Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar
Andrés Bastías (25) tenía los pies calcinados. Su compañero de celda, Luis Rosales (26), murió casi una hora después de él. El caso es aún un misterio.
Uno de los presos ahorcados en San Felipe tenía quemaduras en su cuerpo
Luis Sebastián Rosales (26) y Arnaldo Andrés Bastías (25), los dos convictos hallados ahorcados en la misma celda del complejo San Felipe, no murieron al mismo tiempo. Bastías fue el primero. No sólo fue ahorcado sino que también le prendieron fuego de los pies a las rodillas. En cambio Rosales apareció colgado de la reja de una ventana de la celda. Su cuerpo todavía estaba tibio cuando a las 11 fueron encontrados por los guardiacárceles, mientras que su compañero tenía un rigor mortis que daba la pauta de que su muerte había sido antes.