Se presentaron los últimos testigos en el juicio que busca esclarecer el asesinato de la pequeña de 3 años. El lunes, los alegatos.

Últimos testimonios antes de la etapa de definiciones en el caso Luciana

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

Este lunes comenzará la recta final de uno de los debates judiciales más importantes del año: el asesinato de Luciana Milagros (3). Los últimos testigos del caso prestaron declaración y complicaron a los acusados, Jorge Coco Orellano (36) y Rita Evelin Rodríguez (25).

El relato más jugoso fue el de una mujer que cuidaba autos en las inmediaciones del domicilio de Ciudad usurpado por la pareja, quien ratificó la versión de sus colegas que contribuyeron con testimonios a lo largo de la causa.

La mujer aseguró que estaba al tanto que Luciana estaba en la casa de sus tías y que cuando se la regresaron a su madre “la niña venía impecable, con un vestido rosado y peinada con dos colitas. No me voy a olvidar más”.

Si bien explicó no haber sido testigo directa de los presuntos maltratos que sufría la menor, ya que estuvo un tiempo sin ir al lugar porque debía cuidar a un familiar, agregó que observó que Orellano correteaba a Rodríguez con palos y piedras.

La mujer dijo que recibió un llamado de José Segundo Medina –otro cuidacoches, testigo fundamental en la causa- quien le contó que había sacado a la pequeña del gabinete de gas, le había dado de comer y la llevó hasta la Comisaría Tercera.

Ratificó que los uniformados les decían que no podían hacer la denuncia porque eran familiares y también habló de la inacción de funcionarios del Poder Judicial, aunque no dio mayores detalles, según detallaron fuentes judiciales.

Tras el crimen de la niña, tanto la mujer como Medina no volvieron más al lugar a trabajar ya que, según su versión, sufrieron amenazas de los policías que decían que todo se había generado tras la acción de Medina.

Por otro lado, la testigo manifestó que le dijo a Rita Rodríguez que fuera al Ministerio de Desarrollo Social y que cuando volvió le habían dado una bolsita de mercadería que contenía harina y sémola: “Fue como una burla”, consideró.

La tía de Luciana, Romina Sánchez, se presentó ante el tribunal y comentó lo que pasó durante los meses que tuvo la tenencia de Luciana junto a su pareja. “Nunca nadie la vino a ver”. La testigo confirmó la versión que se dirigió al Órgano Administrativo Local (OAL) en busca de colchón y frazadas para la pequeña –ya que padecía neunomía y su casa era precaria- pero en cambio le quitaron la tenencia.

En la Séptima Cámara del Crimen se presentó un efectivo policial que estuvo durante la detención de la pareja, aunque no aportó mayores detalles.

La abogada querellante pidió la declaración de un empleado de un comercio aledaño a la casa donde vivía Luciana. El próximo lunes deberá presentarse ante el Tribunal y luego se realizarán los alegatos de las partes, entrando así en la etapa de definiciones del proceso judicial.