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Policía detenido: uno de los muertos recibió cuatro disparos y el otro tres

Uno de los sospechosos de asaltar al oficial de la Policía Federal, en Wilde, recibió cuatro disparos de arma de fuego que le provocaron la muerte y el otro tres balazos

Uno de los jóvenes que el domingo pasado murió baleado por un subcomisario de la Policía Federal Argentina (PFA) durante un asalto en la localidad bonaerense de Wilde recibió cuatro disparos. En tanto, su acompañante, también fallecido, sufrió tres balazos. Los datos surgen de los resultados preliminares de las autopsias a ambos, informaron este miércoles fuentes judiciales.

De acuerdo a los médicos forenses, el primero de los sospechosos, Alexander Javier Cordova, de 17 años, y quien conducía la moto utilizada en el hecho, presentaba tres de los cuatro balazos en la espalda, y el tiro que le provocó la muerte le ingresó por la nuca y salió por la frente.

Según las fuentes, el segundo fallecido, Milton Salto, de 18 años y quien iba de acompañante en el mismo rodado, falleció a raíz de una herida de bala en un muslo que le afectó la arteria femoral.

A su vez, los peritos realizaron el denominado “dermotest” en las manos de ambos sospechosos para determinar si existían restos de deflagración de disparo de arma de fuego, aunque esos resultados aún no están listos.

Además, la fiscal de la causa, Natalia Milione, de la Unidad Funcional de Instrucciones (UFI) 3 de Avellaneda, aguarda para las próximas horas los análisis balísticos al arma utilizada por el subcomisario, al tiempo que solicitó el relevamiento de más tiempo de grabación de la cámara que registró parte de la secuencia del hecho.

Es que la fiscalía procura evacuar citas de la extensa declaración indagatoria que brindó el efectivo, que sigue detenido y que contó que él llegó a ver que los sospechosos tenían dos armas, aunque en la escena del crimen se secuestró una sola, que era una réplica.

Las fuentes señalaron que una de las hipótesis que manejan los pesquisas es que esa presunta segunda arma se la llevó del lugar un tercer sospechoso que se movilizaba en otro rodado.

En su descargo ante la fiscal Milione, el subcomisario declaró que el del domingo fue su cuarto enfrentamiento que tuvo en los últimos 22 años, que en el hecho de Wilde disparó cuando escuchó que gritaban "¡quemalo!" y aclaró que ningún policía sale de su casa con la intención de matar.

Cuando la fiscal le pregunto si podía precisar cuántos disparos efectuó -en la imputación le adjudica al menos nueve con su pistola 9 milímetros-, el subcomisario, de 49 años, respondió que no lo recordaba pero que fueron "los necesarios para hacer cesar la agresión" y agregó: "No creo que hayan sido muchos".

Policia Federal mató a dos motochorros en Wilde.jpg

La instructora judicial procura determinar si el subcomisario actuó en legítima defensa o si tuvo un exceso, para lo cual serán de relevancia los distintos peritajes que restan realizarse, como el de la pistola Glock, que no es su pistola reglamentaria.

El hecho ocurrió el domingo pasado, alrededor de las 18.45 en el cruce de las calles Boulevard de los Italianos y Lafuente, de Wilde, partido de Avellaneda, cuando el subcomisario volvía caminando a su domicilio desde la casa de sus fallecidos abuelos, a la que suele ir a controlar porque está deshabitada y en sucesión.

El policía que lleva 25 años en la fuerza y se desempeña en la División Auxiliares de Seguridad y Defensa, explicó que cuando estaba en la esquina, vio dos autos circular a muy baja velocidad, junto a una moto que venía en contramano desde atrás y a cuyos dos ocupantes pareció ver armados.

“Veo que el conductor lleva algo en su mano derecha similar a un arma de puño y al acompañante lo veo estirar el brazo hacia mí con un arma de puño oscura", relató el imputado.

El subcomisario dijo que "entre los dos" le gritaban "¡quedate quieto o te quemo!" y que pensó en su familia, en "no perder la vida", extrajo su arma y disparó "hacia los dos ocupantes tratando de repeler esa agresión, de hacerla cesar".

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El jefe policial explicó que en ese momento volvió a sentir "el mismo miedo" que le tocó vivir en otros enfrentamientos y recordó un episodio en particular en 1999, donde también mató a dos motochorros que se le acercaron con intenciones de robo en la puerta de su misma casa, cuando él llegaba en moto y donde terminó herido de dos balazos.

A raíz de los disparos que efectuó, Salto murió en el lugar antes de que pudiera ser atendido en un centro asistencial, mientras que Cordova fue intervenido quirúrgicamente pero falleció horas más tarde en el hospital Presidente Perón de Avellaneda.

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