Javier Fernando Delamarre (32), imputado por el homicidio de la preceptora Patricia Zárate (42), intentó quitarse la vida en el baño de la Comisaría Sexta de Mendoza.
Esto ocurrió el domingo a la noche tras ser detenido y alojado en un calabozo de la dependencia policial.
Este suceso fue revelado por el jefe de la Policía, comisario general Juan Carlos Caleri, quien dijo que los efectivos tuvieron especial cuidado cuando lo llevaron al baño porque habían tenido referencias de un familiar de que podría intentar acabar con su vida. Ante la tardanza en salir, los policías abrieron la puerta y lo vieron cuando utilizando sus prendas pretendía ahorcarse.
De inmediato fue puesta en conocimiento de esta situación la Oficina Fiscal Nº2, donde había sido imputado de femicidio, delito que tiene una pena de prisión perpetua.
Aún faltan pruebas de laboratorio forense tales como el ADN –debajo de las uñas de la víctima se hallaron restos de piel– que será cotejado con Delamarre, para así establecer fehacientemente si es el autor del crimen. Cuando se descubrió el cuerpo, el viernes pasado, y el suceso tomó estado público, Delamarre se presentó en forma espontánea en la Oficina Fiscal Nº2, donde durante su declaración ante la fiscal del caso, Cacilia Bignert, incurrió en contradicciones que lo hundieron. Más aún, cuando le preguntaron qué le había pasado en la mano, en la que presentaba una herida, respondió que era una vieja lastimadura. Sin embargo esto tampoco convenció a Bignert, quien sospechó que podía haber sido producto de un acto defensivo de la víctima tras sostener una pelea con él. De allí en más la fiscal ordenó su detención y lo imputó.
Ahora se encuentra alojado en el hospital El Sauce, con fuerte custodia policial permanente.
Descubren el cadáver
Según contaron a Diario UNO compañeros de la escuela Dávila, del barrio Mariano Moreno II en Las Heras, una compañera de ella fue quien alertó a la madre de Patricia al ver que la preceptora –además era profesora de Educación Física de los alumnos de quinto año– desde hacía tres días no concurría a dar clases.
Esto hizo que la mujer llamara a la policía y fuera hasta la casa de la docente, ubicada en la calle Lemos al 3000 de la Sexta Sección. Lo que menos esperaba era encontrarse con el horrible cuadro de ver que su hija presentaba puntazos en distintas partes del cuerpo, especialmente en el cuello. La desesperación cundió no sólo en la madre sino en toda la familia y amigos de Patricia.
A través de investigaciones los pesquisas sospecharon desde un primer momento que se trataba de un crimen pasional, teniendo en cuenta que de la vivienda no faltaban objetos de valor, excepto el celular de la víctima, que aún no fue hallado y que podría contener importante información.
La primera pista la dio el hecho de que los pesquisas tomaron conocimiento de que ella salía con un hombre más joven y hacia allí se orientó la investigación, que quedará completa con los estudios que aún no fueron entregados.
Fuente: Uno mendoza




