PASO en las que había obtenido 15 puntos por debajo los Fernández.
El actual presidente legal se eyectaba ungido ahora por una movilización popular que, como la trompada albertista del 11 de agosto, nadie esperaba que tuviera tal dimensión.
La bocha cambiada
En nuestra anterior columna nos habíamos referido a los avatares que sufría Rodolfo Suarez, candidato a gobernador por el oficialismo, para poder esconder la figura de Macri al que, además, se animaba a criticarle recientes medidas económicas.
Macri se había transformado en un perdedor al que se debía ignorar a fin de que el 29 de septiembre, día de la elección provincial, el susodicho Mauricio no les fuera a contagiar su bajón político.
Pero, de repente, Macri, como Lázaro, se levantó y anduvo. Fue llevado en andas, simbólicamente, por una movilización popular que no condecía con lo que se había vivido en los días previos.
¿Vio a los acomodaticios argentinos? Ahora son legión los “visionarios” que te aseguran: “Yo sabía que esto iba a pasar”.
Esa Argentina que nos tiene como maleta de locos volvía a zarandearnos para que no nos fuéramos a aburguesar.
Segundas y terceras marcas
La realidad nacional se les escabulle de las manos a los analistas, a los gurués, a los sabihondos, a los movileros, a los panelistas, a los columnistas y, como dice el bueno de Joaquín Sabina, a la puta madre que los parió.
Para usar una verdad cristinista, todos los esclarecidos que segmentan audiencias y que se llenan la boca con la big data resultaron ser marca Pindonga.
A fojas cero
¿Qué hoja de ruta seguirán ahora Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez para no ignorar que la clase media de las grandes ciudades ha dado un respingo y ha decidió no entregarse a los brazos del kirchenerismo tan fácilmente?
¿Otra vez a cambiar el libreto? ¡Con lo bien que le salía a Suarez su rol de contestatario de la Rosada!
¿Tendrá Alfredo Cornejo que moderar su inigualable lengua filosa y sus diatribas siempre al borde del abismo contra el otrora presidente perdedor?
Me pregunto si en el cuartel nacional del macrismo optarán por hacer hocicar al mendocino y jefe de la UCR nacional o terminarán por aceptar que Cornejo es, como Lilita, un anticuerpo necesario para la salud de la coalición?
Tras el regreso de Macri desde la muerte, ¿qué nos deparará esta semana la montaña rusa argentina?
Un periodista amigo dice que, en realidad, el sube y baja frenético al que aludo se parece cada vez más al viejo y destartalado tren fantasma de Challaolandia.




