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Son aquellos que integraban el grupo que atacó el complejo en Guaymallén la noche que mataron a Gustavo Pelegrina También les cabría una imputación y pena similares a las del acusado del disparo que mató al jugador de futsal.

Poliguay: la fiscal Claudia Ríos va por otros 15 sospechosos por el crimen de Gustavo Pelegrina

Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar

Con un detenido ya imputado y otro sospechoso considerado inimputable por ser menor de edad, la fiscal Claudia Ríos irá tras los pasos de otros 15 involucrados, a los que considera coautores del homicidio de Gustavo Pelegrina, por haber sido parte del grupo que efectuó el ataque la noche de jueves 26 de diciembre en el Poliguay, donde mataron de un tiro al jugador de futsal.

La magistrada lo dejó bien claro en una consulta realizada por Diario UNO: “Los que participaron en el ataque esa noche son coautores del homicidio, no importa que no hayan disparado el arma o que simplemente hayan tirado piedras. El hecho de reunirse y acordar llevar a cabo la agresión, a sabiendas de que algunos iban armados, implica que los que participan asumen el riesgo y la responsabilidad de quien empuña y manipula el arma”. En consecuencia, el por ahora único acusado y detenido no estaría solo a la hora de una futura condena si fuese hallado culpable, sino también todos aquellos que lo acompañaron y participaron en la terrorífica batahola de  ese jueves. La coautoría de un delito es un hecho tan grave como cometerlo con propia mano. El coautor aunque no haya apretado nunca el gatillo paga la misma pena que el que gatilla el arma. Este tipo de acusación es muy común en los asaltos a mano armada seguidos de muerte, en donde los miembros de la banda que no dispararon ni mataron a la víctima pero sí estuvieron allí son condenados igualmente  como homicidas por haber acompañado y consentido el accionar de quien estaba armado. De los al menos 15 sospechosos que quedarían por atrapar, un puñado de ellos ya está identificado parcialmente: esto es por apodos, características físicas o el rol que ejercían aquella noche. Mientras la policía está  concentrada en la tarea de identificarlos, la fiscalía se prepara a realizar una citación masiva de testigos que no fueron interrogados: “Por lo menos 50”, afirmó una fuente del caso. Al respecto, los  primeros que serán llamados a dar testimonios por los tribunales serán los jugadores de ambos equipos que disputaron la final en el Poliguay, cuerpos técnicos, árbitros y autoridades deportivas. También se buscará entre  el vecindario, que fue obligado testigo de esa anárquica jornada, y a los que llamaron pidiendo auxilio al 911. Es que los detectives tienen claro, a partir de las pericias científicas, que al menos hubo dos armas accionadas, por las vainas servidas de dos pistolas levantadas por los forenses: una 9 milímetros con la que mataron a Pelegrina y otra calibre 380. Pero están convencidos de que hubo más de dos, por los testimonios de la  investigación, como el de un individuo que aseguró que le pusieron un arma en el pecho exigiéndole que entregara la remera, por la cantidad de detonaciones y por los comentarios que circulan alrededor del caso. El tema es que si las otras armas utilizadas fueron revólveres, no hay vainas para rescatar porque estas quedan en el tambor cuando se dispara el proyectil, salvo que se hallara el plomo gatillado, lo que no ocurrió. La fiscalía  también está interesada en echar claridad a una situación puntual que los tiene intrigados. Algunos comentarios recibidos por los detectives habrían dado cuenta de que en el entretiempo hubo gente que alertó por  celular de que había hinchas de Independiente Rivadavia con un bombo en el estadio cerrado y que a los pocos minutos aparecieron los vándalos con las consecuencias ya conocidas. La presencia de gente vinculada a la Lepra todavía no está del todo clara. La primera versión que surgió tras el hecho fue que estaban alentando a uno de los equipos finalistas. Pero los muchachos del bombo habrían explicado a la fiscalía que fueron contratados para ponerle clima y color al evento, que era una final sin alentar a ninguno de los equipos que disputaban esa noche el torneo. Mientras todo esto se investiga, el único acusado, de 19 años, continúa internado en el Hospital Central, adonde llegó por un tiro en la espalda del que fue víctima el 27 de diciembre. Está en calidad de detenido y en cuanto tenga el alta será trasladado a los calabozos del Palacio Policial o a la cárcel.

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