Bienvenidos a la Argentina de la "dimensión desconocida"

No ajustes la señal de la TV. Tampoco de la radio. No, no te creas que nos volvimos locos y estamos publicando cualquier cosa. Tampoco creas que es ironía ni joda lo que lees en las redes sociales o algún blog independiente. Y no, definitivamente no viajaste a una realidad alterna de algún multiverso sacado de la saga de Marvel ... o sí, quién sabe. 

El cierre de alianzas políticas de esta semana nos dejó a todos con un gran signo de pregunta. Se movió el mercado de pases de los clubes... perdón, de los partidos políticos y varios cambiaron la camiseta a última hora. Y si en otras líneas pedíamos que no se futbolizara la política, definitivamente se terminó de futbolizar esta semana, con los "pases del siglo" y las alianzas de última hora.

Y aunque ya nada sorprende en política a esta altura, el primero en patear el tablero fue el presidente Mauricio Macri. Ni un radical, ni alguien de su riñón PRO ni un aliado... eligió como candidato a vicepresidente a un peronista, Miguel Ángel Pichetto, que también fue parte vital de los gobiernos K (de Néstor y Cristina), que también estuvo con Carlos Saúl en los 90... bah, estuvo con todo lo vinculado al PJ en los últimos 30 años. Y, dicen los entendidos, fue un golpe de timón clave que puede llegar a darle la reelección a Macri. También cambiaron el nombre del partido, algo lógico porque ya no podía ser "Cambiemos" pero que en definitiva termina de marear a los más "viejitos" porque en esa entraron todos los partidos y apenas si queda alguna denominación de las elecciones anteriores.

Ya era sabida la alianza entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner pero pero pero... Sergio Massa también se fue para esa alianza política. El mismo día que Macri anunciaba a Pichetto.

Y es obvio que en esta Argentina de hoy en día (que ni Los Simpson se animaron a predecir) nadie resiste un archivo. Ni Pichetto, ni Massa, ni el propio Alberto Fernández que habló pestes de su ahora precandidata a vicepresidenta durante años ni Pino Solanas, que de la izquierda pasó a lo que él llamaba ultraderecha en su momento (Cristina), partido que ahora es apuntado como "comunista" por el resto, como si se tratara de los Estados Unidos de los '50 o '60 del siglo pasado. Tampoco lo puede resistir el mismo presidente. Ni siquiera Carrió sobre el propio Macri. Ni Cristina, que habló pestes de Alberto F. y de Massita. 

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Ah, como frutillita del postre Roberto Lavagna, que estuvo en la Alianza primero y después con Néstor Kirchner, y más tarde por su cuenta (2007) y en el 2015 con Sergio Massa en el Frente Renovador, se unió a otro peronista, Juan Manuel Urtubey.

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¿Y la UCR? Se vio relegada a seguir en "Juntos por el Cambio" (ex Cambiemos) y al menos en las redes sociales y en on no pusieron el grito en el cielo. Habrá que ver puertas adentro cómo termina esa historia.

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Parece que sólo la Izquierda se quedó firme con su partido y sin "incorporaciones" de última hora (sí lograron unirse todos los partidos en un mismo frente detrás de Nicolás Del Caño).

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En fin, mucha rosca, lobby, cafecitos y festival de pases de aquí para allá que dejaron a todos con un signo de pregunta más grande que el territorio de nuestro país y que provocó más de un "¿me estás jodiendo?!" o un gigante "ustedes son muy chicos y no se acuerdan pero hace 3 meses..."

Si bien muchas veces pedimos que se unan para levantar al país y sacarlo adelante, estas alianzas son pura rosca política y da la sensación de que son para no perder el poder, más que para hacernos salir de la crisis cual bucle temporal eterno en la que estamos. Ojalá sea esto último, gane quien gane.