Los vecinos de Liliana la habían advertido para que pusiera la denuncia

En la calle 3 de Febrero al 872 de Las Heras, en el barrio Espejo, hay silencio y algunas lágrimas, que son la señal del dolor. Allí todo es angustia y no hay palabras que sirvan de consuelo.

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En una de las casas que se encuentran en esa dirección y sobre un pasillo de unos tres metros de ancho, en la noche del sábado Liliana Ramona Olguín (49) fue asesinada a puñaladas luego de discutir con un hombre identificado como Luis Alberto Sosa (54), quien se dio a la fuga y posteriormente fue detenido e imputado de "homicidio agravado por femicidio" y puesto a disposición de la fiscalía de Instrucción N° 18.

En esa casa, la que tiene unas rejas negras que van desde el techo hasta el piso, y aún cuando las imágenes del terror estaban frescas, en plena siesta del domingo, en el interior de la vivienda los familiares y algunos vecinos buscaban pasar el tiempo mientras esperaban por el cuerpo Liliana.

Mientras tanto, afuera, las vecinas de Lili, como la llamaban, aún no pueden entender lo que sucedió. Salen de sus casas, se miran con tristeza y en la tarde de este domingo aguardaban por el cuerpo de la mujer, quien todavía estaba en el Cuerpo Médico Forense donde se le realizaron la autopsia.

Según las primeras informaciones de la policía,  la víctima presentaba "múltiples heridas de arma blanca en el cuello, tórax, extremidades inferiores y superiores".

"Yo la encontré", dice como soltando de a poco las palabras la vecina que al escuchar los gritos se acercó a la casa de Liliana el sábado en la noche. Ahí se encontró con el escenario jamás imaginado, con su vecina tirada en el piso y con mucha sangre alrededor. 

Liliana Ramona Olguín estaba hace ocho años separada del acusado, aunque convivían juntos y con ellos dos de los cinco hijos (cuatro mujeres y un varón) que tuvieron en común. "Ella vivía con este hombre y con los dos hijos menores", dicen quienes la conocía. 

También reconocieron que "a veces se escuchaban algunos gritos y discusiones, pero nunca pensamos que iba a terminar en esto. Le dijimos que pusiera la denuncia, pero no nos hacía caso porque tenía miedo de que se empeorara la cosa", relataron.