Uno no puede menos que caerse de culo cuando lee que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, le dedica un tiempo precioso -en horas de trabajo oficial- a la campaña de la lista macrista en el proceso electoral del club Boca Juniors.
Esas reuniones no se realizan en la Bombonera ni en un hotel ni en el country de algún dirigente. Esos pruritos los podría tener usted o yo. Se hacen en la Casa Rosada, el sito estatal más importante de la institucionalidad argentina. Y suelen demandar varias horas.
Hacia allí marcha con asiduidad el actual titular de Boca y operador macrista todo terreno, Daniel Angelici, para rosquear aspectos de la campaña electoral del postulante oficial a sucederlo, Christian Gribaudo.
Gribaudo, el bendecido por Macri, deberá pelear la titularidad xeneize con otros dos candidatos. Uno de esos contricantes, Jorge Ameal, tiene chances de hacerle sombra.
Che, llegaron las visitas
Esta semana Angelici se apareció en la Rosada con un team de encuestadores para analizar con el ínclito Marcos Peña cómo le está yendo a Gribaudo en los sondeos para los comicios boquenses, que se harán en diciembre.
Conociendo la habilidad de Peña para analizar encuestas de intención de voto, los simpatizantes xeneizes temblaron. Y a varios argentinos los asaltó una duda: ¿Esas encuestas boquenses no las estaremos pagando todos los contribuyentes argentinos?
Un periodista de Infobae lo encaró a Angelici a la salida de esta última y extensa reunión con Marcos Peña creyendo que el operador podía aportarle data política de interés general. Angelici se sinceró sin problemas: habían estado hablando todo ese tiempo de pormenores de un club privado.
Sinceridad brutal
Peña y Angelici deberían haber tratado estos asuntos privados fuera de cualquier lugar oficial. Se supone que los argentinos le pagamos un excelente sueldo al jefe de Gabinete para que se dedique a tratar asuntos de Estado. Y Boca no está entre ellos.
Hasta ahí la visión de un ciudadano común que garpa los impuestos.
¿Por qué es tan importante que gane el candidato de Macri-Angelici en Boca? Simple. Porque Boca es una empresa y puede generar puestos de trabajo. Y porque si pierde, será otro papelón para Macri.
Si Macri es derrotado en octubre a manos de Alberto Fernández y María Eugenia Vidal es sobrepasada por Axel Kicillof, muchos macristas de segunda y terceras líneas se quedarán sin trabajo.
Y si Ameal le gana a Gribaudo en Boca, muchos lo leerán como la tercera gran derrota de Macri en el año.
La visión del gobierno busca ser mas sentimental. Dicen que todo este embrollo se debe que la historia de Macri está vinculada a fuego con Boca.
En efecto, la carrera política de Macri nació en Boca y desde ahí se proyectó al Congreso nacional, al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a la Casa Rosada. Entre los vericuetos de la Bombonera, Macri aprendió varias bolillas del ciclo básico de la política, como Tramoya I, Trenza II, Rosca III o Barrabravas IV.
Final y telón
¡Y a mi qué? podrá decir usted. Y quizás agregar: ¡Yo quiero que separen los tantos!
Del otro lado sonreiran socarronamente y pensarán: Eso, macho, sería exceso de republicanismo.




