Luego de los casos conocidos en Buenos Aires y en Bahía Blanca donde cuidacoches protagonizaron episodios violentos y hubo heridos y hasta un muerto, el lamentable fenómeno de los trapitos violentos se dio en Mendoza y lo sufrió un funcionario de la UNCuyo. En la madrugada de este jueves, la víctima había estado con amigos en un bar de calle Arístides Villanueva, y cuando fue a buscar su auto tuvo un entredicho con "trapitos" que terminaron dándole una paliza.
Fernando Garro (42), artista y director de la Nave Universitaria, ubicada en el predio de la Nave Cultural, en Capital, el miércoles alrededor de las 23 se encontró en un restorán con otras personas, charló de temas laborales y después compartió un rato con amigos en otro bar. Luego de este recorrido, siendo la 1.45 y cuando nada hacía suponer lo que se desataría, fue hasta su vehículo, estacionado en calle Arístides Villanueva entre Olascoaga y Martínez de Rozas, para irse a su domicilio. "Ahí apareció un cuidador y me dijo 'son $70'. Yo no lo podía creer y primero me negué a pagárselos", explicó Fernando.
"Escuchame, te voy a pagar más de lo que me salió la cena prácticamente", le remarcó Garro al cuidacoches. "Él me contestó 'te puse la tarjeta', pero yo no la vi nunca en el parabrisas de mi auto. En las manos sí tenía varias", señaló.
Desde hace un tiempo en calle Arístides se utiliza el estacionamiento medido impuesto por la Municipalidad de Capital de Mendoza. Actualmente el precio es de $8 por 30 minutos.
"Me insistía y me decía que en realidad eran $72, pero me lo dejaba en $70. Estuve menos de tres horas, me parecía una locura pagar eso y le ofrecí $30", contó Fernando.
En medio del tira y afloja, el cuidacoches llamó a un colega suyo que estaba en la vereda de enfrente. "Empecé a ver que la situación se complicaba, y decidí darle la plata que me pidió", dijo el hombre, creyendo que así terminaría el problema.
Pasó todo lo contrario y empezó lo peor. Garro se subió a su vehículo para retirarse y uno de los "trapitos" empezó a golpearlo, sin que él puediera defenderse. "Me daba trompadas en la boca, en toda la cara, en las costillas. Yo estaba indefenso arriba del auto, pensé mil cosas para hacer, pero no quise entrar en la violencia de ellos".
"El otro también aprovechó y me pegó. Gracias a Dios que un cliente de un bar vio lo que pasaba y los frenó un poco", relató la víctima, todavía casi sin creer lo que le había pasado.
Cuando los atacantes se frenaron, Garro arrancó su auto y se fue, muy dolorido por los golpes que le propinaron.
Conocidos en la Arístides
Los cuidacoches agresores suelen estar en esa zona de la concurrida arteria de Ciudad y, según contaron comerciantes, manejan a varios "trapitos" que trabajan para ellos.
"Hablaba con el dueño de un bar y me decían que los conocían y que ya han tenido problemas con otra gente. Yo los puedo reconocer, con quien discutí tendrá unos 60 años y el que me pegó, alrededor de 35", comentó Garro.
"Son unos caraduras. No pueden actuar cómo se les da la gana y con total impunidad. ¿Quién los cuida? Estos violentos no pueden estar en la calle, están totalmente sacados", agregó.
Pasos a seguir
Quien sea víctima de este tipo de episodios debe llamar inmediatamente al 911 o concurrir a la comisaría más cercana. "Yo, mañana (por hoy), voy a hacer la denuncia y después iré a la municipalidad a pedir explicaciones", cerró Garro.
El tema de los "trapitos" se puso en el tapete luego de que el lunes se conociera que un joven fue golpeado y terminó internado, en Buenos Aires, por negarse a pagar el precio que le imponían. A raíz de esto, trascendió la noticia de un hombre muerto en Bahía Blanca el pasado sábado tras una pelea de cuidacoches.
