Policiales Domingo, 18 de febrero de 2018

Testigos dicen que a Sebastián Prado "lo mataron para robarle"

Fue afirmado por testigos de identidad reservada que aportaron datos claves a la causa. Los dos detenidos por el crimen están imputados por homicidio en ocasión de robo.

Detenido. El momento en que se llevaron a Morales.

La causa por el asesinato del médico Sebastián Prado (36) estuvo parada, casi en el olvido, durante más de cuatro años. Era de esas causas que parecía que nunca iban a tener una resolución. Sin embargo, en sólo un mes ya tiene a dos detenidos por el homicidio, en la cárcel. Uno de los acusados de matar al traumatólogo cayó de manera casi fortuita y el otro fue señalado por testigos de identidad protegida. Los dos están en el penal imputados por homicidio criminis causa. Es decir, lo mataron para tapar otro crimen, en este caso un robo.

La fiscal de Homicidios que lleva adelante ahora la causa, Claudia Ríos, imputó ayer a Andrés Merlo, el Pipi, por homicidio criminis causa, y ordenó su traslado a la Penitenciaría. Además, Ríos cambió la carátula por la que había sido detenido el primero de los acusados como autor del crimen, Jonathan Morales, y lo imputó por el mismo delito. Con esa acusación, los dos arriesgan la mayor pena del Código Penal, es decir prisión perpetua.

La fiscal especial Claudia Ríos.

La fiscal especial Claudia Ríos.

La investigación volvió a recaer sobre Morales y Merlo, quienes ya habían sido detenidos por el crimen semanas después del hecho, pero fueron liberados por falta de pruebas en su contra. Ahora, un testigo protegido fue el que dijo que a Prado lo mataron para robarle la camioneta aquella fatídica noche del 6 de setiembre de 2013, dato que se sospechaba pero que, hasta ahora, no había sido corroborado.

La fiscalía encontró testigos que dijeron que a Prado lo asesinaron dos personas que iban en una moto, que había sido robada, porque le quisieron robar su camioneta.

"Fortuito"

En enero, la causa volvió a activarse por otro crimen del mismo autor. El asesinato del artista plástico José Álvarez (70) el 5 de enero, en su finca de Guaymallén, abrió el camino para desentrañar el caso Prado. Uno de los acusados de matar en un asalto a Álvarez declaró que actuó con unos "transas". El testimonio fue de Ezequiel Orozco (24), quien señaló a Jonathan Morales y dijo que este sujeto le explicó que si el robo se complicaba había que matar, porque "los muertos no hablan. Así hice con el médico".

El médico Sebastián Prado.

El médico Sebastián Prado.

Las frases retumbaron en los oídos de los investigadores, que empezaron a indagar en la muerte de qué médico estaba involucrado Morales. La respuesta fue: "Sebastián Prado".

Además de la declaración de Orozco, la madre de Prado consiguió, el año pasado, que un testigo confesara que el bar en donde trabajaba Morales estuvo cerrado en la noche del asesinato del médico. Esa había sido una de las coartadas del imputado. Morales fue liberado en 2013 gracias a que el dueño de un bar de calle Colón se presentó a declarar y aseguró que la noche del crimen el sindicado estuvo trabajando en el local. Otros empleados del lugar reafirmaron esto.

Con los dos testimonios, la fiscal Ríos ordenó la detención de Morales y, en principio, lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, carátula que cambió al de homicidio para tapar otro crimen, la misma que tiene en el caso del artista plástico.

Por su parte, Andrés Merlo, alias el Pipi, también había sido detenido en 2013 y había logrado quedar en libertad por una cortada. Fueron los testigos de identidad reservada los que lo señalaron como la segunda persona que iba en la moto con Morales cuando mataron a Prado. Tenía una condena por portación de arma de guerra, pero como ya había cumplido las dos terceras partes de la pena, estaba bajo el beneficio de la libertad condicional. Si es hallado culpable deberá cumplir la condena que le quedaba y la de Prado.

El caso

El 6 de septiembre del 2013, por la noche, Sebastián Prado fue asesinado. Era médico traumatólogo y trabajaba en el Hospital Central. El hombre había salido de su casa, ubicada en el callejón López de Gomara, en la Cuarta Sección, de Mendoza capital. Ya había acomodado a sus hijos en el auto y esperaba en la calle a su mujer para ir a un cumpleaños. En esos instantes, apareció un sujeto, para robarle, y le disparó tres veces.

La escena terminó con Prado tendido en el piso con lesiones de arma de fuego y el atacante escapando sin robar nada. La víctima murió minutos después en el hospital Lagomaggiore.

La investigación desde un primer momento se mostró compleja, a tal punto que ya al día siguiente se ofrecía una recompensa para quien aportara datos. Es que el hecho no tuvo testigos presenciales ni las cámaras de seguridad arrojaron nada.

Sin embargo, 15 días después y por algunas declaraciones, fueron arrestados Jonathan Morales y Andrés Merlo como sospechosos. Poco tiempo estuvieron detenidos, ya que no había pruebas suficientes contra ellos.

En el caso de Morales -principal acusado- se lo llegó a imputar por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, debido a que no estaba probada la hipótesis del asalto y el sospechado tenía coartada.

Desde allí, el expediente jamás volvió a tener avances significativos hasta hace un mes.

La pesquisa pasó por las manos de tres fiscales, sin encontrar una punta para lograr el esclarecimiento.

Homicidio Criminis Causa. Artículo 80 del Código Penal, inciso 7. Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, al que matare: para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito.

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