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Un hombre de 28 años opuso una feroz resistencia cuando la policía fue a detenerlo y una vez que lo trasladaron a la Comisaría trató de quitarse la vida en un calabozo.  

Primero se resistió con bravía y después intentó suicidarse

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Un hombre de 28 años sorprendió a la policía por su estado, pasó de la furia desenfrenada a la desesperación al punto tal de pretender ahorcare dentro de una celda.

La singular historia arrancó a las once y media de la noche del sábado en el callejón Los Molles de San Rafael con varios llamados de alerta al 911. Los vecinos estaban temerosos por un individuo que andaba en las inmediaciones empuñando un arma de fuego.

Cuando arribó el personal de la policial, rápidamente individualizaron a sujeto según la descripción que habían aportado los lugareños.

Durante la requisa, los efectivos de la UMAR no dieron con el arma sin embargo descubrieron el cargador de una 9 milímetros entre sus ropas.

“Aparentemente se deshizo del arma cuando vio a la policía”, dijo una fuente policial.

Lo que hasta ese momento era un operativo casi de rutina, se tornó en un hecho primero violento y después por demás extraño y desesperante.

Ante el accionar de los agentes el hombre ejerció una feroz resistencia y en el momento en que trataron de subirlo al móvil desató toda su furia. La unidad refleja el estado violento del aprehendido, abollones por doquier en la parte exterior y múltiples roturas por dentro.

Una vez que lograron trasladarlo a la Comisaria 38, el personal supuso que la misión había terminado, pero no fue así, aun restaba un capítulo más.

Mientras el detenido estaba solo en el calabozo tomó la remera, se la puso al cuello a modo de bufanda y trató de ahorcarse. Por suerte para él, fue avistado por el personal de guardia y entre varios lograron evitar que se suicidara.

Más allá de esa situación, el sujeto quedó imputado por daño agravado por las roturas que le propinó al móvil policial.

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