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Eduardo Casal. Foto: NA.
Y agregó: "¿Por qué Casal dice que no? Porque si esta sesión virtual no está convalidada, el impuesto que se va a imponer puede ser impugnado judicialmente".
En diálogo con El Destape Radio citado por la agencia Noticias Argentinas, Peñafort también consideró que Casal "actúa un poquito en defensa propia", ya que el pliego de Daniel Rafecas para ser el jefe de los fiscales se encuentra en el Senado.
Ante el rechazo del procurador general, la directora de Asuntos Jurídicos del Senado explicó que el máximo tribunal "no tiene plazos" para zanjar la cuestión.
"No creo que demore demasiado. A veces la Corte hace la plancha, pero en este caso no puede jugar la estrategia de no hacer nada", añadió. "No creo que demore demasiado. A veces la Corte hace la plancha, pero en este caso no puede jugar la estrategia de no hacer nada", añadió.
Al ser consultada sobre qué sucedería si el máximo tribunal afirma que no tienen validez la actividad virtual del Poder Legislativo, Peñafort subrayó: "Si dice que no, con muchísimo riesgo haremos que haya una sesión presencial y si luego alguien se enferma o le pase algo, serán los responsables de la Corte los que tendrán que responder incluso penalmente por lo que suceda".
Ante esa posibilidad, remarcó que el Senado "no" establecerá una modificación de su reglamento para establecer el mecanismo de sesiones virtuales.
"La Corte tiene que validar la reunión virtual del Senado y permitir entonces que avance el tratamiento del impuesto" a las grandes fortunas, destacó la abogada.
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Afirman que realizar las sesiones así es un riesgo para los senadores que son amplia mayoría mayores de 65 años.
Y se quejó: "Es tremendo el nivel de absurdo de pretender que la reunión se haga presencial. Hay un vacío de la norma que tiene que ser llenado por el único organismo que tiene facultades para hacerlo, que es la Corte Suprema".
Más de un tercio de los senadores superan los 60 años y forman parte del "grupo de riesgo" frente a la pandemia: 29 de los 72 senadores que integran la Cámara alta tienen más de seis décadas de edad, sin contar a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, que tiene 67.