Lo que comenzó como un robo de cajas de vino a una bodega en Alvear desencadenó una verdadera guerra entre policías y delincuentes. Piedras y balas de goma llovieron de un lado al otro y por momentos los enfrentamientos fueron casi cuerpo a cuerpo.
Por más de dos horas la calle Circunvalación y el barrio Soemga fue un área restringida: era zona de combate.
El saldo fue 13 efectivos lesionados de los cuales cuatro fueron trasladados al hospital Enfermeros Argentinos y uno de ellos pasó directamente al quirófano por la gravedad de la herida en el rostro.
Una botella le partió la protección del casco y los vidrios le estallaron en la cara provocándole varios y profundos cortes. Pasadas las doce de la noche, aun continuaban interviniendo al oficial.
Cuando la primera incursión resultó fallida por la abrumadora superioridad numérica de los malvivientes, la mayoría del personal de las dependencias de Alvear se alistó para ir a la batalla junta a refuerzos que llegaron de San Rafael bajo el mando del comisario Hugo Lucero, titular de la distrital Sur. Sin embargo el juez de instrucción, la fiscal y el jefe policial acordaron no regresar a la zona caliente “para evitar males mayores”.
Fuentes oficiales confirmaron que la tensa calma en que quedó sumida la ciudad durante la noche se debió a que la familia que avisó del robo fue amenazada y como sus vidas pendían de un hilo priorizaron que volviera la paz, momentánea, al lugar.
“Los tildaron de traidores porque llamaron a la policía y amenazaron con hacerles daño”, reveló una alta fuente policial.
Desde las fuerzas de seguridad estiman que también hubo heridos entre los malhechores aunque hasta la madrugada solo un hombre ingresó al hospital local con lesiones en la espalda producidas por las balas de goma y luego de recibir atención médica fue detenido por orden del magistrado.
Una guerra
La pelea comenzó por un intento de robo pasadas las ocho de la noche. Mientras los alvearenses todavía no salían del asombro por el temblor que se originó en Chile y se sintió con fuerza en la provincia, un grupo de inadaptados aprovechó la confusión para meterse en la bodega Uvasa a sustraer vino en tetrabrik y el sereno hizo lo de debía, avisó a la policía.
Cuando los móviles respondieron al llamado fueron recibidos por una lluvia de piedras. A partir de ese instante los delincuentes fueron sumando fuerzas y se lanzaron a una lucha encarnizada contra las fuerzas de seguridad.
“Este barrio es nuestro”, era el grito de guerra que lanzaban junto con una catarata de piedras, ladrillos y botellas de vidrio hacia los móviles y después al pelotón de Cuerpos Especiales y personal de la UEP que salió a librar la batalla.
Por momentos las fuerzas disuasivas de la policía surtieron efecto, sin embargo, los delincuentes reorganizaron sus fuerzas, la distancia que los separaba se acortó drásticamente hasta que llegaron a estar enfrentados cara a cara pero al final el personal policial se vio rodeado y no tuvo más salida que replegarse.
“La policía utilizó material antidisturbios pero era mucha la gente que tiraba elementos contundentes contra el personal policial. Tengan en cuenta que había más de 50 personas agrediendo al personal”, sostuvo el comisario Hugo Lucero, jefe de la distrital sur.
Un pelotón con 40 efectivos de San Rafael de infantería más los efectivos de las comisarías y dependencias policiales alvearenses estaban listos y ansiosos por incursionar nuevamente pero la orden fue no reprimir más y alejarse.
“Vamos a tratar de no originar un mal mayor” se limitó a explicar el comisario Hugo Lucero después de ordenar la retirada.
Testimonio de vecinos cercanos al sereno de la bodega confirman cual fue el motivo que llevó a las autoridades a desistir de una segunda incursión.
Durante los enfrentamientos, el empleado de Uvasa tuvo que acuartelarse en la vivienda junto a la esposa y se las ingeniaron para repeler un intento de irrupción de los inadaptados que pretendían hacerle pagar que avisó a las autoridades. Incluso prendieron fuego en las inmediaciones de la casa.
Cuando finalmente reinó la calma, el sereno sacó a sus hijos de 11 y 5 años del hogar para ponerlos a resguardo en la casa de un familiar y comentaron que tomó la determinación de abandonar la vivienda durante la mañana harto de vivir con el corazón en la mano a diario.
Por último el jefe policial aseguró que “hay información sobre la identidad de las personas” que participaron de la trifulca y confirmó que habían varios menores de edad pero las medidas judiciales quedarían pendientes hasta la mañana de este jueves.
Por Gonzalo Villatoro




