No se me ha borrado la vez que Cristina Kirchner se enfureció contra este mendocino al que vamos a referirnos.
Los dardos verbales de la dama se los había ganado, con honores, el por entonces diputado nacional Omar De Marchi, un histórico del Partido Demócrata. Un ganso. Una rara avis provincial. Ni peronista ni radical.
Era abril de 2013 -segunda presidencia de Cristina- cuando el lujanino en cuestión habló en el Congreso nacional contra un paquete de leyes con las que el kirchnerismo buscaba darle un marco legal a la colonización de la Justicia.
Y sorprendió. El video de su discurso se hizo viral. Su crítica hacia la corrupción K puso en palabras claras lo que muchos argentinos pensaban, incluidos varios peronistas alarmados con el "vamos por todo" de Cristina.
Los k buscaban evitar lo que era inevitable: que Cristina, su vice Boudou y varios ministros y amigos del poder como Julio De Vido y Lázaro Báez terminaran presos o desfilando a diario por los estrados judiciales.
La presidenta lo definió a De Marchi poco menos que como un impresentable. Alguien que no tenía entidad para hablar mal de ellos.
¿No entendía este chabón de Luján de Cuyo que los kirchneristas habían sido elegidos con el 54% de los votos, en 2011, al poco tiempo de la muerte inesperada de Néstor Kirchner?
En realidad Cristina nunca había tenido, ni aun tiene, especial afecto por los políticos de esta provincia, sobre todo a partir de lo que le tocó vivir con Julio Cobos entre 2007 y 2011, ese vicepresidente "traidor" que no se arrodilló ante la presidenta.
Persona y personaje
¿Quién es este político y abogado que ha hecho tanto ruido en este enero buscando poner nerviosos a los radicales de Cambia Mendoza?
De Marchi está batiendo el parche para que el gobierno provincial defina con urgencia las fechas de las elecciones.
Quiere instalar la idea de que el candidato cornejista (sea Kerchner, Suarez o un tapado) vaya a las PASO con De Marchi, jefe provincial del PRO, apoyado por Julio Cobos, para definir quién será el candidato a gobernador que presentará la coalición de radicales, macristas y afines.
¿Es De Marchi un loquito o un desubicado para exigir esas y otras cosas, como la boleta única?
No. Simplemente es un político que tiene la costumbre de mirar encuestas y en algunas no le va nada mal, al punto que por estas horas se jacta de medir muy bien ante el ministro de Economía, Martín Kerchner.
Mire, vea
Cornejo busca desde hace un año posicionar a Kerchner en la consideración popular, algo en lo que aún no ha tenido el éxito buscado.
Esto ha obligado al mandatario a abrirle también un crédito al intendente de la Ciudad de Mendoza, Rodolfo Suarez, y a preparar cualquier otro as en la manga.
Enfrente de ellos, De Marchi no es un improvisado. Ha tenido funciones ejecutivas (es intendente de Luján de Cuyo y ya lo fue en el pasado) además de ex legislador provincial y nacional.
Tras el fenomenal desastre que dejó en Luján el peronista Carlos López Puelles, De Marchi ha dado vuelta la situación municipal como si fuera una media. Con gestión.
Desencantado del Partido Demócrata mendocino, había saltado al PRO para acompañar la llegada de Macri a la Casa Rosada en 2015.
Y ahora quiere ser gobernador, algo que a muchos les causa gracia estando de por medio Alfredo Cornejo como gran elector en el oficialismo.
Pero no está solo en esta movida. En la Casa Rosada insisten en que De Marchi debe tirarse a la pileta, por lo menos para quedar posicionado para el futuro, aunque no le gane las PASO a los cornejistas.
En las marquesinas de los grandes teatros comerciales se dice que un artista figura en "cartel francés" cuando su nombre está en letras distintas a las de los demás protagonistas.
No se refiere al principal del elenco. Basta con que esté en un recuadro que lo destaque. O en letras singulares, como si se dijera "y la actuación especial de..." .
¿Le suena el nombre de ese lujanino despreciado con asco por Cristina para subir a dicha marquesina ?


