A José Vocal (52) lo atacaron tres ladrones que notaron que la puerta de la habitación estaba abierta. Le taparon la boca y, amenazando con matar a su esposa, que estaba dormida, le quitaron la plata y electrodomésticos

Se fue a dormir al balcón por el calor, pero lo asaltaron y le robaron $10.500

Por UNO

Rosana Villegas[email protected]

El agobiante calor no lo dejaba dormir y la opción que encontró fue sacar un colchón al balcón para descansar más fresco. Sin saberlo, el hecho de haber dejado la puerta de la habitación abierta fue la tentación que no soportaron tres delincuentes que se treparon al balcón, lo amordazaron y de esa casa de Guaymallén se alzaron con $10.500, un plasma y una notebook.

La temperatura de la madrugada de ayer no bajaba de los 30 grados y eso decidió al contador José Antonio Vocal (52) a dejar la cama matrimonial y dormir más fresco en el balcón de su casa, en la calle Saravia al 1500.

Cuando finalmente logró conciliar el sueño, cerca de las 3 de la mañana se despertó de la peor manera cuando un desconocido intentaba taparle la boca.

“Abrí los ojos y veo a ese tipo encima mío, a otro armado y a un tercero más atrás. Quise forcejear, pero me puso el revólver en la cabeza y me dijo: ‘No te hagas el loco porque tu mujer duerme ahí y te aseguro que no se despierta más’”, contó el hombre que bajo amenaza fue obligado a salir del balcón, pasar por su habitación y recorrer también la de su hija, mientras el trío de asaltantes le exigía plata.

Ya en el living de la casa, Vocal les indicó dónde tenía parte de sus ahorros, unos $10.500 que pensaba destinar a una obra en construcción a la que iba a colocar el piso.

Ese dinero no habría conformado a los jóvenes ladrones, que en el momento insistieron en sumar al botín un LCD de 32 pulgadas y la notebook de la hija.

Cuando creyeron haber reunido todo lo que se podían llevar consigo, ya que aparentemente no contaban con un vehículo, maniataron al contador, le vendaron los ojos y le pusieron una remera en la cabeza.

“En ese momento yo sólo esperaba el culatazo o el disparo, pero en lo único que pensaba era en que no le hicieran nada a mi esposa, que continuaba durmiendo en la habitación de arriba”, confesó el contador asaltado.

Finalmente, cuando pasaron algunos minutos él se pudo desatar y casi sin aire llegó al dormitorio en que su esposa descansaba plácidamente sin haberse enterado de nada.

Todo hace suponer que su pesado sueño colaboró para que no oyera a los delincuentes, que salieron por el mismo balcón y al bajar rompieron el gabinete del gas en el que se habrían apoyado.

La denuncia del caso quedó radicada en la Oficina Fiscal Nº8 de Guaymallén.