“Ellos tenían una frecuencia policial y todos los movimientos de la policía se los referían a sus cómplices. Lo que nos hicieron los delincuentes a nosotros fue de terror”, afirmaron las víctimas. 

Violento asalto a una familia que descansaba en su vivienda de Maipú

Por UNO

Por Catherina Gibilaro[email protected]

“Ellos tenían una frecuencia policial y todos los movimientos de la policía se los referían a sus cómplices. Lo que nos hicieron los delincuentes a nosotros fue de terror”. La frase es de Gustavo Vázquez (43), quien ayer por la madrugada fue asaltado en su vivienda del barrio Los Libertadores, de Maipú, por una banda de delincuentes –se estima que eran seis– cuando estaba descansando junto a su esposa, María Lorena Maya, y uno de sus dos hijos, quien es menor de edad.

Fue justamente el adolescente quien, alrededor de la 1.30 se encontró delante de él a cuatro delincuentes armados que lo encañonaron y le exigieron que se quedara callado y que apagara el celular.

Luego lo hicieron subir a la planta alta y lo obligaron a tirarse al piso. Hecho esto lo hicieron levantar diciéndole: “Ahora vamos por tus padres”.

Así fue como llegaron hasta el dormitorio donde estaba descansando el matrimonio. El dueño de casa abrió los ojos al sentir ruidos y vio delante de él a tres sujetos armados. “En un primer momento y medio dormido pensé que era mi otro hijo que regresaba a casa ya que había ido a jugar al fútbol. En cambio, veo a Hernán que fue empujado por estos hombres, que lo tiraron en el medio de la cama entre mi esposa y yo”, dijo Vázquez. Los obligaron a los tres a mantenerse boca abajo mientras proferían amenazas tales como “danos la plata porque los vamos a matar a todos”.

“Yo escuché –prosiguió el dueño de casa– cómo uno de los que quedaron fuera de la casa iban diciéndoles a sus cómplices por dónde andaba la policía. Después comenzaron muy rápidamente a revolver toda la casa. Desde los dormitorios , incluido, el de mis hijos, hasta la cocina y el comedor”.

Mientras los cuatro perros que tienen ladraban mucho –tres de ellos fueron encerrados en el baño–, comenzaron a cargar el botín que consistió en $23.000 en efectivo, una notebook, cuatro celulares, un LED, una consola de video juegos y una tablet.

Como los perros –especialmente uno callejero– que estaba debajo de la cama matrimonial de las víctimas no paraban de ladrar y considerando abundante el robo, decidieron escapar.

Y lo hicieron en un auto en el que los esperaban otros dos sujetos, según pudo reconstruir Vázquez. 

También comentó que estos mismos delincuentes se enfrentaron poco después con la policía en Guaymallén, más precisamente en Pedro Molina.

Los efectivos ya habrían recuperado algunos de los objetos que llevaban los ladrones.

El hombre lamentó: “Por la difusión que tuvo el asalto, ahora todos saben quién soy y yo, en cambio, no puedo saber todavía quiénes fueron los que me atacaron. Estoy totalmente expuesto”.