El gobernador Alfredo Cornejo quiere dejar su gobierno con un proyecto de banco de Mendoza ya listo para que sea implementado por su sucesor.
Si bien no está presentado formalmente, el borrador ya cuenta con varios detalles.
El responsable por parte del Ejecutivo es el ministro de Gobierno Lisandro Nieri, que se encuentra trabajando con miembros del equipo de Rodolfo Suarez, el candidato de Cambia Mendoza.
La idea de Cornejo no es la primera vez que gira en la cabeza de la dirigencia mendocina. En 2006 el ex gobernador Julio Cobos, junto a Laura Montero, dieron lugar a la primera ley de creación de un banco provincial. En 2010, el actual candidato a vicegobernador por el peronismo, Jorge Tanús, presentó su propio proyecto. En 2014 el ex ministro de Francisco Pérez también insistió con la idea y un año después, durante la campaña como precandidato a gobernador, el justicialista Guillermo Carmona también lo llevaría en su plataforma. El último en hacerlo fue el diputado de Protectora Mario Vadillo que propuso un banco digital.
Cómo lo imaginan Cornejo y Suarez
La idea del gobierno actual es ir a una reforma de la ley vigente y no buscar que se apruebe una nueva.
La nueva versión del banco provincial sería de capitalización mixta. Es decir, con participación estatal y privada pero dejándose la provincia el 51% del paquete accionario y la conducción, pero con mucha autarquía.
Además, la idea es que absorba muchas de las funciones de los entes de ayuda y otras se reformarían como el Fondo para la transformación.
El banco permitiría capitalizarse con los ahorros e inversiones de las personas y poder prestar con el objetivo de proyectos productivos y crecimiento para la provincia.
Según la idea que hay en el Ejecutivo, el banco podría administrar unos 150 mil millones del presupuesto anual, superior al planteado en la legislatura ya que intervienen también los municipios, entes, proveedores, captar depósitos de empresas privadasmendocinas y clientes.
Una de las claves sería en los controles. En ese sentido, una de las cláusulas es que el banco estaría impedido de prestarle plata a la administración pública, señaló Nieri a Radio Nihuil. Incluso existen los controles del Banco Central que son más duras que las que había en la década del ’90.
En cuanto al gerenciamiento, este sería privado, con personas que no tengan que ver con la esfera pública y que para llegar al cargo lo deban hacer por concurso.
En cuanto a los plazos, hay tres instancias importantes a superar. El estatuto debe pasar por la Legislatura y eso sería a partir del 10 de diciembre. Luego la presentación ante el Banco Central y finalmente el proceso de constitución, en la que hay que convocar a los privados interesados y ver el Estado de dónde saca su aporte a la capitalización.
Finalmente, en cuanto a la infraestructura, se está pensando en una casa madre y el resto con oficinas y agencias y no con sucursales. El objetivo es aprovechar todas las ventajas que da la tecnología actual.

