Por C. Gibilaro y A. [email protected]
El juez de garantías David Mangiafico decidió llevar a debate al único imputado por el caso, que fue caratulado como privación ilegítima de la libertad agravada.
Va a juicio la causa por la desaparición de Soledad Olivera en Lavalle
El juez de garantías David Mangiafico elevó a juicio la causa de privación ilegítima de la libertad agravada de Soledad Olivera (31), en uno de los casos más resonantes que sacudieron no sólo a Lavalle, de donde era oriunda la joven, sino a toda la sociedad. Hay que recordar que vinculado a este caso todavía nada se sabe sobre la situación de Johana Chacón (14), también desaparecida en el mismo departamento.
El imputado en el caso Olivera, instruido por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay, es Mariano Luque (31), quien se encuentra detenido en el penal desde el 16 de setiembre del año pasado.
El fiscal Garay ya había hecho oportunamente el requerimiento que ahora fue confirmado por Mangiafico.
Desde que Soledad fue vista por última vez, el 18 de noviembre de 2011, los investigadores del caso sólo encontraron en Luque alguna pista para saber qué había ocurrido con la mujer. Un par de pruebas comenzaron a complicar su situación.
A partir de la desaparición de Soledad, Luque no le efectuó ninguna otra llamada por teléfono, cuando en el registro que tiene la policía son varias las que él le realizó a Olivera antes, incluso el mismo día que ella salió de su casa, en el barrio Ana Curri, de Tres de Mayo, en Lavalle, diciendo que iba a regresar, pero nunca lo hizo.
Otro de los puntos que llamaron la atención de los pesquisas es que se limitó a decir que con ella lo único que lo unía era una relación comercial ilegal: él le daba dinero a cambio de sexo. También se encontraron mensajes del hombre en los que amenazaba a la mujer.
El día que Olivera recibió la última de una de las tantas llamadas de Luque estaba en su casa lavando ropa. Dejó el lavarropa andando y manifestó: “Ya vuelvo, voy hasta lo de Curallanca”. Esta persona es dueña de la finca, distante pocos metros de la casa de la joven madre –tiene tres hijos– y es el padrastro de Luque.
La distancia entre la vivienda y la finca no supera los 300 metros. Y hacia allá se encaminó Soledad, dado que él le pidió que se encontraran. A partir de ese momento el silencio fue total y hasta hoy nada se sabe del paradero de la muchacha.
Cabe recordar que la Cámara de Apelaciones hace unos meses dio lugar al pedido de la Secretaría de la Nación de que a partir de ahora podrá constituirse como querellante de la causa.
Relación con JohanaJohana Chacón desapareció el 4 de setiembre de 2012 en la misma finca a la que se dirigía Soledad Olivera la última vez que la vieron, la de Luis Curallanca, pero casi un año después
Johana vivía en la finca de Curallanca ya que su hermana estaba en pareja con Mariano Luque, imputado en la causa de Olivera.
No se descarta en esferas investigativas que podría haber un nexo entre ambas desapariciones y con un común denominador: Mariano Luque.
►La posible condena. En el caso de que Mariano Luque sea condenado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada (porque pasó más de un mes), la pena sería de 2 a 6 años de prisión.




