La mujer, de 56 años, recibió dos tiros, uno de ellos en el abdomen. Debió ser operada y está en terapia intensiva. Su hijo, de 28, también fue herido pero está fuera de peligro. El asalto fue en el barrio Ferroviario, en Luzuriaga

Una mujer lucha por su vida tras haber sido baleada en un asalto

Por UNO

Mabel del Carmen Sosa, de 56 años, luchaba anoche inesperadamente por su vida. Ayer se había levantado temprano para ocuparse de los preparativos del cumpleaños de uno de sus hijos. Una celebración que festejaría en familia, asado mediante, aprovechando que era fin de semana. No pudo hacerlo. Un par de horas después terminó baleada por un asaltante en el propio living de su casa, cuando era víctima de un salvaje atraco, en el que ella sufrió dos disparos y su hijo, Darío González, de 28 años, recibió otros dos tiros. El ataque ocurrió en el barrio Ferroviario de Luzuriaga, en Maipú, y todo podría haber terminado en una verdadera masacre. La mujer recibió uno de los disparos en la zona abdominal. El proyectil, según confiaron sus propios familiares, le perforó el intestino, lo que obligó a los médicos del Hospital Español, donde está internada, a realizar una cirugía, cortar parte del intestino dañado y lidiar además con una hemorragia de una arteria en la zona de la entrepierna y el bajo vientre. El otro disparo le impactó en una rodilla. Anoche estaba en terapia intensiva y con coma inducido a la espera de su evolución en las próximas 48 horas. Su hijo Darío en tanto sufrió tiros en las dos piernas y está fuera de peligro. A plena luz del díaLos delincuentes ingresaron a la vivienda de un modo insólito e impensado para las víctimas. Simplemente tocaron el timbre a la espera de que sus desprevenidas víctimas abrieran la puerta y fue exactamente lo que ocurrió. Claudio González, otro de los hijos de la mujer herida, contó a Diario UNO lo sucedido: "Tocaron el timbre y fue a abrir el portón mi hijo de 16 años. Entonces los ladrones se le metieron. Mi mamá venía del fondo de la casa y se los encontró de frente. Los dos delincuentes estaban armados y los metieron para el living comedor". "A mi mamá -continuó Claudio-la tiraron al piso y a mi hijo lo tenían sentado en el sofá apuntándolo con un arma. Pedían que le dieran la plata y acá no tenemos plata. Somos una familia de trabajo. Mi papá hace furgones térmicos en una metalúrgica y justo él y yo no estábamos porque habíamos salido". González relató que "a mi mamá le empezaron a pegar y dos de mis hermanos estaban durmiendo. Ellos se despertaron y cuando se los encontraron supongo que empezó la pelea. Querían llevarse un televisor; deben de haber tenido unos 25 años". La resistencia de las víctimas ante la desesperante situación que padecían y los forcejeos derivaron en que uno de los delincuentes gatillara. "Tiró cuatro disparos dentro de la casa, dos le dieron a mi madre y otros dos a mi hermano", precisó aun shockeado Claudio González. En el medio de la disputa por salvar sus vidas hubo golpes, reventó un vidrio de una de las puertas de la cocina y uno de los hijos de la mujer hirió a uno de los delincuentes en la cabeza al golpearlo con una piedra. La reacción de las víctimas complicó a los asaltantes, que notaron que habían perdido totalmente el control del atraco, por lo que renunciaron a seguir demandando el dinero y optaron por huir. Apenas se llevaron tres teléfonos celulares, seguramente para intentar evitar que la familia pidiera auxilio. Una camioneta vieja los esperaba en la puerta. Se subieron y huyeron a toda velocidad, dejando el caucho marcado en el asfalto.

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