Se espera que se defina el juicio por la muerte de un joven de 21 años que fue atacado a la salida de un cumpleaños en mayo del año pasado, en el pueblo de Philipps, de ese departamento del Este mendocino.

Se complica la situación de tres acusados de matar a un joven en Junín

Por UNO

Por Enrique Pfaab

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Esta semana se espera que se defina el juicio por la muerte de un joven de 21 años que fue atacado a la salida de un cumpleaños en mayo del año pasado, en el pueblo de Philipps, en Junín. La víctima agonizó durante varios días y las pericias forenses fueron determinantes para esclarecer la causa. Los imputados son dos familiares de la chica que cumplía años y un hombre que estaba a cargo de la seguridad del lugar. La causa tiene aristas jurídicas y médicas que han generado un debate interesante.

Lucas Pérez tenía 21 años. Vivía en Philipps, frente a la plaza. El sábado 3 de mayo del año pasado había un cumpleaños de 15 en el Club 25 de Mayo. Era el festejo para una vecina suya. No estaba invitado pero como es costumbre, máxime en un pueblo chico, varios jóvenes se reunieron en la entrada para ver si los dejaban ingresar cuando terminara la cena y comenzara el baile. Adentro había comida y bebida. Afuera, sólo bebida, y según cuentan los testigos, en abundancia. Entre las 2.30 de la madrugada y las 6 hubo algunas grescas y varias corridas en la vereda.

Quien estaba a cargo de la seguridad era Ernesto Turco Aguirre, un hombre que normalmente prestaba ese servicio y que, según declararon los testigos, era especialmente celoso con su labor y un tanto agresivo.

A las 6, Aguirre salió a la calle a tratar de dispersar a los jóvenes. Alguien tuvo la mala idea de entregarle a Aguirre un cuchillo. Cuando los “colados” vieron a Aguirre armado, salieron corriendo. Lucas Pérez, que había tomado de más, no pudo escapar.

Cambio de carátula 

El fiscal sostiene que Aguirre fue quien le hizo un corte en la cara, cerca de la boca, y le pegó un puntazo en el pecho. Pérez cayó al piso y allí, Aguirre y Julio y Antonio Tejada, padre y tío de la cumpleañera, le dieron varias patadas.

A pesar de su estado, Pérez pudo ir caminando hasta su casa, distante a no más de 50 metros. Allí un familiar lo llevó en auto hasta el hospital Saporiti, donde le practicaron las curaciones. El joven se estabilizó, pero decidieron que quedara en observación debido a que aún estaba ebrio.

Sin embargo minutos después detectaron que la herida del pecho podía ser más compleja y decidieron derivarlo al hospital Perrupato. Fue internado después de que se le efectuaran varios estudios que confirmaron que su cuadro era estable.

Pero a las horas el paciente perdió la sensibilidad del lado izquierdo de su cuerpo. 

Lo derivaron al Hospital Central y allí una tomografía detectó una lesión que hasta ese momento había sido invisible: un fuerte golpe en la parte posterior del cuello le había provocado una gran inflamación interna que comprimió la aorta e impidió el normal flujo de sangre hacia el cerebro, que a esa altura ya estaba dañado irreversiblemente.

Pérez fue llevado nuevamente al Perrupato, ya con un cuadro de muerte cerebral. Finalmente falleció el 7 de mayo, tres días después del ataque. 

La Fiscalía de Instrucción decidió calificar el hecho de homicidio en riña, ya que no se podía determinar quién de los tres imputados había causado la lesión mortal. Así la causa llegó a juicio.

Ahora, el fiscal de Cámara Oscar Sívori entendió que esa calificación era incorrecta, que el caso es un homicidio simple y que los imputados son coautores.