Se trata de una pareja y su hijo de 11 años. Les quitaron los documentos, el celular, casi toda la ropa y la camioneta en la que viajaban el día anterior a emprender el regreso desde La Serena.

Por un robo, tres sanjuaninos ya cumplieron 6 días varados en Chile

Por UNO

Una familia de sanjuaninos que fue asaltada en Chile cumplió casi una semana varada en Chile porque

en el ataque la pareja y su hijo se quedaron sin documentos.

Los desafortunados cuyanos, Federico Ozollo y Guadalupe Balaguer, son hijos de un funcionario

del Gobierno de esa provincia y de un juez de la Corte, respectivamente.

Están en La Serena y no pueden cruzar a Argentina porque no tienen cómo demostrar legalmente

su identidad.

Desde entonces, golpean puertas en oficinas chilenas pero aún no tienen novedades. "Me quiero

ir ya, no aguanto más estar acá", resumió ayer Guadalupe, en una entrevista telefónica con

Diario de Cuyo.

Un mal trago que aún no acaba

Cuando les quedaba sólo un día para emprender el regreso a San Juan, dejaron todo adentro de

la cabaña, en el complejo Las Dunas (que da directamente sobre la playa y tiene un sistema de

seguridad propio), y la pareja con su hijo de 11 años salieron a caminar.

Al volver a la cabaña advirtieron que no estaba la camioneta Chevrolet y la puerta del

alojamiento había sido forzada. Alguien se había robado el celular, las llaves del vehículo, los

bolsos con la ropa y habían metido todo en la camioneta para robársela también. También les habían

llevado los documentos de los tres.

"Desde el Gobierno de San Juan se pusieron en contacto con nosotros y nos ayudaron mucho,

pero todo depende de las autoridades de acá. De a poquito se van haciendo cargo, pero todavía

seguimos esperando, esto no tiene respuestas", enfatizó la joven.

Mientras hace los trámites y busca soluciones, la pareja sigue gastando lo poco que le queda

de plata para comer. Sus propios familiares, desde San Juan, les recargan a diario crédito en el

celular que les quedó para que puedan seguir en contacto. Y la ropa que usan se salvó de milagro

del robo: "Por suerte -contó Guadalupe-, a la ropa sucia yo todavía no la había metido en los

bolsos. Así que la mandamos a lavar y estamos usando eso, además de un par de buzos que quedaron

sueltos. Si yo hubiera mandado a lavar antes y hubiera empacado eso también, a los tres nos habría

quedado solamente lo que teníamos puesto esa noche".

En cuanto a dónde se están quedando mientras tanto, "el alojamiento sigue siendo en la

cabaña, y a estos días el dueño no nos los está cobrando. Es lo menos que puede hacer. Hoy tenemos

una reunión con él y el abogado que tenemos acá para definir los términos en la demanda civil",

dijo Guadalupe.

De hecho, el abogado que contactaron en Chile no les cobra honorarios. Milita en una asociación de

defensa de los derechos del consumidor, y le pagarán con una parte de la indemnización que resulte

de la causa civil. Pero, a la vez, en la causa penal no tienen ningún tipo de horizonte: "Ya no

creo que veamos la camioneta", confesó la muchacha.