La Justicia confirmó que un hombre que está acusado de amenazar, golpear y abusar sexualmente de su pareja continúe tras las rejas mientras avanza la investigación. El individuo le dijo a la víctima que la mataría cuando saliera de prisión.
Hace poco menos de tres meses, Tomás Eligio Garzón (31) fue detenido en la localidad de Tupungato. El hombre nació en Bolivia, vivió un tiempo en Salta y se fue desplazando por distintas provincias hasta llegar al Valle de Uco.
Si bien con su pareja tiene un hijo, comenzó a tornarse violento en los últimos años lo que desembocó en una denuncia que radicó la víctima. Palabras más palabras menos, la mujer -se reserva su identidad- aseguró que Garzón la golpeaba, la amenaza verbalmente y de esta forma lograba tener relaciones sexuales sin su consentimiento.
El hombre fue detenido el juez de instrucción Oscar Balmes lo imputó por abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves agravadas por violencia de género y coacciones. La pena prevista para esta calificación es de 6 a 18 años de prisión, es decir, se trata de un delito que no es excarcelable.
Es por esto que Garzón quedó tras las rejas, aunque intentó mediante un recurso judicial lograr su libertad mientras avanza la etapa de instrucción. Su abogado interpuso una apelación argumentando que no existe posibilidad que el acusado entorpezca la producción de las pruebas pendientes -resta la declaración de los psicólogos que entrevistaron a la víctima-.
"La resolución del juez es violatoria del derecho de defensa en juicio, debido proceso legal y del principio de inocencia, y por ello constituía una solución arbitraria que exigía ser subsanada", argumentó el letrado.
El juez Oscar Balmes había tenido en cuenta además que se trata de un caso de violencia de género donde hay que tener un especial cuidado para proteger a la víctima.
El expediente llegó hasta la Cámara de Apelaciones en lo Criminal, que rechazó el recurso y confirmó la negativa a la excarcelación. El camarista Luis Correa Llano consideró que hay suficientes motivos para sospechar la participación de Garzón en el hecho denunciado.
También tuvo en cuenta la falta de indicadores de arraigo, ya que el acusado no tiene un trabajo estable ni familiares en la provincia, excepto su pareja y su hijo, y se ha movido por distintas provincias de Argentina desde hace varios años, lo que demuestra que no tiene inconvenientes para moverse.
"En caso de recuperar su libertad, Garzón Peralta no sólo no se alejará de la víctima, sino que también intentará influir en su libre determinación, para lograr la minimización de los presentes hechos", entendió el magistrado, en base a que el hombre le anticipó a su mujer que si lo denunciaba, cuando saliera la iba a buscar y la iba a asesinar.

