Patricia Bullrich (PRO) pasó por Mendoza este martes. Aunque muchos anticipaban que la "halcona" aterrizaría con un discurso más suave que en semanas anteriores, en realidad mantuvo su línea dura -orientada por un liberalismo que se ubica nítidamente a la derecha del espectro ideológico- y procuró pulir aristas que la venían estorbando.
Bullrich pasó por Mendoza con un mensaje basado más en "el coraje" que en tecnicismos económicos
A días de las PASO nacionales del 13 de agosto, la precandidata a la presidencia de Juntos por el Cambio estuvo en San Luis -hubo algunos incidentes- y luego marchó hacia su baño de multitudes en tierras mendocinas, donde la recibió casi toda la primera plana de Cambia Mendoza y cientos de personas que la esperaban en el Parque Benegas de Godoy Cruz.
La jornada empezó algo cruzada para "La Piba", porque en San Luis un grupo de militantes la increpó echándole en cara su rol durante el caso Santiago Maldonado, una desaparición seguida de muerte que en su momento dividió al país por el rol que les cupo a las Fuerzas de Seguridad. Esa causa fue definida por Luis Petri (UCR), el compañero de fórmula de Patricia, como "un invento".
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Al llegar a Godoy Cruz, Bullrich no parecía afectada por ese incidente en los pagos puntanos. La saludaron radicales y PRO vernáculos, y entre los que escuchaban a la referente pudo verse a correligionarios otrora considerados "progres", como el secretario de Cultura de Godoy Cruz, Diego Gareca.
Había, claro, muchos más. Destacaba el candidato a gobernador de Cambia Mendoza, Alfredo Cornejo, quien hizo la apertura del acto reclamando un cambio "en lo económico, en lo político y en la orientación moral de la Argentina".
Cornejo fue concreto en su definición: "Aquí no está el kirchnerismo, sino el antikirchnerismo", describió. Y, de algún modo, estableció un marco para lo que vino después.
Escuchaba bajo el escenario una multitud que probablemente haya superado las mil almas; aleación llamativa de militancia territorial, admiradores que conocían a la candidata de la tele, referentes políticos y porciones prototípicas de la clase media. De fondo sonaba Tan Biónica.
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El orden como categoría política
Petri elogió a su compañera de fórmula y se mostró como un partenaire en la idea de "no negociar" con los adversarios.
"No podemos negociar con los que tienen prisionera a la Argentina ¿Qué vamos a negociar con los sindicalistas como (Roberto) Baradel, ¿que en vez de 60 paros nos hagan 30?", ejemplificó.
Bullrich fue por el mismo camino. Apeló al orden como organizador de su discurso. Uno de sus últimos eslóganes, de hecho, es: "Una fórmula para ordenar el país". Y en eso juega a lo mismo que su rival dentro de JxC, Horacio Rodríguez Larreta (PRO), que ya colocó en Mendoza afiches donde se lee "basta de caos".
Orden versus caos. No es la subtrama profunda del Superagente 86. O no es sólo eso: es una dicotomía tan antigua como la civilización. Una antinomia que, sobrevolando milenios, volvió a ser eje de la campaña bullrichista en sus andanzas por Cuyo.
El orden de "los que trabajan y los que se esfuerzan" -Bullrich dixit- frente al caos del sindicalistas "como Baradel", los piqueteros o "los ñoquis de La Cámpora, a quienes vamos a sacar del Estado".
-Vamos a ser el gobierno más austero del que se tenga memoria- juró la oradora ante los mendocinos que la escuchaban.
Alguien desde el público le pidió a Patricia "salarios dignos". Ella respondió: "Lo vamos a trabajar". Pero luego retomó el hilo de su discurso: orden versus caos. Para Bullrich, al menos durante este martes en Mendoza, todo lo demás depende de cómo se sintetice de aquí en más esa dialéctica de elementos nítidos, puros, imposibles de mixturar.
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"Habrá que defender el cambio en las calles"
"Nosotros dijimos que al cambio vamos a tener que defenderlo no en los escritorios sino en la calle. Eso generó todo un debate. Sin embargo, ayer el gobernador electo de San Luis, nuestro compañero (sic) de Juntos por el Cambio Claudio Poggi, tuvo que salir al frente de una marcha con 10.000 puntanos porque el oficialismo le está armando un gobierno paralelo antes de que él asuma", ilustró Bullrich más tarde, durante una conferencia de prensa en el Hotel Sheraton de Ciudad.
"Alberto Rodríguez Saá -explicitó la candidata- no acepta que ha sido derrotado en las urnas. Es en ese sentido que nosotros dijimos que el cambio también vamos a tener que defenderlo en la calle".
Con ello intentaba alejar los fantasmas de la violencia callejera que revolotearon en tiempos recientes cada vez que la titular del PRO habla de reprimir, por ejemplo, a quienes cortan rutas.
Y amplió sobre lo acontecido en San Luis: "Hoy había un grupo de personas que de manera violenta intentaron introducirse en nuestra conferencia de prensa. Nosotros seguimos con nuestra actividad y había Policía. Ustedes saben que yo tengo buena relación con las Fuerzas de Seguridad por haber sido ministra. Y uno de los efectivos nos dijo que les habían ordenado irse de allí", acusó. No especificó si había denuncia formal sobre dicha irregularidad.
"Entonces hay que saber que el cambio lo vamos a tener que defender con todas nuestras fuerzas", resaltó después Bullrich.
Casi al final, tras algunas definiciones relacionadas con el equilibrio fiscal como una de sus metas, alguien le preguntó a la "halcona" del PRO si el tono caliente de la interna con Larreta podía derivar en una ruptura. Ella contestó: "Somos la garantía total de la unidad de Juntos por el Cambio".
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