Tres sujetos que fueron investigados y detenidos por venta de droga en Paraná, fueron condenados en un juicio abreviado. Se trata de Matías Sebastián Berchein, de 33 años, Alejandro Fabián Núñez, alias Tito, de 25, y Adrián César Vargas, conocido como Manoco, de 26, quienes comercializaban cocaína en calle Gonzalo de Berceo 2573, al lado de un pelotero y salón de fiestas infantiles.
La investigación fue iniciada por la Delegación Paraná de la Policía Federal, a partir de una denuncia anónima, que daba cuenta que la familia Berchein se dedicaba a la venta de estupefacientes en el barrio Nueva Esperanza, por Acevedo y Crisólogo Larralde, y en Newbery cortada dispensario al sur.
Luego de tareas de inteligencia, escuchas telefónicas y de vigilancia, los investigadores pudieron determinar los movimientos característicos de la comercialización de drogas en la casa de calle Gonzalo de Berceo, como la asistencia de personas que asistían al lugar y rápidamente se retiraban, luego de realizar una transacción rápida y discreta, según lo observado por los policías y registrado en las fotografías.
En mayo de 2015 el juez federal Leandro Ríos ordenó allanamientos. Pudieron corroborar que en dicha vivienda, ubicada a dos cuadras de avenida Newbery, funcionaba un kiosco de droga, exclusivamente cocaína. Al lado hay un salón de fiestas infantiles, y al otro funciona una gomería. En el procedimiento de la Policía Federal se secuestró la droga lista para la venta, elementos para el fraccionamiento (balanza, recortes de nailon), celulares que serán peritados, y hasta una pistola calibre 9 milímetros, que tenía la numeración limada.
Estaba claro que los arrestados no eran los grandes narcotraficantes de Paraná, pero las circunstancias agravan el delito que cometían: no solo la permanente venta a consumidores, sino que lo hacían al lado de un lugar lleno de niños todo el día, y a dos cuadras de una escuela. Todos imaginaron situaciones que se podrían haber dado, como por ejemplo que algún cliente compre, consuma y arranque un vehículo, lo que en esas condiciones generaba un riesgo de embestir a un chico.
En el juicio abreviado, el fiscal general José Ignacio Candioti acordó con los imputados y sus defensores (Leonardo Kunzi y Matías Argüello de la Vega y) acordaron las penas de cuatro años y dos meses de prisión para Berchein, y tres años de cárcel para Núñez y Vargas.
El Tribunal Oral Federal de Paraná, presidido por Lilia Carnero, manifestó en la sentencia: "Definitivamente no existen dudas de que Berchein no solo tenía la custodia de la cocaína secuestrada, sino que además poseía la disposición de ese material, por lo que puede predicarse que ejercía sobre ella un ostensible señorío, pues, -según los informes- él habitaba la vivienda allanada junto con su pareja. El procedimiento se realizó con todos las exigencias que imponen las normas de enjuiciamiento".
A su vez, confirmaron la hipótesis de que "Berchein actuaba con dos lugartenientes, los coimputados Vargas y Nuñez, quienes no solo compartían su afición por los estupefacientes, sino que actuaban favoreciendo la venta al menudeo, como figuras subalternas, fungibles, pues sólo colaboraban con el plan de autor secundariamente, pues era él quien disponía del estupefaciente en su domicilio y organizaba las transacciones que fueron percibidos por los agentes de la prevención".
Por último, aclararon que "a pesar del compromiso personal con las drogas por parte de los imputados, igualmente se advierten indicadores que permiten responsabilizarlos como intervinientes en la cadena de comercialización".



