Casi una hora y media de terror les tocó vivir a un hombre y una mujer que fueron raptados en elauto de ella cuando se detuvieron para preguntarles a dos jóvenes por cuál calle podían llegar al
Iban en un vehículo al cementerio Memorial. Se detuvieron a preguntarles a dos jóvenes cómo podían
llegar. Terminaron apuntados, maniatados y con la cabeza tapada. Los dejaron en Maipú.
Relato de un secuestro en Godoy Cruz
cementerio Memorial, de Godoy Cruz. Tras atacar al conductor y cubrirle a la mujer la cabeza conuna remera, los delincuentes los dejaron abandonados en Maipú, previo hacer el simulacro de que
gatillaban las armas de grueso calibre que llevaban consigo. El vehículo que les robaron sigue sinaparecer. Cuatro días después, debido al shock postraumático, la dueña del auto todavía no se anima asalir de su casa, salvo para ir a declarar a la Oficina Fiscal N°17 de La Estanzuela, en GodoyCruz, que fue donde los atacaron. Este grave hecho, del cual nunca la Policía informó, sucedió el jueves pasado (recién se supoahora a través de una de las víctimas) cuando la comerciante Mónica Pina Ribeiro (50) decidió ircon un vecino, Juan Videla, hasta el cementerio en su auto VW Voyage. El hombre iba manejando,porque ella tenía una lesión en un ojo. Involuntariamente, el hombre se equivocó de camino y entonces fueron a parar hasta el barrioEl Cardenal. Ahí, en la manzana L, entre las casas 7 y 11, vieron a dos muchachos. Decidieronacercarse para preguntarles la calle correcta que los llevarían al parque de descanso. En vez deresponderle a la pregunta, uno de los sujetos –tenían entre 22 y 25 años– sacó un arma y apuntó alconductor, mientras que el otro abrió abruptamente la puerta del lado de la mujer. Comienza el pánico Siempre bajo amenaza, la hizo sentar atrás, previo colocarle en la cabeza una de las remeras,que le anudó debajo del mentón, mientras que a Videla, en cambio, lo ataron con alambres en lasmuñecas. A los dos les ordenaron que se agacharan en el asiento posterior mirando para abajo. "Parecíamos dos caracoles", contó –aún shockeada– Mónica, quien relató que a ella le apuntó en elcostado hasta hacerla subir. Luego refirió que entre los delincuentes no se hablaban y que la música del auto estaba almáximo. "Para mí, no eran normales... Actuaban como sacados", reflexionó. Siguió narrando: "Calculo que habríamos recorrido unos 15 minutos cuando decidieron parar, yfue entonces que subió un tercer sujeto y se colocó, previo empujarme con el caño de un arma, a milado. Pienso que se manejaban con mensajitos de texto, porque nunca se hablaban entre ellos.Además, estaba tan dolorida y asustada, que no pensaba nada... Estaba tan aterrada, que me costabamuchísimo pensar". El relato se interrumpía por momentos al recordar los momentos vividos. "Los delincuentes nos llevaron hasta una finca abandonada, que luego supe que era en la calle Paso, y nos hicieron sentar en la tierra. Yo no sabía dónde estaba, porque nos habían hecho entraren una construcción de adobe, toda pintarrajeada con dibujos pornográficos. Esto lo vi cuando mesaqué la remera de la cara". En un momento, Videla levantó la vista y fue entonces cuando apareció ante sus ojos un cuartomaleante. "A Juan le preguntaron qué iba a comer esta Navidad y, como no se animaba a responder,ellos le exigieron que lo hiciera. Él les dijo que haría un asadito con la familia y uno de losdelincuentes le contestó: 'Sí...un asado lleno de plomo vas a tener'". Caminaron aterrorizados La noción del tiempo estaba totalmente perdida para las dos víctimas. Solamente cuandoescucharon que el vehículo arrancó, la mujer se sacó la remera y desató los alambres de Videla.Luego, aterrorizados porque en todo momento pensaron que los iban a matar, comenzaron a caminar sinrumbo cierto hasta que vieron un hombre con un tractor. A él se dirigieron para pedirle unteléfono. "Afortunadamente tenía un celular, y yo llamé en el acto a mi marido. Ni pensé en laPolicía", confió. "Finalmente, él llego y nos encontró en Terrada y Ozamis. De allí nos llevó hasta la Comisaría Décima, frente a la plaza de Maipú, donde radicamos la denuncia", dijo Mónica. Y contó: "Vine a Mendoza desde Buenos Aires para sentirme más segura y mirá lo que me pasó. Parece mentiraque encima uno tiene que agradecerles a estos delincuentes de que lo dejen con vida. No hayderecho. Y la Policía se calla, no cuenta lo que pasa realmente en esta ciudad. Claro, no leconviene".




