Una de las ideas más desagradables con las que el peronismo de Mendoza insistió en la última campaña electoral fue que sus candidatos iban "a llenarnos la heladera" y a "ponernos plata en el bolsillo".
Ambos conceptos son paternalistas, clientelares e invaden la ilegalidad al establecer que la ciudadanía no va a estar mejor por su esfuerzo personal (en asocio, claro, con un mejoramiento de las condiciones económicas del país) sino porque un grupo de políticos "sensibles" va a sacar plata de no sabemos dónde para hacernos felices por haberlos votado.
Por algo la mayoría de los mendocinos optó por candidatos menos dadivosos.
Para mi, no frost
La heladera es parte indivisible del derecho constitucional a la intimidad de toda persona. Y ni hablar del bolsillo. Usted, como yo, ponemos en nuestras heladeras lo que nos da el cuero, lo que nos gusta, no lo que algún gobierno quiera imponernos.
Y en su bolsillo y en el mío llevamos lo que ganamos con nuestro trabajo. No lo que nos vayan a pasar determinados políticos.
¿Cómo pensaban ponernos la plata? ¿Por debajo de la mesa? ¿Por "izquierda"? ¿Íbamos a tener que mirar para otro lado y hacernos los sotas mientras una mano nos metía los billetes?
Hay quien encuentra satisfacción personal en tener llena su heladera en detrimento de otros gustos. Por ejemplo el de no salir de vacaciones todos los años. Otros eligen pichulear en alimentos y comprarse ropa. Y así. Son decisiones personalísimas.
Tan importante es la heladera que ya hay usinas de inteligencia artificial y algoritmos que están proyectando heladeras que "proveen" información al día de lo que consumimos o dejamos de consumir.
El manguito rotador
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, acaba de decir en Mar del Plata, que a un mes del nuevo gobierno nacional ya se nota que la gente "tiene un manguito más en el bolsillo" y que eso eso ha llevado a muchos argentinos a respirar un nuevo aire, a descomprimirse, a llenar Mar del Plata.
Otra vez, como se ve, la idea de que los argentinos se conforman con "un manguito" que alguien puso en sus bolsillos. Y que por eso ven la vida con más optimismo. Es más complejo que eso, Axel.
En realidad lo que la mayor parte de la gente quiere es tener trabajo, poder estudiar, y prever algún tipo de futuro. Y quieren un país donde se genere riqueza. Si no hay riqueza, no hay posibilidad de derrame ni de reparto, ni de proyectar, ni de planificar nada.
Por eso es crucial que entendamos que tan importante como cuidar el agua es estudiar a conciencia, sin eslóganes, cómo sacar las riquezas minerales de la naturaleza sin dañar el agua, con controles estrictísimos, como tienen las naciones serias que avanzan en mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
La luna y el crédito
Los argentinos quieren vivir tranquilos sin tantos sobresaltos y desazones. Sin tantas trabas y cepos. Sin grietas con las que, de prepo, han querido ubicarnos de uno u otro lado.
Muchos argentinos le han abierto un crédito a Alberto Fernández. En principio, por respeto. Fue el candidato presidencial más votado y eso en democracia es esencial valorarlo.
¿Cuánto tiempo va a durar la luna de miel? En la Argentina querer acertar lo que va a pasar de aquí a seis meses es un albur. Máxime cuando el Gobierno aún no arranca la conversación "dura" sobre cómo vamos a devolverle la plata que el Fondo Monetario Internacional "puso en nuestros bolsillos"
No obstante, hay coincidencias en afirmar que marzo será el mes en que la ciudadanía decida si le otorga al Presidente el "Ahora 6" y luego el "Ahora 12".
¿Se decidirá Alberto Fernández a salir del populismo? ¿Podrá con el contrapeso de Cristina?
¿Tendrá la habilidad de consolidar al peronismo como un partido republicano, un partido que acepte que hoy las lealtades de los votantes no son sagradas y que la gente sacraliza cada vez menos eso de que el peronismo es el único capacitado para gobernar?
No es casual que en esta columna hayamos elegido a la heladera familiar y a su contenido como símbolo de cómo piensan hoy los argentinos. Nadie nos va a llenar la heladera con milagros. Y a los bolsillos los va a llenar cada uno pelándose el lomo y el bocho.




