El entrevistado se hace esperar. Son casi las seis de la tarde y en el cuarto piso de los tribunales, donde funciona el ala política de la Justicia de Mendoza, la actividad es escasa. Son pocos los que trabajan un jueves a esa hora. Finalmente, Alejandro Gullé, Procurador de la Suprema Corte y jefe de los fiscales investigadores, se asoma al pasillo. Estuvo reunido con uno de los supremos más jóvenes del alto tribunal. Ya está libre. Entonces recibe a Diario UNO.
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Ofrece algo de tomar y el cronista, que recorre el despacho con la mirada, se topa con un General José de San Martín severo, que observa todo desde una gigantografía deliciosamente enmarcada. "Me la regaló Alberto Borsetto, un amigo", dice el anfitrión.
Gullé tiene 64 años y ha vivido los últimos 40 en el ámbito de la Justicia. El gobernador Alfredo Cornejo lo eligió en 2016 para el cargo.
¿En Mendoza hay estadistas?
Creo que sí. El gobernador es uno. Los estadistas, a mi entender, son personas que tienen una visión política distinta y logran ver un poco más allá del presente. Ven el futuro y las consecuencias.
¿Esa impronta de Cornejo se trasladó al sistema judicial con inversión y cambios?
Claro que sí. Ha sido la revolución judicial. Modificamos todos los códigos procesales. Con absoluta honestidad: jamás creí que iba a estar vivo para ver que la oralidad se aplicara en los procesos civiles. Los juicios escritos demoraban 10 años, 12 años o más y ya estaban tan afiatados y podían estirarse tan a piacere que ver, de golpe, que se toma la decisión de cambiar y se ejecuta, con el apoyo directo del Poder Judicial y del Colegio de Abogados... Hacía falta decisión política para cambiar. Cornejo ya daba el okey para avanzar sobre ciertos proyectos cuando todavía era intendente de Godoy Cruz: esa es la visión estratégica. Fue el único que se animó a dar la batalla por el cambio. En la Legislatura lo habían dejado guardado en un cajón.
¿Cómo se hicieron las reformas?
Con reestructuraciones porque la plata se destinó a tecnología. Por ejemplo, fue estratégica la visión de tener un Polo Judicial porque concentrará toda la actividad penal al lado de la Penitenciaría. Incluso con un túnel: se evitarán traslados de detenidos y problemas de inseguridad. También se generará ahorro. En el fuero penal los cambios iban a suceder… pero en lo civil y laboral fue la verdadera revolución judicial. Acá muchos se pusieron al hombro la tarea pero la decisión política había que tomarla.




