Avanza la investigación que tiene detenida a una pareja de Lavalle acusados de obligar a sus dos hijos a ver películas pornográficas e imitar los actos sexuales. Pese a que uno de los menores declaró y negó los hechos, la Justicia ordenó que los sospechosos continúen en el penal.
En los últimos días la hija del matrimonio, de 8 años, brindó su testimonio en cámara Gesell. Según detallaron fuentes judiciales, la niña comenzó diciendo que quería hablar para que sus padres salgan de la cárcel.
Sobre la acusación que sostiene la Fiscalía de Delitos Sexuales dijo que en una ocasión vio "sin querer" a sus progenitores observar pornografía en la habitación y que luego observó un póster de una mujer desnuda en el taller de su padre.
Inmediatamente aclaró que jamás la obligaron a ella y su hermano de 7 años a realizar "cosas cochinas", pese a que ninguno de los profesionales le preguntó sobre ese punto en particular.
Los abogados defensores del matrimonio reclamaron la libertad o la prisión domiciliaria, más teniendo en cuenta que el perito de parte aseguró que el relato es coherente y creíble.
En contraparte, la fiscal Cecilia Bignert -subroga a su colega Darío Nora- rechazó los argumentos de la defensa y pidió que los acusados continúen detenidos.
Por esa versión se inclinó la jueza Carolina Colucci quien opinó que resta el informe del perito oficial para determinar la veracidad del relato pero a prima facie se observa que tiene indicios de falta de credibilidad.
De esta forma, la pareja continuará alojada en el penal mientras se sigue ahondando con nuevas pruebas en la investigación.
Aberrante
En septiembre pasado el Programa Provincial de Prevención del Maltrato Infantil comenzó a intervenir con los menores luego de que una maestra denunciara que vio a la madre pegarle un golpe de puño a su hija.
En los primeros meses de este año los pequeños confesaron a los psicólogos que sus padres los obligaban a ver películas pornográficas. Pero no sólo eso, sino que también observaban cuando el matrimonio tenía relaciones sexuales y hasta les decían que los imitaran.
Los progenitores fueron detenidos e imputados por corrupción de menores agravada por el vínculo, un delito que prevé de 10 a 15 años.



