La seguridad del barrio Jardín de los Andes fue violada sistemáticamente por una banda de delincuentes que, muy profesionalmente, desvalija casas.

Robaron $750 mil en una ola de asaltos en San Martín

Por UNO

SAN MARTÍN– Las rejas de tres metros de alto que rodean las propiedades, los complejos sistemas dealarma y videocámaras, y cuanta medida de seguridad pudiera imaginarse fueron violadas

sistemáticamente por una banda de delincuentes que, muy profesionalmente, viene desvalijando casas

del barrio Jardín de los Andes, en San Martín. Estiman que, en los últimos diez días, los

delincuentes tienen que haberse apoderado de unos $750.000. Temen por los ancianos que viven solos

en esa zona. "Así como vamos, tarde o temprano nos va a tocar a todos", dijo ayer una preocupada

vecina.

El sector que es blanco de los ladrones en los últimos 15 días es el coqueto barrio de clase

media alta, ubicado al este del carril Moyano, que limita al norte con la avenida Boulogne Sur Mer,

y las vías del tren al sur.

Quizá por haber estudiado el movimiento de la barriada en sectores, las dos manzanas más

castigadas en estas dos últimas semanas fueron aquellas encerradas por las calles Cramer,

Perrupato, Arjonilla y Bogado.

"Disculpe que no quiera darle muchos detalles y que lo atienda desde acá", dice una mujer que

vive en una casa que sufrió pérdidas el viernes pasado. La interlocutora está detrás de una de las

ventanas enrejadas, a su vez ubicada tras un portentoso cerco de rejas negras, de la casa de la

familia Razzano, conocidos joyeros mayoristas de la zona.

El viernes cerca de las 21, cuando la casa estaba vacía, desconocidos ingresaron por los

fondos, violentaron todos los sistemas de seguridad –incluidas las puertas de dos cajas fuertes– y

se llevaron unos $30.000 en joyas y $20.000 en efectivo. Increíblemente, no se dieron cuenta de que

en una camioneta Toyota Hilux que estaba estacionada en el garaje había varios maletines que

contenían un monto que triplicada lo robado.

"Son muchas casas: aquélla, esa otra de más allá...", señala la esposa de Razzano, y confirma

que los atracos de la última quincena sólo en esas dos manzanas superan la media docena. En varias

de las casas señaladas nadie contesta, pese a que algunos espían por las cortinas. "Están todos muy

asustados", dice Graciela, otra habitante del Jardín. "Mi mamá vive acá y pasa tiempo sola. La

verdad que estoy muy preocupada", señaló.